Raticos de coronavirus – Julián Cerón Madrigal

“El coronavirus, como la vida, se sufre a raticos.”

El subtítulo de este libro ya expresa lo que se va a encontrar el lector: “La Covid-19 explicada con fútbol”. Y esto es lo nos regala su autor a través de las 126 páginas apasionantes que conforman este libro, que está condenado a ser una referencia cuando pasen los años y queramos recordar lo que sucedió durante el año 2020 que tanto nos cambió la vida.

Julián Cerón Madrigal (Murcia, 1972) es un biólogo, investigador, científico, futbolista, futbolero, viajero, escritor (y seguro que muchas cosas más) que, desde que se decretó el confinamiento a mediados del pasado mes de marzo, se dedicó a escribir en su blog un artículo semanal explicando, en clave futbolera, todo lo que teníamos que saber sobre el coronavirus. Y así publicó hasta doce post, que forman los doce capítulos del libro.

Empezó juntando a Alexander Fleming con Cruyff, y explicando que una bacteria es “[como] un lateral que no vuelve, salidas de balón arriesgadas, un portero que no va bien por arriba…”. Maravilloso. Continuó recordando el Alcorconazo, el Maracanazo y el Centenariazo, y aprendimos todo sobre los diferentes tipos de test gracias a Ibrahimovich, Materazzi, Neymar y Dembélé. Y no se dejó ningún tema sin tratar en profundidad: mascarillas, cuarentena, pandemia, vacunas, aerosoles, anticuerpos… mientras desfilan por sus páginas Oblak, Ronaldinho, Garrincha, Messi o Mágico González. Y descubriréis que, por increíble que parezca, Flügge nunca jugó de delantero centro con la Manchstaff.

El mérito de Julián es que ha sido capaz de acercar un tema científico a cualquier profano en la materia utilizando un lenguaje claro, sencillo y accesible, utilizando anécdotas futboleras para facilitar su comprensión. Por eso, es de agradecer su esfuerzo como investigador de que haya sido capaz de bajar al pasto para regalarnos un excelente trabajo de divulgación, complementado con dos prólogos deliciosos firmados por Carlos Pedrós-Alió, profesor, divulgador científico y escritor, y por Ibrahim Afellay, futbolista internacional holandés.

El libro ‘Raticos de coronavirus’ lo podéis comprar a través de este enlace de Amazon, y toda la información sobre su autor y sus otros libros Raticos de fútbol I y Raticos de fútbol II la tenéis en su blog y en su cuenta de Twitter @raticosdefutbol

Nota de agradecimiento: Puedo presumir de tener el libro dedicado por cortesía de su autor (como los dos anteriores) y de que, en el capítulo de ‘Agradecimientos’, se acuerda de mi, lo que me ha hecho especial ilusión. Gracias Julián 😉

Este libro forma parte de mi biblioteca #LibrosFutboleros

 

Adiós ‘Pachangas League’; hola Liga y Champions

“Cuando lo superficial me cansa, me cansa tanto, que para descansar necesito un abismo.” –  Antonio Porchia, poeta italoargentino.

Por fin, tras el parón forzoso para que las selecciones jugasen dos o tres bolos más o menos oficiales, este fin de semana vuelven las ligas, sin duda las competiciones que más interesan a los aficionados. En estas dos semanas, algunos combinados nacionales se dedicaron a iniciar la búsqueda de la clasificación para el próximo Mundial y otros jugaron pachangas revestidas de oficialidad bajo el pomposo nombre de ‘Nations League’.

El resumen es el de siempre: viajes kilométricos de los jugadores sudamericanos que, sin apenas descanso, volverán a la disciplina de los clubes que les pagan y muchos de ellos no estarán en condiciones de jugar; y decenas de partidos intrascendentes en los campos europeos, con riesgo de lesiones para sus protagonistas.

Por lo que respeta a la selección española de Luis Enrique, destacar que el seleccionador triunfó más en las ruedas de prensa que con su equipo sobre el pasto, que De Gea volvió a cantar, que Sergio Ramos sigue a su rollo a la búsqueda de engordar sus estadísticas personales, que una joven promesa como Busquets acumuló minutos sin necesidad, que la plaza de goleador sigue vacante y que la prensa encumbró hasta el absurdo a Adama Traoré y le atizó los primeros palos a Ansu Fati, un niño de 17 años, del que ya han dicho que no estuvo.

En cuanto al resto de selecciones todo se evaluó en clave caverna: Por un lado, se ensalzaron las actuaciones de los próximos fichajes del Real Madrid, como Mbappé, Camavinga o Haaland, pendientes de unos flecos en las negociaciones para ser presentados en el palco del Bernabéu poniendo a todo volumen el Nessum Dorma; y, por otro, se inventaron una falsa polémica con Griezmann como coprotagonista, y se ningunearon el resto de actuaciones de los internacionales culés.

En resumen, nada nuevo… hasta el próximo parón, que serán dentro de un mes. Mientras tanto, a disfrutar de las competiciones domésticas y del inicio de la Champions League, porque ya hace tiempo que el fútbol de clubes despierta mucha más expectación que el de las selecciones. @Bajarlaalpasto1

 

Recordando a Le Tissier

“Disfruté de lo único que se me daba bien, jugar al fútbol y beber cerveza.” – Matt Le Tissier, futbolista británico.

Acabo de leer que es el cumpleaños de Matt Le Tissier (ya 52 castañas, ¡cómo se nos escapa el tiempo), sin duda uno de los futbolistas más talentosos que ha habitado el planeta fútboly uno de los pocos que optó por desarrollar su carrera profesional en su equipo de toda la vida, rechazando ofertas multimillonarias de los grandes clubes británicos y de más de uno de fuera de las Islas, como la Juve o el Mónaco, justificándolo con afirmaciones como “jugar en los mejores clubes es un bonito reto, pero hay un reto mucho más difícil. Jugar contra ellos y ganarles. Yo me dedico a eso.”

Y es que el bueno de Matt fue el último de los románticos del balón, un jugador que llegó a declarar que “pude cambiar de camiseta muchas veces, pero no tengo remordimientos. Dicen que soy un romántico, pero los que dicen eso no ven la cara de los niños de esta ciudad, que son felices cuando me piden autógrafos.”

Para recordar lo que fue su carrera luciendo el ‘7’ del Southampton, un club pequeño de una ciudad del sur de Inglaterra, nada mejor que volver a leer el artículo “En el país de Dios, Le Tissier”, firmado por Rubén Uría. Y para acabar de entender porqué en su club de toda la vida le bautizaron como ‘Le God’ (el Dios) nada mejor que ver sus goles y sus jugadas de fantasía.

Para quien quiera conocer más en profundidad a Le God, nada mejor que ponerse cómodos y ver sin pestañear “La historia de Matt Le Tissier” : parte I y parte II

En este mundo del fútbol, cada vez más mercantilizado y entregado a espurios intereses económicos por encima de los deportivos, de vez en cuando hay que pararse y disfrutar de locos maravillosos, como Garrincha o Le Tissier, futbolistas que solo rindieron pleitesía al balón y a los aficionados. @Bajarlaalpasto1

 

 

La prensa deportiva vuelve a quedar en ridículo en otro mercado de fichajes

“Soy de un tiempo en el cual hacer el ridículo era algo que se evitaba, ahora es un objetivo a alcanzar.” – Rosana Hermann, escritora brasileña.

Como recordaba en el post publicado hace unos días titulado el Barça cierra el mercado de fichajes con un notable alto, los aficionados al fútbol hemos vuelto a sufrir como en una nueva ventana de fichajes desde los medios de comunicación especializados en fútbol se sucedieron los confidenciales, las exclusivas, los rumores, los desmentidos y todas esas zarandajas que entretienen al personal, pero que al final lo único que consiguen es desprestigiar a los propios medios y a los pseudoperiodistas que publican lo que toda la vida se llamó bazofias y hoy se les conoce como fake-news.

Por desgracia, de esta mala praxis no se salva ningún medio. Incluso cabeceras de prensa antaño prestigiosas y programas de radio que fueron referentes de la información deportiva  de cuyos nombres no quiero acordarme, ya hace tiempo que optaron por el sensacionalismo dejando a un lado la credibilidad, participando de lleno en este circo en el que se ha convertido la comunicación en general, más pendientes de la inmediatez que de la veracidad, y de buscar los bochornosos clibkbait para conseguir muchos likes y aumentar el número de seguidores en sus redes sociales, en vez de informar, analizar y ayudar a crear opinión.

Y así, en este último mercado de fichajes que todavía está caliente, unido a la bomba del verano como fue el intenso de Messí de salir del Barça por la puerta de atrás y sin despedirse, parecía que había una competición entre los medios para ver quién soltaba la burrada más grande. Lo más triste es que esta fiebre por dar la exclusiva de la señorita Pepis acabó contagiando a algún profesional serio y riguroso que, por el respeto y la admiración que siempre le he profesado, no voy a nombrar, aunque sí que manifiesto mi profunda decepción.

Entre las muchas portadas que puede haber elegido para ilustrar este post, me quedo con esta de Sport porque es, sencillamente, delirante. Sí, ya sé que no es actual – aunque también las hay para aburrir -, pero tras haber repasado muchas, esta me parece la más loca. La portadita en cuestión es del mes de abril, llevábamos un mes confinados y seguramente su autor estaba infectado por el coronavirus, pero era asintomático. Y es que, vender que desde el Barça se iban a dar los pasos para juntar una delantera formada por Neymar, Messi, Lautaro y Luis Suárez, es haber tomado a sus lectores por tiernos infantes sin la más mínima capacidad de raciocinio.

Al final la realidad siempre se impone a la ficción y, en este caso y en mi opinión, este año el Barça no se planteó fichar a Neymar ni en sueños, probablemente hubiese algún contacto informal sobre Lautaro, le dieron salida a Luis Suárez por motivos deportivos y económicos y tuvieron que aguantar y ganar el pulso que les echó Messi en su mal explicada decisión de abandonar el club. Vamos, que si el titular de “PUEDEN JUGAR JUNTOS” lo hubiesen cambiado por “TODOS SEPARADOS Y LEJOS DEL BARÇA” habrían tenido más posibilidades de acertar.

Pero el circo mediático que rodea al mundo del fútbol está así montado. Nadie es responsable de nada. Y cuanto más gorda la suelten, más posibilidades tienen de que los inviten a tertulias de radio en las que el único mérito en alzar la voz, a programas de televisión de dudoso gusto y a embadurnar páginas de periódicos. Y los autores de esas boutades siempre se ampararán en los manidos “según mis fuentes” o “desde el entorno del jugador”, cuando lo único cierto es que, si rascas un poco, no hay nada, solo humo y farfolla. @Barjarlaalpasto1

 

 

 

 

 

 

El Barça cierra el mercado de fichajes con un notable alto

“El éxito depende de la preparación previa, y sin ella seguro que llega el fracaso.” – Confucio, pensador chino.

Después del vergonzoso nadaplete firmado la temporada pasada por el F.C. Barcelona, que tuvo su triste epílogo en el repaso sufrido a manos – y pies – del Bayern en los cuartos de final de la Champions League que se celebró en Lisboa con motivo de la pandemia, y del Messigateprovocado por el anuncio de Leo de querer abandonar el club, se empezaron a escuchar tambores de guerra en Can Barça, siendo los lemas más repetidos “fin de ciclo”, “revolución ya” y, por supuesto, el “Bartomeu Out” que motivó una recogida de firmas entre los socios para forzar una moción de censura.

Lo que estaba claro es que había que moverse en los despachos y darle una vuelta a una plantilla veterana, que daba la sensación de estar acomodada y poco receptiva a la entrada de aire fresco. La primera medida fue fichar a Ronald Koeman para encabezar esta nueva etapa, enseñándole la puerta de salida a varios jugadores que, habiendo sido muy importantes en los éxitos del equipo, ya habían escrito sus mejores páginas en su historia azulgrana, además de tener una fichas desorbitadas y fuera de mercado. Así los primeros en desfilar fueron Rakitic, Arturo Vidal y Luis Suárez, unos con más likes que otros en las despedidas en redes sociales.

Como en todo mercado de fichajes se sucedieron los confidenciales, las exclusivas, los rumores, los desmentidos y todas esas zarandajas que entretienen al personal, pero que al final lo único que consiguen es desprestigiar a los medios y a los pseudoperiodistas que publican lo que toda la vida se llamó bazofias y hoy se les conoce como fake-news.

La realidad es que, una vez finalizado el mercado, el Barça presenta muchos cambios en la plantilla, en lo que se puede calificar como un éxito en su gestión, ya que consiguió rejuvenecerla, al mismo tiempo que reducía la masa salarial en una buena cantidad de millones de euros, no permitiéndose ninguna frivolidad pagando los excesos de precios a los que nos tenía acostumbrados. Y es que los tiempos han cambiado, los efectos económicos del coronavirus, además de haber expulsado al público de los estadios, han sido y serán demoledores en todos los aspectos, y la célebre frase de D. Antonio González, un expresidente del Deportivo de La Coruña, “en el fútbol el dinero se gasta como se gana, a patadas” de momento pasa al recuerdo.

Bajas: Luis SuárezSemedo, Arthur, Todibo, Rafinha, Rakitic y Arturo Vidal.

Altas: Coutinho, Pjanic, Pedri, Trincao, Dest, Araújo, Aleñá, Ansu Fati, Riqui Puig y Matheus. (Aclaración para ofendiditos: aquí se incluyen fichajes, canteranos y repescados tras cesión, es decir, jugadores que este año tendrán dorsal en el primer equipo).

Sí que sorprende que la mayoría de los jugadores, salvo Semedo y Arthur, saliesen del club sin recibir dinero por un traspaso (más que unas calderillas por incentivos), pero al final y ante la falta de ofertas reales, primó el criterio de facilitar salidas para ahorrar dinero en fichas. Y digo bien “ofertas reales”, porque si algún aficionado se creyó que el Celta había hecho una oferta de 10 millones por Rafinha, más pagarle su ficha de 6 millones brutos por temporada, es que es más inocente que un cubo sin asa. Otra cosa es que su destino haya sido el PSG, club con el que considero que el Barça debería cortar relaciones tras los ninguneos de las pasadas temporadas.

En cuanto a las peticiones del entrenador, hasta el último minuto estuvieron sobre la mesa las posibles llegadas de Eric García y de Depay, pero tanto “los grandes amigos culés” del City como el bocachanclas que preside el Lyon y que se dedica a tuitear las negociaciones se enrocaron en sus posturas y no facilitaron los acuerdos. Pero bueno, tampoco hagamos un drama porque no se haya fichado al cuarto central ni a un ‘9’ que no es ‘9’ y cuyo trabajo lo puede desempeñar perfectamente jugadores jóvenes que ya están en la plantilla, como Ansu Fati.

No sé si la tan cacareada revolución ha sido suficiente o no. Eso está por ver y la temporada es muy larga. Pero algo se habrá hecho bien para pasar en unos pocos meses de las burlas de ser el nuevo Milan 2.0 a poder presentar este once: Ter Stegen; Dest, Araújo, Lenglet, Firpo; De Jong, Puig; Trincao, Pedri, Dembélé; Ansu Fati. Ya sé que probablemente nunca veremos esta alineación, pero la posibilidad está ahí.

Ahora, como aficionados, solo nos queda pedirle al entrenador y a los jugadores que se tomen en serio su trabajo, que entrenen con ilusión como si todos fuesen debutantes con ganas de triunfar y que en el campo lo den todo en defensa de la camiseta. A la vista de la plantilla, no tengo ninguna duda sobre que hay un proyecto ganador, pero ya sabemos que los títulos se recogen a final de temporada. Y eso es lo marcará el éxito o el fracaso. @Bajarlaalpasto1

(Puto) coronavirus, que nos has echado de los estadios

“No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.” – Eduardo Galeano, periodista y escritor (y futbolero) uruguayo.

Signal Iduna Park

Parafraseando a El Perich se podría decir que el fútbol sin aficionados es como un beso sin sal o un huevo sin bigote. Algo insulso. Y es que con la cita con la que encabezo este post, el maestro Galeano lo que nos viene a confirmar es que un estadio vacío tiene memoria y está lleno de historias y de recuerdos, que es algo muy distinto a interpretar que es lo mismo jugar ante unas gradas vacías que ante un graderío a reventar de aficionados.

Esta dichosa pandemia que llegó a nuestras vidas oficialmente a mediados del mes de marzo lo ha cambiado todo. Dejando claro que lo principal son las dramáticas consecuencias sanitarias que provocó el bicho, lo cierto es que ya nada es igual a principios de año, y que todos, en mayor o menor medida, somos víctimas de una crisis económica, laboral y social sin fecha de caducidad. Por el tema que aquí nos ocupa, el mundo del fútbol también se ha visto afectado de lleno y ha tenido que ir adaptándose a las nuevas circunstancias.

Pero, desde que se reanudaron las competiciones con la prohibición de presencia de público en los estadios, no acabamos de acostumbrarnos a contemplar el paisaje desolador de las gradas vacías de templos del fútbol europeo como Anfield, el Camp Nou o el Signal Iduna Park que, por motivos distintos, nos recuerdan a Balaídos, Cornellá o el Coliseum del Getafe, donde es habitual que haya eco por la ausencia de aficionados.

Es cierto que resulta curioso cuando no indignante que, mientras en otros espectáculos sí que se ha regulado y consentido la presencia de público (por supuesto, con reducciones drásticas de aforos) o este verano se han buscado soluciones para que se pudiese acceder a las playas, el planeta fútbol siga siendo incapaz de gestionar la apertura de sus gradas, tomando medidas como regular y programar entradas y salidas con horarios estrictos, establecer un sistema de cuotas rotatorio entre los socios que lo demanden, fortalecer las medidas de seguridad (personal, tornos, cámaras, control de temperatura…), así como ser implacables en la obligatoriedad del cumplimiento de otras medidas ya habituales en nuestro día a día, como mantener la distancia de seguridad y la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

Los malpensados insinúan que el fútbol español se planteará la vuelta de los partidos con público cuando Florentino Pérez finalice la obra faraónica de la cubierta retráctil que cubrirá las gradas del Bernabéu, para que sus aficionados puedan ir a comer su bolsa de pipas sin mojarse ni pasar frío. No sabemos cuánto hay de cierto en esta teoría o si no pasa de ser un chascarrillo; pero sí que es verdad que, como dijo alguien en alguna ocasión, “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”, por lo que la presencia de aficionados en los estadios sería una señal de que, con responsabilidad, podemos ir recuperando nuestras vidas. @Bajarlalpasto1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Messi saca la patita, pero ya nada volverá a ser como antes

“Si entendiéramos completamente las razones del comportamiento de otras personas, todo tendría sentido.” – Sigmund Freud, médico, investigador y psicoanalista austríaco.

Tras la dolorosa despedida de temporada que firmó el Barça en Lisboa donde fue bailado por el Bayern en Champions, firmando una vergonzosa derrota por 2-8 que fue el epílogo a un sonrojante nadaplete, se preveía un veranito movido en Can Barça. La herida se cerró en falso, con tiritas y agua oxigenada, cuando el traumatismo era de tal gravedad que exigía pasar por el quirófano, destripar y amputar. Solo Piqué –siempre Piqué – dio la cara, mientras el resto de jugadores, con el gran capitán a la cabeza, se dedicaron a silbar melodías con el consentimiento de una directiva que se limitó a ofrecer la cabeza de Quique Setién, un entrenador que llegó presumiendo de lo bien que se lo pasaba con las vacas mansurronas en su pueblo, pero al que devoraron las vacas sagradas del vestuario culé.

Para hacerse cargo del banquillo nombraron a Ronald Koeman, reconocido culé pata negra, líder espiritual del Dream Team de Cruyff y parte importante del escudo por ser el autor del golazo que en Wembley le dio al club su primera Copa de Europa. Nada más llegar, al holandés le dieron mando en plaza y, sin tiempo para ponerse el chándal para empezar a entrenar, lo equiparon con una desbrozadora y una radial y le dieron plenos poderes (y alguna recomendación) para limpiar el vestuario. Al nuevo míster no le tembló el pulso y, demostrando tanta sangre fría como cuando Cruyff lo ponía a jugar de último defensa con solo un compañero a su lado, anunció que no contaba con varios jugadores, con Luis Suárez a la cabeza.

Lo que sucedió a continuación provocó un tsunami que tuvo su epicentro en Barcelona, pero cuya onda expansiva alcanzó todos los rincones del planeta fútbol, desde Dubái hasta Manchester (es un ejemplo, no seáis mal pensados). Y es que a finales del mes de agosto, Messi puso en conocimiento del F.C. Barcelona mediante un burofax su intención de abandonar el club, acogiéndose a una cláusula en su contrato que le permitía su salida libre al final de cada temporada. Pero se olvidó de un pequeño detalle, y es que dicha comunicación tenía como fecha tope para realizarla el 10 de junio.

A partir del conocimiento del contenido del burofax más famoso de la historia de las comunicaciones, se sucedieron las noticias, los rumores, los confidenciales, las exclusivas… en resumen, una sucesión de fake news a través de las redes sociales en lo que parecía una disparatada competición de a ver quién la soltaba más gorda.

Lo cierto es que la directiva del Barça desde el primer momento se negó a que Messi saliese gratis, remitiéndose a su cláusula de rescisión de 700 millones de euros y confirmando, no solo que contaban con él, sino que estaban dispuestos a ampliar su contrato. Y que, por supuesto, en el caso de que llegase alguna oferta la estudiarían. Con la aparición en escena del padre de Messi (siempre los dichosos padres, como en su momento el de Thiago o después el de Neymar) se sucedieron las reuniones en las que el club dejó clara su postura y, ante la falta de ofertas, quedó claro que la salida del argentino era inviable.

Entrevista con Rubén Uría / Goal.com

Al cabo de unos días, y con todo el barcelonismo reclamando que el jugador se explicase, Leo Messi concedió una entrevista al periodista Rubén Uría en el portal Goal, en la que desveló sus intenciones y lo que había motivado plantearse su marcha de Can Barça. En dicha entrevista – sin duda de gran valor periodístico, pero enlatada, guionizada, editada y que parecía grabada en la sala de un psiquiátrico – de entrada sorprendió el look, para unos informal, para otros desaliñado, con el que se presentó el futbolista para anunciar una de las decisiones más trascendentales de su carrera deportiva. En cuanto a sus respuestas, muchas de ellas teledirigidas con maestría por el entrevistador a través de la pregunta, no fueron nada convincentes, arreando palos al presidente por no ponerle una alfombra roja para salir, y acusando al club de falta de proyecto deportivo ganador en las últimas temporadas – falso de toda falsedad – y de hacer malabares y tapar agujeros, con lo que dejaba a sus compañeros a la altura del betún.

Una vez confirmado que se quedaba en el club, solo quedaba que volviese a los entrenamientos y se pusiese a trabajar. Y, cuando parecía que las cosas se habían calmado, llegó el anuncio de la salida de su amigo Luis Suárez, lo que provocó que publicase en su cuenta de Instagram una despedida, entre reivindicativa y lacrimógena, en la que aprovechó para enviar algún recado a Bartomeu. Muchos aficionados le recriminaron que, como capitán del equipo, no se despidiese de todos los jugadores que se marchaban y solo lo hiciese de los considerados miembros del llamado club de amigos.

Y, ¡por fin!, el pasado fin de semana el Barça debutó en LaLiga y presentó su proyecto ganador para esta temporada con una buena puesta en escena con lo que el barcelonismo volvía a ilusionarse y a hablar solo de fútbol. En ese ambiente más distendido, Messi concedió una entrevista al diario SPORT en la que pidió, además de paz y unidad, perdón a lo Panenka, dejando luces y sombras sobre cuál será su futuro, centrándose en los objetivos para esta temporada y justificando que todo lo que hizo fue “para hacer un mejor y más fuerte F.C. Barcelona”.

Considerando como positivo este cambio de actitud del jugador, siguen quedando muchos puntos oscuros en su comportamiento, lo que conduce a plantearse muchas preguntas que estaría bien que tuviesen respuestas: ¿quién fue el ideólogo del burofax?, ¿desde qué despacho aprovecharon la salida de Luis Suárez para calentarle la cabeza al argentino?, ¿se intentó jugar desde alguna candidatura a la presidencia del Barça la baza Messi para provocar un adelanto electoral?, ¿qué papel jugó el City en todo este embrollo?, es más ¿algún candidato tiene relaciones personales e incluso empresariales con algún destacado dirigente de los citizens?, ¿es cierto que Guardiola llamó a Messi o se limitó a esperar acontecimientos tocando la pandereta?, ¿qué papel jugó Pepe Costa en este vodevil?, y por cierto ¿cuáles son las funciones de Pepe Costa y quién le paga el sueldo? ¿o tiene varios pagadores? Las respuestas a muchas de estas preguntas provocarían que más de uno tuviese que quitarse la careta quedando, como bien dice mi amigo @vonmarius1899 , como un culé de Hacendado.

Y una última pregunta: ¿cuál será el final de este culebrón? Los aficionados culés lo que quieren es ver a su equipo jugar bien al fútbol, ganar partidos y títulos, y tener en su plantilla a los mejores jugadores del mundo y, por supuesto, al mejor de la historia como es Leo Messi. Pero aunque muchos crean que la memoria de los aficionados es frágil y que el Messigate de este verano se resolverá en cuanto el crack argentino regale goles, asistencias y slaloms, eso no es del todo cierto. El anuncio de que se quería ir causó mucho dolor en el barcelonismo, y una cosa es perdonar e incluso olvidar, y otra muy distinta pretender que todo vuelva a ser como antes. Y es que mientras siga vistiendo la samarreta con el ’10’ volverá a contar con el apoyo de la afición, pero nada volverá a ser como antes porque la magia se rompió. Mejor dicho, la rompió él y solo él. Por eso Messi siempre será un ídolo en Can Barça, pero ya nadie pedirá una estatua suya en los accesos al Camp Nou ni que el estadio lleve su nombre. Y esa será su penitencia. @Bajarlaalpasto1

La necesaria y dolorosa salida de Luis Suárez del Barça

“Nunca digo adiós, porque un adiós significa irse e irse significa olvidar.” – J.M. Barrie, novelista y dramaturgo británico.

Decir de un jugador del Barça que ha sido el mejor de la historia del club en su posición es un reconocimiento al alcance de unos pocos elegidos. Y, en mi opinión, Luis Suárez ha sido el mejor ‘9’ que se ha vestido de azulgrana o, por lo menos, de los que yo he tenido ocasión de ver. Aclaro que cuando digo ‘9’ me refiero al mejor delantero centro goleador, porque si hablásemos solo del portador del número no habría debate (y es que Cruyff está en otro nivel).

Como veterano aficionado culé, he tenido la fortuna de disfrutar viendo jugar y marcar goles desde Krankl hasta el pistolero uruguayo, pasando por Quini, Lineker, Archibald, Romario, Ronaldo, Anderson, Kluivert o Eto’o. Siendo una elección difícil, si tengo que elegir, me quedo con Luis Suárez porque es muy complicado jugar durante seis temporadas en el Barça a un nivel tan alto en una posición tan exigente y convertirse en el tercer máximo goleador de su historia..

Pero, después de la última temporada que acabó para el Barça de una forma tan dolorosa, tras ser aplastados por el Bayern en Champions y consiguiendo un vergonzoso nadaplete, tocaba tomar decisiones y hacer unos cambios en la plantilla que quizás llegaban ya con cierto retraso, si recordamos los sonrojantes fracasos en Roma y Anfield. Pero es que esta sigue siendo la asignatura pendiente de la mayoría de los clubes deportivos: saber cuándo toca renovar las plantillas para adelantarse a los temidos finales de ciclo que todos acaban sufriendo.

En el caso que nos ocupa, la salida de Luis Suárez estaba cantada ya que, aunque seguro que seguirá goleando en su nuevo destino, sus mejores años como azulgrana ya forman parte del pasado. Y es que parte de la grandeza del Barça se explica porque sus descartes pueden ser las figuras en otros muchos equipos. En cambio, de quedarse en Can Barça, pasaría a tener un rol secundario, no teniendo asegurada la titularidad; y eso para un carácter indómito como el del pistolero no es plato de gusto. Sonaba bien que pudiese convertirse en “el nuevo Larsson”, ese perfil de delantero centro suplente que tan bien supo representar el sueco y por el que tanto suspira el barcelonismo. Para ello, Suárez tendría que haber aceptado una bajada drástica de su ficha y aceptar que su hábitat natural iba a ser el banquillo, lo que habría sido lo mismo que meter una bomba de mano en el vestuario, quitarle la anilla y esperar a que explotase.

También es cierto que, como leyenda del club, se le podría haber dado otro trato y haberle enseñado la puerta de salida con más tacto que una simple llamada telefónica. Pero se aprovechó la llegada de un nuevo entrenador para encomendarle ese marrón y a Koeman le correspondió aceptar el desagradable papel de ejercer de verdugo, y ofrecer varias cabezas – entre ellas las de Lucho – a una afición que estaba muy caliente y necesitada de que alguien agitase el avispero para que el equipo, que había acabado la temporada mostrando un encefalograma plano, se reactivase.

Así es que al final la solución adoptada fue, cuando menos, la menos mala para todas las partes: el Barça se desprende de un jugador al que ya le había exprimido todo su mejor rendimiento y así libera una ficha millonaria, el jugador sale con destino a un club donde peleará por conseguir títulos aunque sin la obligación de conseguirlos (eligió el Atleti como pudo ser un equipo de la liga china o de la MLS), y el Atleti, su nueva casa, se asegura un goleador de efecto inmediato y con repercusión mediática.

Como reza la cita del principio del post, a un jugador como Luis Suárez jamás le diremos adiós porque nunca le olvidaremos. Con su entrega y con su goles se ha ganado un sitio de honor en la historia del Barça y en los corazones de los culés, por lo que no queda más que decirle “Hasta siempre Lucho, gracias por tanto.” @Bajarlaalpasto1

El Barça presenta su nuevo proyecto ganador

“Siempre ha creído que si trabajas, los resultados vendrán solos.” – Michael Jordan, jugador de baloncesto.

Después del veranito que nos han dado con la pamema de los proyectos ganadores, los proyectos perdedores, la falta de proyectos y los proyectos según por donde sople el viento, por fin el Barça ha presentado oficialmente, a falta todavía de algún retoque, su proyecto (ganador) en su debut en LaLiga 2020/2021.

El inicio no ha podido ser más atractivo, con una clara victoria por 4-0 ante el Villarreal de Emery, considerado por muchos como el equipo que mejor se ha reforzado en el último mercado de fichajes. Aunque desde la caverna y desde los panfletos digitales financiador por el capo les ha faltado tiempo para salir en tromba a restarle méritos a la victoria del Barça, acusando al submarino amarillo de no haber comparecido en el Camp Nou. En fin, nada nuevo.

Y eso que el once inicial azulgrana que saltó al campo estuvo formado por diez jugadores que habían participado en la lamentable temporada anterior, más el repescado Coutinho. Por lo que se puede deducir que, de momento, el gran cambio de este Barça se encuentra en el banquillo, desde donde Koeman le ha dado una vuelta al sistema, cambiando el manido 4-3-3 por un 4-2-3-1 más adaptado a las características de la plantilla.

Entre las notas que nos dejó el primer partido destaco el descaro y la naturalidad con la que Ansu Fati ha asumido su rol de titular, la participación de Coutinho en el juego de ataque, la jerarquía de De Jong, el inicio de las jugadas desde los centrales, combinando el juego en corto con el desplazamiento saltando líneas, la recuperación de Alba y la implicación de Messi que, una vez que ha dejado aparcado el burofax y el móvil para subir despedidas entre lacrimógenas y reivindicativas, ha demostrado que puede volver a liderar un nuevo proyecto (ganador, por supuesto, como todos en los que ha participado).

Pero, aunque pinta bien, tampoco nos volvamos locos porque esto no ha hecho más que empezar. Habrá que dejar trabajar a Koeman para que implante sus ideas (presión alta tras pérdida, ritmo alto de balón, cambio de posiciones en ataque…), que los jugadores se encuentren cómodos con el nuevo sistema y que los futbolistas talentosos con los que cuenta encuentren las circunstancias idóneas para crecer. Porque el éxito del holandés será el de todos los culés. @Bajarlaalpasto1

El coronavirus explicado con fútbol

coronavirus_fútbol

Julián Cerón Madrigal es un biólogo e investigador que, actualmente, desarrolla su carrera profesional como científico en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (IDIBELL). Además, es futbolero, pero muy futbolero.

Tanto por su profesión como por su gran pasión, también es un gran viajero, lo que le ha permitido disfrutar de muchos partidos de fútbol en diversos lugares del mundo. Esas experiencias futboleras las ha plasmado en dos libros titulados Raticos de fútbol Raticos de fútbol IIque son dos joyitas que todo futbolero debería tener en su biblioteca.

Y ahora que llevamos estos meses en cuarentena escuchando hablar a todas horas de pandemia, bacterias, virus, test, curva, mascarillas, confinamiento, desescalada… Julián Cerón ha querido explicarnos a los más profanos en la materia todo sobre el coronavirus utilizando términos y símiles futbolísticos. Y así, nos enseñará que una bacteria se puede combatir con un 4-4-2, que Fleming y Cruyff utilizaron el mismo método para descubrir la penicilina y el 3-4-3, que existen test de diversas calidades como Neymar-Griezmann-Dembelé, que para mascarilla efectiva la que utilizó Ballack, o que Flügge nunca jugó de delantero centro en la selección alemana. Increíble.

Los siete post publicados están en su blog Raticos de fútbol y también podéis acceder a ellos a través de estos enlaces:

El coronavirus explicado con fútbol (I)

El coronavirus explicado con fútbol (II): Test, test, test

El coronavirus explicado con fútbol (III): Mascarillas

El coronavirus explicado con fútbol (IV): Números

El coronavirus explicado con fútbol (V): Inocentes

El coronavirus explicado con fútbol (VI): Niños

El coronavirus explicado con fútbol (VII): Los goles de Flügge

Tras publicar el séptimo post, el autor anuncia que, de momento, da por terminada la serie, aunque no descarta en un futuro añadir algún capítulo más. Y se despide con un mensaje de ilusión y esperanza, utilizando una de mis expresiones favoritas: “nos vemos en los bares”. Y si Julián lo dice, yo me lo creo.

 

Fotomontaje que ilustra el post: Maria Cerón Madrigal (www.mariaceron.com)