La central lechera saca su peor versión para atacar a Gavi

“¡Oh miseria humana, a cuántas cosas te sometes por el dinero!” – Leonardo da Vinci, polímata italiano del Renacimiento.

Sin duda en un país normal, la irrupción de Gavi, un futbolista de 17 años, en el once titular del Barça y su posterior llamada para formar parte de la selección española que disputó la final-four de la Nations League sería una de las noticias deportivas más celebradas del año. Pero aquí no. Todo lo contrario. Su convocatoria por parte de Luis Enrique y posterior debut como titular ante Italia fue tildado por la caverna como ‘provocación’, y su inclusión en la alineación titular para disputarle el título a Francia se consideró como una declaración de guerra por parte del seleccionador quien, a juicio de esas cabezas podridas, solo pretendía dividir a la afición y alejar a los seguidores de la selección.

Lo cierto es que Gavi –insisto, un chaval de 17 años que tendría que estar en el instituto- se mostró ajeno a todas las críticas y se cascó dos partidazos contra Verrati y Pogba, para entendernos, frente a la campeona de Europa y la campeona del mundo, no desentonando en ningún momento, y siendo un factor determinante para que la selección española llevase el mando del juego en los dos partidos.

Pero la caverna ya había cobrado su presa y no la iba a soltar; y si con Luis Enrique no pueden, porque rueda de presan sí y rueda de prensa también les deja en ridículo, y con Koeman tampoco, porque el holandés ha decidido apostar por la masía, ahora han ido a por Gavi, ‘culpable’ de tener un talento innato para jugar al fútbol, y de querer agarrarse a la titularidad en el Barça y en la selección a base de buen juego y de darlo todo en el campo. Y, por supuesto, de ir al choque, meter la pierna y no achantarse.

Si bien es cierto que en todos los partidos comete dos o tres faltas, algunas de ellas evitables, que le han costado alguna tarjeta amarilla (hay que ver lo valientes que son los árbitros con los niños y cómo silban melodías mirando para otro lado ante auténticos guadañeros), resulta curioso como desde la Central Lechera han salido en tromba a acusarle de leñero y de jugador agresivo, cuando el club de sus amores ha dado cobijo desde hace décadas a auténticos carniceros, como De Felipe, Benito, Mino, Ruggieri, Rocha, Hierro, Sanchís, Pepe, Casemiro y el mismísimo Sergio Ramos, que comparte los curiosos récords de ser el jugador más expulsado de la historia de LaLiga, al mismo tiempo de ser el jugador al que más expulsiones le han perdonado. Y sería injusto olvidar en esta vergonzante relación a Zidane, tan gran jugador como sucio, quien tiene en su palmarés 14 rojas y el trofeo al jugador más expulsado en la historia de los mundiales.

Por eso resulta vomitivo que auténticos trompeteros de la (des)información se dediquen a atacar y a intentar desacreditar a un joven jugador porque va fuerte al balón, después de llevar años defendiendo el discurso de la intensidad y del echarle huevos. La diferencia es que Gavi tiene pinta de ser un futbolista en el que se van a mezclar lo talentoso con lo rocoso, y que irá alternando el guante con el garfio, la zapatilla con el zueco o el paso de ballet con el tackle según su inteligencia le marque lo que requieran las circunstancias del partido.

No soy muy de hacer comparaciones ni me gustan los rollos de estamos ante el nuevo Zutano o el sucesor de Perengano. Pero el otro día en una tertulia futbolera debatíamos sobre a quién se nos parecía Gavi y me mojé: creo que estamos ante un jugador tipo Deco que puede liderar el centro del campo del Barça y del fútbol español durante los próximos 12 o 15 años. Solo espero que se centre en su carrera y les calle la boca a los que pretenden desestabilizarle desde los estercoleros mediáticos. @Bajarlaalpasto1

En Merenguilandia siguen celebrando el atraco de Francia en la Nations League

“Una derrota peleada vale más que una victoria casual.” – José de San Martín, militar y político argentino.

Si os preguntasen en qué partido jugado en San Siro, con árbitro británico, en el que estaba en juego un título europeo, ganó el equipo que iba vestido de blanco con un gol marcado en fuera de juego, la mayoría seguro que habríais contestado la final de la Champions de 2016 en la que el Real Madrid se impuso al Atleti con un clamoroso gol ilegal de Sergio Ramos. Y doy tantos datos para identificar el partido porque si solo hubiese que adivinar qué final europea ganó un equipo de blanco con gol en fuera de juego también podríais haber dicho la que le atracó – perdón, ganó – el Madrid a la Juventus en Amsterdam en 1998, con arbitraje de Krug, uno de los benefactores de la Casa Blanca.

Pues desde hace unos días también sería una respuesta correcta el robo perpetrado en ese mismo estadio por Francia, ataviada de blanco impoluto, a España en la final de la Nations League, cambiando en el papel de cooperador necesario a Clattenburg por Taylor, que abandonaron la famosa flema británica para dedicarse a pastelear y a medrar.

Lo que tienen en común esos tres episodios lamentables, que seguro que ocuparían un lugar destacado si un día se publicase una recopilación de competiciones manipuladas por la UEFA, es que los tres se celebraron en Merenguilandia con fanfarria y repique de bombo, si bien es cierto que la victoria de Francia, o la derrota de la selección española de Luis Enrique, se festejó más en las redes sociales, sin necesidad de vallar Cibeles ni de embutir a la presidenta Ayuso en una camiseta blanca, como sí se hizo en otras ocasiones con sus antecesoras en el cargo, Aguirre o Cifuentes.

Y es que el título del equipo francés le proporcionó al nazionalmadridismo un doble placer: por un lado le sirvió para atizarle a Luis Enrique por no haber llevado a ningún jugador del Madrid, como si la presencia del tal Nacho o de una medianía como Lucas Vázquez hubiese alterado el resultado de la final; y por otro, lo están utilizando para seguir dando la matraca y seguir promocionando a Benzema en la carrera por el Balón de Oro.

Sin duda lo más chusco es que esta celebración está protagonizada por los que siempre han presumido de buenos españoles, y así se permitían criticar a Piqué, al que le negaban el derecho de jugar con la selección porque entendían que era un indepe que no sentía la camiseta, o se ponían estupendos por unos silbidos al himno en los prolegómenos de alguna final de Copa del Rey.

Pero la bipolaridad de estos infraseres les llevó a que, dos días después de jalear al vecino francés, desempolvaron la bandera rojigualda para ponerla en el balcón para celebrar la festividad del 12 de octubre, conocida como la Fiesta Nacional, y ahí sí que sacaron a relucir su extraño orgullo y su patriotismo de la señorita Pepis. @Bajarlaalpasto1

La caverna vomita bilis contra Luis Enrique

“La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. El rencor genera mentiras.” – JK Rowling, escritora británica.

Han pasado casi diez años desde la última gran victoria de la selección española, tras el periodo mágico entre 2008-2012 en los que dominó el planeta fútbol ganando dos Eurocopas y un Mundial desplegando un fútbol espectacular, y ahora que vuelve al primer plano y disputará el título de la segunda Nations League contra Francia, actual campeona del mundo, la afición vuelve a estar dividida. Y, tristemente, vuelven a ser los mismos que antes de 2008 organizaron una cacería contra el seleccionador Luis Aragonés los que ahora vuelven a la cargan para atizarle a Luis Enrique, y por el mismo motivo: plantarse para dejar que la selección española deje de ser una sucursal de la cochiquera madridista.

Y así, si en su momento Luis Aragonés tomó la decisión deportiva de prescindir de Raúl, de profesión capitán del Real Madrid y manipulador de vestuarios, para apostar por Fernando Torres y Villa, en la última Eurocopa Luis Enrique decidió que ningún jugador del Madrid daba el nivel para acudir a la cita en la que el combinado nacional volvió a la élite, llegando a disputar la semifinal y siendo injustamente eliminada contra la futura campeona, Italia. Y eso en los estercoleros mediáticos de la capital jamás se lo perdonaron.

La primera factura que le quisieron cobrar al técnico asturiano fue por la ausencia de Sergio Ramos en la convocatoria, cuando el camero estaba lesionado y prácticamente llevaba todo el año sin jugar, situación que se ha prolongado hasta la fecha. Pero daba igual, e incluso algún pesebrero prefirió meter su dignidad en el cubo de la basura, para exigir que el capitán merengue tendría que acudir a la cita europea por su capacidad para ejercer como líder. A partir de ahí ya todo valió, y el nazionalmadridismo salió en tromba para criticar a Luis Enrique por no haber llevado a un lateral derecho próximo a la cuarentena, al cuarto central del Madrid, a un centrocampista medio tocado del Betis o a un delantero del Celta que lo único que demostró en su carrera es que solo ha rendido a alto nivel en el club vigués. Como si llevar a esos cuatro (buenos) futbolistas hubiese mejorado el gran resultado final en el torneo.

Y ante la final-four de la Nations League, a la que España llegó tras dejar por el camino a la todopoderosa Alemania, volvieron las críticas feroces contra el seleccionador. Por un lado, por no haber llamado a ningún jugador del Madrid, como si hubiese alguno que se lo mereciese, como el tal Nacho, cuyo único mérito es ser capaz de jugar mal en varias posiciones, o Lucas Vázquez, una medianía que tendría difícil despuntar en una liga de peñas. Y menciono a estos dos tuercebotas, porque reclamar la presencia de Ausencio, perdón Asensio, o Isco parece una broma pesada. Y por otro la convocatoria de Gavi, un chaval de 17 años al que Koeman ha subido al primer equipo del Barça, y al que desde los panfletos capitalinos han atacado, argumentando que tenía por delante a Luis Alberto, a Brahim Díaz o que hasta el españolista Darder – ¡Darder! – reunía más méritos.

Pero la brillante victoria de la selección ante la Italia eurocampeona, que además jugaba en su casa, con Gavi de titular y con un atractivo 4-3-3 basado en la posesión, la presión alta y en jugar en campo contrario y con falso nueve, demostró que la caverna nunca descansa. Y así, después del partido se sucedieron los comentarios críticos, insistiendo en que Luis Enrique es un provocador, que la selección está formada por jugadores mediocres y de perfil bajo, e incluso algún atolondrado llegó a afirmar que, ante la final, hay más cosas que le unen a Francia que a España. Por supuesto que esta basura que trabaja en los medios es la misma que de vez en cuando reparte carnets de españoles buenos y malos, y son los mismos que durante años organizaron una cacería contra Piqué porque, según sus cerebros podridos de odio, era un indepe que no sentía los colores.

Por cierto, recordarles a esos botarates que aseguran sin ponerse colorados que la selección está formada por futbolistas de perfil bajo que el once titular que presentó Luis Enrique contra Italia estuvo formado por el portero del equipo campeón de la Supercopa y finalista de las dos últimas Copas del Rey, dos defensas del equipo que ganó la Champions, otro la Premier y el cuarto la Europa League; un centro del campo con un campeon de LaLiga, otro de la Copa y el tercero titular y revelación del Barça; y una delantera con un ganador de la Premier, un jugador del PSG y otro de la Real Sociedad, actual colíder de LaLiga.

En resumen, la caverna ya tiene escrito el relato, independientemente de lo que suceda en la final contra la Francia campeona del mundo: Si la selección pierde, a Luis Enrique le atizarán más que a una estera; si gana, dirán que la Nations League es un torneo menor. Y es que la caverna hará todo lo posible para deshacerse de un seleccionador que los ningunea y que presume públicamente de saber más de fútbol que ellos, algo que no le ocurriría discutir ni a quien asó la manteca. Pero, por suerte para el fútbol español, por lo menos hasta el Mundial de Qatar tendrán que tragar con el técnico asturiano, así es es recomendable que hagan acopio de Almax, Primperán, Lexatín y Hemoal para pasar estos meses de la forma más digna posible. @Bajarlaalpasto1

Luis Enrique vuelve a retratar al nazionalmadridismo

“Convicciones fuertes preceden a las grandes acciones.” – James Freeman Clarke, teólogo estadounidense.

Desde la pasada Eurocopa en la que la selección española firmó una gran actuación llegando a semifinales, donde fue eliminada injustamente por la Italia que se proclamaría campeona, cuando el seleccionador nacional Luis Enrique anuncia una nueva convocatoria, gran parte del fútbol español – desde pesebreros que manchan la profesión de periodista desde sus estercoleros mediáticos hasta aficionados que en su vida le han dado un puntapié a un bote, pasando por una cohorte de tuiteros que utilizan las redes sociales para dar rienda suelta a sus frustraciones – se pone en pie de guerra para criticar la lista, muchas veces antes de leerla completa y ya no digamos de analizarla.

Y es que ese grupo, capitaneado por la facción más radical del madridismo, como es el nazionalmadridismo, formado por los merengones más rancios, con olor a naftalina y llenos de caspa, se cree que sigue siendo el propietario de la selección, como sucedía en las épocas históricas más tristes y desoladoras del combinado nacional, y su sueño húmedo es tener al frente de la misma a un meapilas a quien pastorear para que la roja no sea nada más que una sucursal de la cochiquera del Bernabéu. El ejemplo más cercano es el de Lopetegui, a quien el convocar a los suplentes del Real Madrid le sirvió para que Florentino Pérez entrase a degüello en el vestuario de la selección en vísperas del inicio del Mundial de Rusia’18 para llevárselo con malas artes.

Pero con Luis Enrique, como diría un sabio popular, “van de cachas, cuesta arriba y con el viento en contra”, porque como diría otro castizo al asturiano las críticas “se la trae floja, oscilante y pendulona”, por lo que se siente libre para llamar – o no –  a quien considere oportuno.

Además, los resultados le están dando la razón. Y así, desde 2012 la selección española había dejado de ser un referente  en el panorama internacional, firmando ridículo tras ridículo, hasta que llegó Luis Enrique y la llevó a unas semifinales de Eurocopa y a la final four de la Nations League. Pero la miseria de sus críticos llega hasta el punto de que, en vez de reconocérselo, aseguran que se podría haber ganado la Euro si hubiese alistado a otro lateral derecho, al cuarto central del Real Madrid, a un centrocampista del Betis y al delantero del Celta, como si estuviésemos hablando de Cafú, Baressi, Neeskens y Batistuta.

Ahora el drama es que convoca a Gavi, como antes a Pedri, en vez de a Brahim Díaz. Y es que cómo estará un tal Nacho para que el nazionalmadridismo ya ni reclame su presencia en el puesto de Eric García o Laporte. Porque la pamema que organizaron con Sergio Ramos mejor no recordarla. Por cierto, un dato importante es que en el último partido de Champions, en el que el Madrid firmó un ridículo internacional frente al, ahora no recuerdo bien el nombre, el Bayern de Sheriff o el Sheriff City moldavo, Carleto acabó el partido con un once formado por 1 belga, 1 austríaco, 1 croata, 1 uruguayo, 1 alemán, 1 serbio, 2 franceses y 3 brasileños… vamos, que los que reparten carnets de españoles buenos y malos tienen la cara más dura que todo el cemento utilizado en la reforma del Alibabá Stadium, para acusar al seleccionador de antimadridista por no convocar a ningún jugador merengue.

Y es que en fondo son unos cachondos y lo que no quieren para ellos, lo quieren para los demás. Pero si a Rubiales no le tiembla el pulso y sigue aguantando las muchas presiones que está teniendo, los nazionalmadridistas van a seguir teniendo ese escozor en el ojete que les provoca cada victoria que consigue la selección con Luis Enrique al frente. @Bajarlaalpasto1

Yo creo en este Barça, ¿y tú?

Este miércoles el Barça se jugará contra la Juventus el pase a semifinales de la Champions League, para lo cual necesitará remontar el 3-0 sufrido en el partido de ida. ¿Creéis que lo conseguirá? Yo también.

Messi_LE

Por motivos familiares alegres (visitas deseadas, comilonas, paseos, running, copas, largas conversaciones, muchas risas…), esta Semana Santa he estado desconectado de las redes sociales, he tenido el blog abandonado y, prácticamente, no he seguido la información deportiva. Es más, el sábado ni vi el partido del Barça contra la Real Sociedad.

Hago esta breve introducción porque ayer por la tarde, una vez que ya había vuelto a la vida normal, tuiteé casi sin darme cuenta lo siguiente:

Y es cierto. La misma noche del desastre de París ante el PSG fui de los culés que pensaba en que se podía remontar o de los que, por lo menos, no íbamos a consentir que nadie nos quitase la ilusión de pelear por conseguirlo. Recuerdo que al día siguiente publiqué el post Yo no me bajo del carro que tuvo mucha repercusión y que, está mal que yo lo diga, a muchos les sirvió para alejar viejos fantasma y creer en lo mismo que yo.

Pues ahora, y tras el nuevo varapalo sufrido en Turín, sigo pensando lo mismo. Y no lo pienso porque sea un esnafrado o porque me haya dado un golpe en la cabeza, sino porque este Barça me ha dado pruebas más que de sobra para que confíe en él. Y porque, como digo habitualmente, con Messi sobre un campo de fútbol siempre sucederá lo que D10S quiera que suceda. Y estoy convencido de ello.

Es más, los que esperan que el miércoles suceda un milagro están equivocados… porque nunca es un milagro que este Barça marque 3, 4 o 5 goles, a no ser que consideremos algo sobrenatural y de origen divino lo que lía Messi habitualmente con el balón en sus pies.

Por eso me reafirmo en que yo creo en este Barça, y más tras haber escuchado a Luis Enrique en la rueda de prensa previa al partido de vuelta contra la Juve (captura de @rubenuria):

ruben_uria

Así es que nadie me va a quitar la ilusión de sentarme este miércoles – tras escuchar el himno puesto en pie como todas las noches de Champions – a ver al partido con mi camiseta y mi bufanda y con la ilusión de clasificarnos para semifinales. ¿Quién más se apunta? Seguro que muchos. ¡VISCA BARÇA! @Bajarlaalpasto

Luis Enrique apuesta por el 3-4-3

luis-enriqueSe preguntaba Johan Cruyff cuando era entrenador por la necesidad de jugar con tres o cuatro defensas cuando los rivales se presentan con uno o, como mucho, dos delanteros. Y argumentaba que, si no hacían falta tantos defensas, siempre podía alinear más jugadores creativos o atacantes para mantener el balón y generar más peligro. Ya han pasado muchos años y el debate sigue de actualidad.

Este verano el Barça facilitó la salida de Dani Alves del puesto de lateral derecho, y no ha fichado a nadie para suplir esa ausencia. El motivo: que Luis Enrique, aunque no llegó a jugar a las órdenes de Johan Cruyff, defiende el legado del maestro.

Me explico: el técnico culé le ha ofrecido a Sergi Roberto una plaza en el once titular del FC Barcelona, pidiéndole que realice un esfuerzo defensivo cuando el equipo no tiene el balón, a cambio de asegurar la posesión y el dominio de los partidos aprovechando su calidad en la elaboración de las jugadas de ataque.

Con esta apuesta se pueden producir dos variantes – dependiendo de si está o no el canterano -, ambas encaminadas a jugar con 3-4-3:

1.- Sin Sergi Roberto: tomamos como ejemplo el último partido contra el Deportivo. Tres centrales de inicio (Mascherano-Piqué-Mathieu), con Arda ocupando la banda derecha con presencia en la creación y con Digne por la izquierda, más pendiente de doblar y de ofrecer salida a Neymar que de defender. Suficiente para frenar los inocentes ataques gallegos.

2.- Con Sergi Roberto: “falso” 4-3-3 de inicio con, por ejemplo, S. Roberto-Piqué-Umtiti-Alba, pero que con el balón en su poder se convierte en el ansiado 3-4-3 al incrustarse Busquets en el medio de los centrales; estos se abren y adelantan la línea hasta casi el medio del campo, Rakitic bascula al centro para ayudar a Iniesta en la elaboración, ayudados por  los dos jugadores de banda ofreciéndose para aportar soluciones, y arriba la MSN.

Cualquiera de las dos opciones suena bien, ¿verdad? Porque además del centro del campo hacia adelante pueden intercalarse en varias de esas posiciones jugadores de la categoría de Denis Suárez, Arda, Andre Gomes, Rafinha, Alcácer…

Este planteamiento seguro que tiene éxito en forma de victorias en la mayoría de partidos que juegue el FC Barcelona. Pero está por ver si es efectivo para afrontar los encuentros más exigente que se planteen durante la temporada, tanto en liga como sobre todo en Champions. De momento, parece que Luis Enrique apuesta por el 3-4-3… ¿hasta cuándo? @Bajarlaalpasto

 

¡Tremendo doblete!

barça campeón copaEl Barça de Luis Enrique le da una vuelta más al columpio y firma un espectacular registro de 7 títulos conseguidos de 9 disputados, una barbaridad. Si en al tramo final de liga se sobrepuso a un bache inesperado para ganarla en el último partido, ahora ha levantado la Copa del Rey imponiéndose a un gran Sevilla tras jugar una hora con un jugador menos por la expulsión de Mascherano.

Partidazo de todo el equipo, con especial protagonismo para Piqué, Iniesta y Messi que asumieron galones y demostraron su capacidad de liderazgo en los momentos más complicados de la final.

Así es que ni esteladas ni triste doblete ni demás mamarrachadas difundidas por la caverna para intentar enturbiar una auténtica fiesta del fútbol, como es la final de la Copa del Rey. Y triunfo del fútbol y solo del fútbol, el que se juega intensamente sobre el campo y se vive con pasión en las gradas y a través de la televisión.

Y enorme el Sevilla, tanto sus jugadores como sus aficionados, que solo se quedó a un paso del título porque enfrenta tenía a un FC Barcelona que no se cansa de ganar. De ahí el mérito de Luis Enrique y de sus futbolista, que ya lo han ganado todo, han pulverizado todos los registros, pero siguen compitiendo como si fuesen debutantes. Mientras mantengan esa actitud, los gurús que llevan años proclamando el ‘fin de ciclo’ de los azulgranas seguirán haciendo el ridículo. Pobres botarates. @Bajarlaalpasto

 

 

¡Que se acabe el ‘Pedrogate’!

pedroUn verano más con la misma cantinela: un jugador que filtra que se quiere ir aunque declara que se quiere quedar, su club que no le quiere dejar marchar si no es a cambio del pago de la cláusula, y varios carroñeros que acuden ráudos a intentar sacar tajada de la situación.

Y esto es lo que ha pasado con Pedro. El delantero quiere jugar más minutos y, ante la dificultad que eso supone en el Barça al estar detrás de Messi-Suárez-Neymar, se deja querer por otros clubes. Al mismo tiempo, su entrenador manifiesta que cuenta con él y que no quiere que se marche, por lo que la directiva toma la única decisión posible: Pedro se queda a no ser que quien lo quiera pague su cláusula de rescisión de contrato. Así de simple.

Lo ideal hubiese sido que esta situación se hubiese arreglado a principios de la pretemporada, porque así Luis Enrique ya sabría si contaba con Pedro o no. Hasta el momento al jugador se le ha visto nervioso y precipitado sobre el campo, seguramente por la inquietud que le provoca esta situación. Quiere jugar, cree que merece más minutos… pero quien supuestamente se los va a dar tampoco está dispuesto a solar la pasta.

Resumiendo, que si cualquiera de los Manchester – United y City – realmente quiere fichar a Pedro, que pongan 30 millones de euros encima de la mesa y el canario hará las maletas. Ahora parece que también el Chelsea de Mourinho se interesa por el jugador, con lo que parece que el ‘Pedrogate’ continuará…

Y el Athletic fue superior

adurizTras la sonrojante derrota por 4-0 en el partido de ida de la final de la Supercopa de España disputado en San Mamés, el Barça necesitaba una remontada histórica para sumar el quinto título del año y así poder optar a conseguir su segundo sextete. Pero después de un inicio prometedor con dos ocasiones seguidas – remate fallido de Pedro y disparo de Piqué al larguero – el Athletic se fue acomodando en el campo viendo como el reloj corría a su favor.

El Barça salió con su equipo de gala, pero se notó en exceso que todavía estamos en agosto y ni las piernas ni la cabeza están su mejor momento. Para remontar hacía falta que el balón corriese rápido de un lado a otro, que los laterales y los interiores se incorporasen y llegasen por sorpresa a las posiciones de ataque, y que los puntas estuviesen especialmente inspirados. Y nada de esto sucedió, al menos hasta el filo del descanso, cuando una llegada de Mascherano rompió a la defensa bilbaína y permitió a Messi marcar y llevar la ilusión a la grada.

Pero la segunda parte comenzó sin grandes novedades y los hombres de Luis Enrique no eran capaces de generar ocasiones de peligro. Hasta que llegó la jugada que ya terminó de matar la final, como fue la expulsión de Piqué por dirigirse a un juez de línea protestando una acción anterior al grito de, según recogió el árbitro en el acta, ‘me cago en tu puta madre’.

A partir de ese momento, con un jugador menos unido al cansancio acumulado, el Barça bajó los brazos y el Athletic se estiró, lo que le permitió igualar el marcador con un tanto de Aduriz que se convirtió en el auténtico protagonista de la final. Impresionante el veterano ‘9’ rojiblanco.

En el cómputo global de los dos partidos el equipo Valverde fue superior, tanto en intensidad como en colocación sobre el campo, y en el primer encuentro supo aprovechar sus ventajas y sentenciar a un Barça blandito que dio la impresión de presentarse en San Mamés con la toalla y las chanclas de la playa.

Y así merecidamente el Athletic volvió a levantar un trofeo 31 años después, dejando además la sensación de que puede convertirse en la sorpresa de la liga.