En Merenguilandia siguen celebrando el atraco de Francia en la Nations League

“Una derrota peleada vale más que una victoria casual.” – José de San Martín, militar y político argentino.

Si os preguntasen en qué partido jugado en San Siro, con árbitro británico, en el que estaba en juego un título europeo, ganó el equipo que iba vestido de blanco con un gol marcado en fuera de juego, la mayoría seguro que habríais contestado la final de la Champions de 2016 en la que el Real Madrid se impuso al Atleti con un clamoroso gol ilegal de Sergio Ramos. Y doy tantos datos para identificar el partido porque si solo hubiese que adivinar qué final europea ganó un equipo de blanco con gol en fuera de juego también podríais haber dicho la que le atracó – perdón, ganó – el Madrid a la Juventus en Amsterdam en 1998, con arbitraje de Krug, uno de los benefactores de la Casa Blanca.

Pues desde hace unos días también sería una respuesta correcta el robo perpetrado en ese mismo estadio por Francia, ataviada de blanco impoluto, a España en la final de la Nations League, cambiando en el papel de cooperador necesario a Clattenburg por Taylor, que abandonaron la famosa flema británica para dedicarse a pastelear y a medrar.

Lo que tienen en común esos tres episodios lamentables, que seguro que ocuparían un lugar destacado si un día se publicase una recopilación de competiciones manipuladas por la UEFA, es que los tres se celebraron en Merenguilandia con fanfarria y repique de bombo, si bien es cierto que la victoria de Francia, o la derrota de la selección española de Luis Enrique, se festejó más en las redes sociales, sin necesidad de vallar Cibeles ni de embutir a la presidenta Ayuso en una camiseta blanca, como sí se hizo en otras ocasiones con sus antecesoras en el cargo, Aguirre o Cifuentes.

Y es que el título del equipo francés le proporcionó al nazionalmadridismo un doble placer: por un lado le sirvió para atizarle a Luis Enrique por no haber llevado a ningún jugador del Madrid, como si la presencia del tal Nacho o de una medianía como Lucas Vázquez hubiese alterado el resultado de la final; y por otro, lo están utilizando para seguir dando la matraca y seguir promocionando a Benzema en la carrera por el Balón de Oro.

Sin duda lo más chusco es que esta celebración está protagonizada por los que siempre han presumido de buenos españoles, y así se permitían criticar a Piqué, al que le negaban el derecho de jugar con la selección porque entendían que era un indepe que no sentía la camiseta, o se ponían estupendos por unos silbidos al himno en los prolegómenos de alguna final de Copa del Rey.

Pero la bipolaridad de estos infraseres les llevó a que, dos días después de jalear al vecino francés, desempolvaron la bandera rojigualda para ponerla en el balcón para celebrar la festividad del 12 de octubre, conocida como la Fiesta Nacional, y ahí sí que sacaron a relucir su extraño orgullo y su patriotismo de la señorita Pepis. @Bajarlaalpasto1

La caverna vomita bilis contra Luis Enrique

“La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. El rencor genera mentiras.” – JK Rowling, escritora británica.

Han pasado casi diez años desde la última gran victoria de la selección española, tras el periodo mágico entre 2008-2012 en los que dominó el planeta fútbol ganando dos Eurocopas y un Mundial desplegando un fútbol espectacular, y ahora que vuelve al primer plano y disputará el título de la segunda Nations League contra Francia, actual campeona del mundo, la afición vuelve a estar dividida. Y, tristemente, vuelven a ser los mismos que antes de 2008 organizaron una cacería contra el seleccionador Luis Aragonés los que ahora vuelven a la cargan para atizarle a Luis Enrique, y por el mismo motivo: plantarse para dejar que la selección española deje de ser una sucursal de la cochiquera madridista.

Y así, si en su momento Luis Aragonés tomó la decisión deportiva de prescindir de Raúl, de profesión capitán del Real Madrid y manipulador de vestuarios, para apostar por Fernando Torres y Villa, en la última Eurocopa Luis Enrique decidió que ningún jugador del Madrid daba el nivel para acudir a la cita en la que el combinado nacional volvió a la élite, llegando a disputar la semifinal y siendo injustamente eliminada contra la futura campeona, Italia. Y eso en los estercoleros mediáticos de la capital jamás se lo perdonaron.

La primera factura que le quisieron cobrar al técnico asturiano fue por la ausencia de Sergio Ramos en la convocatoria, cuando el camero estaba lesionado y prácticamente llevaba todo el año sin jugar, situación que se ha prolongado hasta la fecha. Pero daba igual, e incluso algún pesebrero prefirió meter su dignidad en el cubo de la basura, para exigir que el capitán merengue tendría que acudir a la cita europea por su capacidad para ejercer como líder. A partir de ahí ya todo valió, y el nazionalmadridismo salió en tromba para criticar a Luis Enrique por no haber llevado a un lateral derecho próximo a la cuarentena, al cuarto central del Madrid, a un centrocampista medio tocado del Betis o a un delantero del Celta que lo único que demostró en su carrera es que solo ha rendido a alto nivel en el club vigués. Como si llevar a esos cuatro (buenos) futbolistas hubiese mejorado el gran resultado final en el torneo.

Y ante la final-four de la Nations League, a la que España llegó tras dejar por el camino a la todopoderosa Alemania, volvieron las críticas feroces contra el seleccionador. Por un lado, por no haber llamado a ningún jugador del Madrid, como si hubiese alguno que se lo mereciese, como el tal Nacho, cuyo único mérito es ser capaz de jugar mal en varias posiciones, o Lucas Vázquez, una medianía que tendría difícil despuntar en una liga de peñas. Y menciono a estos dos tuercebotas, porque reclamar la presencia de Ausencio, perdón Asensio, o Isco parece una broma pesada. Y por otro la convocatoria de Gavi, un chaval de 17 años al que Koeman ha subido al primer equipo del Barça, y al que desde los panfletos capitalinos han atacado, argumentando que tenía por delante a Luis Alberto, a Brahim Díaz o que hasta el españolista Darder – ¡Darder! – reunía más méritos.

Pero la brillante victoria de la selección ante la Italia eurocampeona, que además jugaba en su casa, con Gavi de titular y con un atractivo 4-3-3 basado en la posesión, la presión alta y en jugar en campo contrario y con falso nueve, demostró que la caverna nunca descansa. Y así, después del partido se sucedieron los comentarios críticos, insistiendo en que Luis Enrique es un provocador, que la selección está formada por jugadores mediocres y de perfil bajo, e incluso algún atolondrado llegó a afirmar que, ante la final, hay más cosas que le unen a Francia que a España. Por supuesto que esta basura que trabaja en los medios es la misma que de vez en cuando reparte carnets de españoles buenos y malos, y son los mismos que durante años organizaron una cacería contra Piqué porque, según sus cerebros podridos de odio, era un indepe que no sentía los colores.

Por cierto, recordarles a esos botarates que aseguran sin ponerse colorados que la selección está formada por futbolistas de perfil bajo que el once titular que presentó Luis Enrique contra Italia estuvo formado por el portero del equipo campeón de la Supercopa y finalista de las dos últimas Copas del Rey, dos defensas del equipo que ganó la Champions, otro la Premier y el cuarto la Europa League; un centro del campo con un campeon de LaLiga, otro de la Copa y el tercero titular y revelación del Barça; y una delantera con un ganador de la Premier, un jugador del PSG y otro de la Real Sociedad, actual colíder de LaLiga.

En resumen, la caverna ya tiene escrito el relato, independientemente de lo que suceda en la final contra la Francia campeona del mundo: Si la selección pierde, a Luis Enrique le atizarán más que a una estera; si gana, dirán que la Nations League es un torneo menor. Y es que la caverna hará todo lo posible para deshacerse de un seleccionador que los ningunea y que presume públicamente de saber más de fútbol que ellos, algo que no le ocurriría discutir ni a quien asó la manteca. Pero, por suerte para el fútbol español, por lo menos hasta el Mundial de Qatar tendrán que tragar con el técnico asturiano, así es es recomendable que hagan acopio de Almax, Primperán, Lexatín y Hemoal para pasar estos meses de la forma más digna posible. @Bajarlaalpasto1

Luis Enrique vuelve a retratar al nazionalmadridismo

“Convicciones fuertes preceden a las grandes acciones.” – James Freeman Clarke, teólogo estadounidense.

Desde la pasada Eurocopa en la que la selección española firmó una gran actuación llegando a semifinales, donde fue eliminada injustamente por la Italia que se proclamaría campeona, cuando el seleccionador nacional Luis Enrique anuncia una nueva convocatoria, gran parte del fútbol español – desde pesebreros que manchan la profesión de periodista desde sus estercoleros mediáticos hasta aficionados que en su vida le han dado un puntapié a un bote, pasando por una cohorte de tuiteros que utilizan las redes sociales para dar rienda suelta a sus frustraciones – se pone en pie de guerra para criticar la lista, muchas veces antes de leerla completa y ya no digamos de analizarla.

Y es que ese grupo, capitaneado por la facción más radical del madridismo, como es el nazionalmadridismo, formado por los merengones más rancios, con olor a naftalina y llenos de caspa, se cree que sigue siendo el propietario de la selección, como sucedía en las épocas históricas más tristes y desoladoras del combinado nacional, y su sueño húmedo es tener al frente de la misma a un meapilas a quien pastorear para que la roja no sea nada más que una sucursal de la cochiquera del Bernabéu. El ejemplo más cercano es el de Lopetegui, a quien el convocar a los suplentes del Real Madrid le sirvió para que Florentino Pérez entrase a degüello en el vestuario de la selección en vísperas del inicio del Mundial de Rusia’18 para llevárselo con malas artes.

Pero con Luis Enrique, como diría un sabio popular, “van de cachas, cuesta arriba y con el viento en contra”, porque como diría otro castizo al asturiano las críticas “se la trae floja, oscilante y pendulona”, por lo que se siente libre para llamar – o no –  a quien considere oportuno.

Además, los resultados le están dando la razón. Y así, desde 2012 la selección española había dejado de ser un referente  en el panorama internacional, firmando ridículo tras ridículo, hasta que llegó Luis Enrique y la llevó a unas semifinales de Eurocopa y a la final four de la Nations League. Pero la miseria de sus críticos llega hasta el punto de que, en vez de reconocérselo, aseguran que se podría haber ganado la Euro si hubiese alistado a otro lateral derecho, al cuarto central del Real Madrid, a un centrocampista del Betis y al delantero del Celta, como si estuviésemos hablando de Cafú, Baressi, Neeskens y Batistuta.

Ahora el drama es que convoca a Gavi, como antes a Pedri, en vez de a Brahim Díaz. Y es que cómo estará un tal Nacho para que el nazionalmadridismo ya ni reclame su presencia en el puesto de Eric García o Laporte. Porque la pamema que organizaron con Sergio Ramos mejor no recordarla. Por cierto, un dato importante es que en el último partido de Champions, en el que el Madrid firmó un ridículo internacional frente al, ahora no recuerdo bien el nombre, el Bayern de Sheriff o el Sheriff City moldavo, Carleto acabó el partido con un once formado por 1 belga, 1 austríaco, 1 croata, 1 uruguayo, 1 alemán, 1 serbio, 2 franceses y 3 brasileños… vamos, que los que reparten carnets de españoles buenos y malos tienen la cara más dura que todo el cemento utilizado en la reforma del Alibabá Stadium, para acusar al seleccionador de antimadridista por no convocar a ningún jugador merengue.

Y es que en fondo son unos cachondos y lo que no quieren para ellos, lo quieren para los demás. Pero si a Rubiales no le tiembla el pulso y sigue aguantando las muchas presiones que está teniendo, los nazionalmadridistas van a seguir teniendo ese escozor en el ojete que les provoca cada victoria que consigue la selección con Luis Enrique al frente. @Bajarlaalpasto1

Piqué: ‘Es lo que hay’… y una mierda

“El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.” –  Aristóteles, filósofo griego.

Comienzo con una aclaración, innecesaria para mis fieles y pacientes seguidores-lectores, por si hay algún despistado o alguna nueva incorporación: tanto en este blog como en la cuenta de Twitter @Bajarlaalpasto1 siempre he sido un gran defensor y un gran admirador de Gerard Piqué, al que le he dedicado varios posts. Y siempre he dicho que es [era] el mejor central del mundo… pero solo cuando le sale [salía] de las bolas.

Dicho esto, lo cierto es que desde 2017 – ¡ya cinco años!!! – Piqué aparece retratado en los ocho resultados más vergonzosos sufridos por el Barça en Champions durante este tiempo, siempre acompañado por Sergi Roberto, Jordi Alba, Busquets y Ter Stegen (sí, también Ter Stegen, ya sé que para muchos está mal recordarlo, pero la hemeroteca es así de caprichosa).

No seré yo quien dude de la profesionalidad del central, pero lo que sí es cierto, y aquí la hemeroteca vuelve a ser caprichosa, es que en los últimos años el fútbol no ha sido su única prioridad, diversificando sus actividades, principalmente a través de la empresa Kosmos, organizando el nuevo formato de la Copa Davis, representando a tenistas como Thiem o participando en proyectos futbolísticos como el FC Andorra, al mismo tiempo que arrasa en sus incursiones en el mundo de la comunicación, tanto a nivel personal con sus redes sociales como con su alianza con Ibai Llanos, tras haber comprado los derechos de la última Copa América y el debut de Messi con el PSG, o el nuevo proyecto que van a compartir en eSports. Y para todo eso se necesita tiempo, dedicación y concentración.

Recordamos que tras la vergonzosa derrota en Champions por 2-8 en Lisboa ante el Bayern, Piqué había declarado que “nadie es imprescindible, yo soy el primero que me ofrezco, si tiene que venir sangre nueva y cambiar esta dinámica soy el primero en irme, en dejarlo, porque creo que hemos tocado fondo”, añadiendo que “no competimos en Europa, llevamos unos años así, independientemente de quién sea el entrenador o de los jugadores que sean. En LaLiga nos daba, pero tampoco nos da.”

Pues bien, ha pasado más de un año y, centrándonos en la situación deportiva de Piqué en el Barça, el jugador sigue formando parte de la plantilla de la cual es el capitán y se ha vendido como un gran servicio al club una rebaja salarial que, en términos reales, ha sido diferirse el pago de su ficha a cambio de asegurarse una temporada más (hasta el 2024). Y, lo que resulta más triste, parece que a nivel futbolístico no está capacitado para  desempeñar el que tendría que ser su último gran servicio al club, como era el de apadrinar a Araújo y Eric García y que creciesen y se asentasen a su lado.

Así es que, y por mucho que me duela decirlo, Piqué no ha dado un paso a un lado ni, mucho menos, un paso al frente. Lo que sí da, y cada vez más, son pasos atrás sobre el terreno de juego, reculando para que no se le vean las costuras y metiendo al equipo a defender en su área, en vez de sacar la línea y hacer un bloque más junto, más compacto y más dominador.

Y está muy bien que tras una derrota dolorosa no se esconda y dé la cara. Pero lo que no es de recibo es que en septiembre, con solo tres jornadas de Liga y una de Champions disputadas, diga con cara lánguida: “es lo que hay, ahora somos lo que somos”, y transmita ese mensaje derrotista, como queriendo decir que con veteranos acomodados, fichajes de la clase media y jóvenes barbilampiños la temporada se nos va a hacer los culés más larga que el viaje de Marco para encontrar a su buena mamá… y eso que este serial lacrimógeno tuvo un final feliz. @Bajarlaalpasto1

Adiós ‘Pachangas League’; hola Liga y Champions

“Cuando lo superficial me cansa, me cansa tanto, que para descansar necesito un abismo.” –  Antonio Porchia, poeta italoargentino.

Por fin, tras el parón forzoso para que las selecciones jugasen dos o tres bolos más o menos oficiales, este fin de semana vuelven las ligas, sin duda las competiciones que más interesan a los aficionados. En estas dos semanas, algunos combinados nacionales se dedicaron a iniciar la búsqueda de la clasificación para el próximo Mundial y otros jugaron pachangas revestidas de oficialidad bajo el pomposo nombre de ‘Nations League’.

El resumen es el de siempre: viajes kilométricos de los jugadores sudamericanos que, sin apenas descanso, volverán a la disciplina de los clubes que les pagan y muchos de ellos no estarán en condiciones de jugar; y decenas de partidos intrascendentes en los campos europeos, con riesgo de lesiones para sus protagonistas.

Por lo que respeta a la selección española de Luis Enrique, destacar que el seleccionador triunfó más en las ruedas de prensa que con su equipo sobre el pasto, que De Gea volvió a cantar, que Sergio Ramos sigue a su rollo a la búsqueda de engordar sus estadísticas personales, que una joven promesa como Busquets acumuló minutos sin necesidad, que la plaza de goleador sigue vacante y que la prensa encumbró hasta el absurdo a Adama Traoré y le atizó los primeros palos a Ansu Fati, un niño de 17 años, del que ya han dicho que no estuvo.

En cuanto al resto de selecciones todo se evaluó en clave caverna: Por un lado, se ensalzaron las actuaciones de los próximos fichajes del Real Madrid, como Mbappé, Camavinga o Haaland, pendientes de unos flecos en las negociaciones para ser presentados en el palco del Bernabéu poniendo a todo volumen el Nessum Dorma; y, por otro, se inventaron una falsa polémica con Griezmann como coprotagonista, y se ningunearon el resto de actuaciones de los internacionales culés.

En resumen, nada nuevo… hasta el próximo parón, que serán dentro de un mes. Mientras tanto, a disfrutar de las competiciones domésticas y del inicio de la Champions League, porque ya hace tiempo que el fútbol de clubes despierta mucha más expectación que el de las selecciones. @Bajarlaalpasto1

 

Recordando a Le Tissier

“Disfruté de lo único que se me daba bien, jugar al fútbol y beber cerveza.” – Matt Le Tissier, futbolista británico.

Acabo de leer que es el cumpleaños de Matt Le Tissier (ya 52 castañas, ¡cómo se nos escapa el tiempo), sin duda uno de los futbolistas más talentosos que ha habitado el planeta fútboly uno de los pocos que optó por desarrollar su carrera profesional en su equipo de toda la vida, rechazando ofertas multimillonarias de los grandes clubes británicos y de más de uno de fuera de las Islas, como la Juve o el Mónaco, justificándolo con afirmaciones como “jugar en los mejores clubes es un bonito reto, pero hay un reto mucho más difícil. Jugar contra ellos y ganarles. Yo me dedico a eso.”

Y es que el bueno de Matt fue el último de los románticos del balón, un jugador que llegó a declarar que “pude cambiar de camiseta muchas veces, pero no tengo remordimientos. Dicen que soy un romántico, pero los que dicen eso no ven la cara de los niños de esta ciudad, que son felices cuando me piden autógrafos.”

Para recordar lo que fue su carrera luciendo el ‘7’ del Southampton, un club pequeño de una ciudad del sur de Inglaterra, nada mejor que volver a leer el artículo “En el país de Dios, Le Tissier”, firmado por Rubén Uría. Y para acabar de entender porqué en su club de toda la vida le bautizaron como ‘Le God’ (el Dios) nada mejor que ver sus goles y sus jugadas de fantasía.

Para quien quiera conocer más en profundidad a Le God, nada mejor que ponerse cómodos y ver sin pestañear “La historia de Matt Le Tissier” : parte I y parte II

En este mundo del fútbol, cada vez más mercantilizado y entregado a espurios intereses económicos por encima de los deportivos, de vez en cuando hay que pararse y disfrutar de locos maravillosos, como Garrincha o Le Tissier, futbolistas que solo rindieron pleitesía al balón y a los aficionados. @Bajarlaalpasto1

 

 

(Puto) coronavirus, que nos has echado de los estadios

“No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.” – Eduardo Galeano, periodista y escritor (y futbolero) uruguayo.

Signal Iduna Park

Parafraseando a El Perich se podría decir que el fútbol sin aficionados es como un beso sin sal o un huevo sin bigote. Algo insulso. Y es que con la cita con la que encabezo este post, el maestro Galeano lo que nos viene a confirmar es que un estadio vacío tiene memoria y está lleno de historias y de recuerdos, que es algo muy distinto a interpretar que es lo mismo jugar ante unas gradas vacías que ante un graderío a reventar de aficionados.

Esta dichosa pandemia que llegó a nuestras vidas oficialmente a mediados del mes de marzo lo ha cambiado todo. Dejando claro que lo principal son las dramáticas consecuencias sanitarias que provocó el bicho, lo cierto es que ya nada es igual a principios de año, y que todos, en mayor o menor medida, somos víctimas de una crisis económica, laboral y social sin fecha de caducidad. Por el tema que aquí nos ocupa, el mundo del fútbol también se ha visto afectado de lleno y ha tenido que ir adaptándose a las nuevas circunstancias.

Pero, desde que se reanudaron las competiciones con la prohibición de presencia de público en los estadios, no acabamos de acostumbrarnos a contemplar el paisaje desolador de las gradas vacías de templos del fútbol europeo como Anfield, el Camp Nou o el Signal Iduna Park que, por motivos distintos, nos recuerdan a Balaídos, Cornellá o el Coliseum del Getafe, donde es habitual que haya eco por la ausencia de aficionados.

Es cierto que resulta curioso cuando no indignante que, mientras en otros espectáculos sí que se ha regulado y consentido la presencia de público (por supuesto, con reducciones drásticas de aforos) o este verano se han buscado soluciones para que se pudiese acceder a las playas, el planeta fútbol siga siendo incapaz de gestionar la apertura de sus gradas, tomando medidas como regular y programar entradas y salidas con horarios estrictos, establecer un sistema de cuotas rotatorio entre los socios que lo demanden, fortalecer las medidas de seguridad (personal, tornos, cámaras, control de temperatura…), así como ser implacables en la obligatoriedad del cumplimiento de otras medidas ya habituales en nuestro día a día, como mantener la distancia de seguridad y la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

Los malpensados insinúan que el fútbol español se planteará la vuelta de los partidos con público cuando Florentino Pérez finalice la obra faraónica de la cubierta retráctil que cubrirá las gradas del Bernabéu, para que sus aficionados puedan ir a comer su bolsa de pipas sin mojarse ni pasar frío. No sabemos cuánto hay de cierto en esta teoría o si no pasa de ser un chascarrillo; pero sí que es verdad que, como dijo alguien en alguna ocasión, “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”, por lo que la presencia de aficionados en los estadios sería una señal de que, con responsabilidad, podemos ir recuperando nuestras vidas. @Bajarlalpasto1

@Bajarlaalpasto en MARCA

El anuncio realizado ayer por la CONMENBOL de que el segundo partido de la final de la Copa Libertadores que tienen que disputar River y Boca se jugará el próximo 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu revolucionó la redes sociales, y en pocos minutos al asunto se convirtió en trending topic.

Desde la cuenta de Twitter de este blog se publicaron varios tuits opinando sobre el tema y al final del día el diario MARCA recogió en su edición digital “los mejores memes”, que se pueden leer aquí, seleccionando éste de @Bajarlaalpasto.

Recordando a Garrincha

“Cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo, la pelota un bicho amaestrado, el partido, una invitación a la fiesta.” – Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo.

garrincha

Hace unos días, sin saber por qué, me acordé de Garrincha, un futbolista al que siempre admiré sin haberlo visto más que en algunas imágenes de mala calidad de la época y haber leído muchas historias sobre su vida. El crack brasileño – del que Eduardo Galeano en su libro ‘El fútbol a sol y sombra’ escribió “nunca hubo un puntero derecho como él” – formó parte de la que pasa por ser la mejor delantera de la historia del fútbol y que uno repite de carrerilla: Garrincha, Didí, Vavá, Pelé y Zagallo.

Ese día compartí en mis redes sociales un vídeo fantástico con algunas de sus jugadas, acompañadas de su historia contada y cantada por el cantautor uruguayo Alfredo Zitarrosa, y un post publicado en el blog ‘Fútbol-Táctico’ firmado por Héctor García, en el que se resume de forma muy amena su azarosa vida deportiva y personal.

El motivo de este post no es otro que recordar a uno de los mayores genios del planeta fútbol, y recomendaros a los muy futboleros que conozcáis y os acerquéis a la figura de Garrincha, porque como dice el maestro Galeano  cuando él estaba allí, el campo de juego era un picadero de circo; la pelota, un bicho amaestrado; el partido, una invitación a la fiesta. @Bajarlaalpasto

 

Las plañideras de Cristiano Ronaldo

“Soy de un tiempo en el cual hacer el ridículo era algo que se evitaba, ahora es un objetivo a alcanzar”. – Rosana Hermann, escritora brasileña.

edu_aguirre

Después de nueve años en los que la caverna, siguiendo las consignas de su amo Florentino Pérez, no paró de ensalzar y de proteger a Cristiano Ronaldo hasta el vómito, la espantada protagonizada este verano por la vedette de Madeira ha provocado que muchos de esos palanganeros -no todos- se olviden de todas las mamarrachadas que han escrito o dicho en sus prostíbulos mediáticos.

Por eso muchos de los gusanos de la (des)información que viven de ejercer un periodismo deportivo nauseabundo, que justificaron todas las agresiones protagonizadas por el niño bonito del madridismo y que no dudaron en promover campañas vergonzantes como la de las caretas para mayor gloria del achuchabalones, ahora miran para otro lado y silban melodías aunque sus carreras ya han quedado emponzoñadas para siempre, y seguirán viviendo de hacer el gilipollas mientras Florentino no se aburra de juguetear con el Madrid, su juguetito preferido, se marche para su casa y tengan que sellar esos estercoleros que rezuman purín en los que dan rienda suelta a sus barrabasadas.

manu_sainz

Dentro del grupo de fieles a Míster Portugal destacan Edu Aguirre y Manu Saínz, dos palanganeros que se disputan el dudoso honor de ver quien es más genuflexo ante su amo . Estos dos botarates sin el más mínimo sentido del decoro lo mismo van a desearle suerte al portugués antes de jugar contra España en el Mundial, que viajan hasta Turín a limpiarle los mocos a su hijo mayor, o siguen defendiendo sus agresiones, como la última protagonizada hace dos días en el partido de Champions que la Juventus disputó en Mestalla y que acabó con Ronaldo (el malo) gimoteando camino del vestuario.

Y es que da igual. Cuando uno decide convertirse en felpudo es que ha aceptado aparcar la dignidad y que lo pisoteen. No sé qué ven por las mañanas estas dos plañideras cuando se ponen delante del espejo, pero debe compensarles cuando van al cajero y comprueban el saldo de sus cuentas corrientes. @Bajarlaalpasto