Por desgracia, el mundo es de los mediocres

pique_messiVivimos en el año 2016, presumimos de que lo sabemos todo, de estar comunicados las 24 horas del día, de poseer toda la información que queremos al instante… Tenemos más posibilidades que nunca de viajar, de conocer nuevas culturas, de abrir nuestras mentes, de hacer nuevas amistades, de intercambiar conocimientos al instante con cualquier persona en el otro extremo del mundo…

Pero, sorprendentemente, no hemos sido capaces de canalizar todas esas ventajas para, entre todos, vivir en una sociedad mejor, sobre todo más libre, tolerante y respetuosa. Si nos fijamos en quienes son los amos del mundo – o en quienes están a punto de serlo – entenderemos muchos de los males de nuestro tiempo. Dirigentes acomplejados, sectarios, revanchistas, incapaces, abyectos, “cortoplacistas” y la mayoría cortos de miras y de entendederas… mediocres en una palabra.

Y lo triste y más preocupante es que esa mediocridad se ha instalado en todos los aspectos de nuestra sociedad, no solo en la política. No hay más que repasar cuáles son los libros más vendidos, o las películas más vistas, o las programas de televisión que arrasan en audiencia, o lo que entiende nuestra juventud por “triunfar en la vida”.

Los que me seguís en este blog sabéis que aquí solo escribo sobre fútbol. Pero, tras el bochornoso tratamiento informativo sobre el episodio de “las mangas de Piqué”, me he permitido esta reflexión introductoria porque es el único argumento que se me ocurre para explicar lo que está sucediendo con dos cracks del fútbol mundial: Leo Messi y el propio Piqué… Sin duda, el argentino es el mejor futbolista del mundo y al final de su carrera se le recordará como el mejor de la historia; y, desde hace un par de temporadas, el central de la selección española es el mejor en su puesto, por mucho que otros reciban los favores de la prensa.

Pues bien, por increíble que parezca, ambos son cuestionados en sus respectivas selecciones nacionales. ¿Los motivos? En el caso de Messi, se le acusa de no haber ganado ningún gran torneo, cuando gracias a él Argentina ha jugado consecutivamente una final de la Copa del Mundo y dos de la Copa América, sin darse cuenta de que sin él no se clasificarían ni para jugar las fases finales. El caso de Piqué todavía es más triste, ya que por ser tan del Barça y de liderar la rivalidad contra el Real Madrid, la prensa aborregada de la capital se ha inventado historias carentes de sentido sobre su falta de implicación con la selección española.

Por eso, y enlazando los casos de Messi y de Piqué con el comienzo del post, la única explicación que encuentro es que la mediocridad se ha instalado en nuestras vidas hasta tal punto que criticamos a todo aquel que destaca por sus méritos. Pero, al final, la realidad es que los que le atizan a Messi y a Piqué nunca serán nada más que una panda de botarates que no ven más allá de sus narices y que, tristemente, vagarán por la vida instalados en su más absoluta mediocridad formando parte de un rebaño. @Bajarlaalpasto

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