La caverna vomita bilis contra Luis Enrique

“La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. El rencor genera mentiras.” – JK Rowling, escritora británica.

Han pasado casi diez años desde la última gran victoria de la selección española, tras el periodo mágico entre 2008-2012 en los que dominó el planeta fútbol ganando dos Eurocopas y un Mundial desplegando un fútbol espectacular, y ahora que vuelve al primer plano y disputará el título de la segunda Nations League contra Francia, actual campeona del mundo, la afición vuelve a estar dividida. Y, tristemente, vuelven a ser los mismos que antes de 2008 organizaron una cacería contra el seleccionador Luis Aragonés los que ahora vuelven a la cargan para atizarle a Luis Enrique, y por el mismo motivo: plantarse para dejar que la selección española deje de ser una sucursal de la cochiquera madridista.

Y así, si en su momento Luis Aragonés tomó la decisión deportiva de prescindir de Raúl, de profesión capitán del Real Madrid y manipulador de vestuarios, para apostar por Fernando Torres y Villa, en la última Eurocopa Luis Enrique decidió que ningún jugador del Madrid daba el nivel para acudir a la cita en la que el combinado nacional volvió a la élite, llegando a disputar la semifinal y siendo injustamente eliminada contra la futura campeona, Italia. Y eso en los estercoleros mediáticos de la capital jamás se lo perdonaron.

La primera factura que le quisieron cobrar al técnico asturiano fue por la ausencia de Sergio Ramos en la convocatoria, cuando el camero estaba lesionado y prácticamente llevaba todo el año sin jugar, situación que se ha prolongado hasta la fecha. Pero daba igual, e incluso algún pesebrero prefirió meter su dignidad en el cubo de la basura, para exigir que el capitán merengue tendría que acudir a la cita europea por su capacidad para ejercer como líder. A partir de ahí ya todo valió, y el nazionalmadridismo salió en tromba para criticar a Luis Enrique por no haber llevado a un lateral derecho próximo a la cuarentena, al cuarto central del Madrid, a un centrocampista medio tocado del Betis o a un delantero del Celta que lo único que demostró en su carrera es que solo ha rendido a alto nivel en el club vigués. Como si llevar a esos cuatro (buenos) futbolistas hubiese mejorado el gran resultado final en el torneo.

Y ante la final-four de la Nations League, a la que España llegó tras dejar por el camino a la todopoderosa Alemania, volvieron las críticas feroces contra el seleccionador. Por un lado, por no haber llamado a ningún jugador del Madrid, como si hubiese alguno que se lo mereciese, como el tal Nacho, cuyo único mérito es ser capaz de jugar mal en varias posiciones, o Lucas Vázquez, una medianía que tendría difícil despuntar en una liga de peñas. Y menciono a estos dos tuercebotas, porque reclamar la presencia de Ausencio, perdón Asensio, o Isco parece una broma pesada. Y por otro la convocatoria de Gavi, un chaval de 17 años al que Koeman ha subido al primer equipo del Barça, y al que desde los panfletos capitalinos han atacado, argumentando que tenía por delante a Luis Alberto, a Brahim Díaz o que hasta el españolista Darder – ¡Darder! – reunía más méritos.

Pero la brillante victoria de la selección ante la Italia eurocampeona, que además jugaba en su casa, con Gavi de titular y con un atractivo 4-3-3 basado en la posesión, la presión alta y en jugar en campo contrario y con falso nueve, demostró que la caverna nunca descansa. Y así, después del partido se sucedieron los comentarios críticos, insistiendo en que Luis Enrique es un provocador, que la selección está formada por jugadores mediocres y de perfil bajo, e incluso algún atolondrado llegó a afirmar que, ante la final, hay más cosas que le unen a Francia que a España. Por supuesto que esta basura que trabaja en los medios es la misma que de vez en cuando reparte carnets de españoles buenos y malos, y son los mismos que durante años organizaron una cacería contra Piqué porque, según sus cerebros podridos de odio, era un indepe que no sentía los colores.

Por cierto, recordarles a esos botarates que aseguran sin ponerse colorados que la selección está formada por futbolistas de perfil bajo que el once titular que presentó Luis Enrique contra Italia estuvo formado por el portero del equipo campeón de la Supercopa y finalista de las dos últimas Copas del Rey, dos defensas del equipo que ganó la Champions, otro la Premier y el cuarto la Europa League; un centro del campo con un campeon de LaLiga, otro de la Copa y el tercero titular y revelación del Barça; y una delantera con un ganador de la Premier, un jugador del PSG y otro de la Real Sociedad, actual colíder de LaLiga.

En resumen, la caverna ya tiene escrito el relato, independientemente de lo que suceda en la final contra la Francia campeona del mundo: Si la selección pierde, a Luis Enrique le atizarán más que a una estera; si gana, dirán que la Nations League es un torneo menor. Y es que la caverna hará todo lo posible para deshacerse de un seleccionador que los ningunea y que presume públicamente de saber más de fútbol que ellos, algo que no le ocurriría discutir ni a quien asó la manteca. Pero, por suerte para el fútbol español, por lo menos hasta el Mundial de Qatar tendrán que tragar con el técnico asturiano, así es es recomendable que hagan acopio de Almax, Primperán, Lexatín y Hemoal para pasar estos meses de la forma más digna posible. @Bajarlaalpasto1

Luis Enrique vuelve a retratar al nazionalmadridismo

“Convicciones fuertes preceden a las grandes acciones.” – James Freeman Clarke, teólogo estadounidense.

Desde la pasada Eurocopa en la que la selección española firmó una gran actuación llegando a semifinales, donde fue eliminada injustamente por la Italia que se proclamaría campeona, cuando el seleccionador nacional Luis Enrique anuncia una nueva convocatoria, gran parte del fútbol español – desde pesebreros que manchan la profesión de periodista desde sus estercoleros mediáticos hasta aficionados que en su vida le han dado un puntapié a un bote, pasando por una cohorte de tuiteros que utilizan las redes sociales para dar rienda suelta a sus frustraciones – se pone en pie de guerra para criticar la lista, muchas veces antes de leerla completa y ya no digamos de analizarla.

Y es que ese grupo, capitaneado por la facción más radical del madridismo, como es el nazionalmadridismo, formado por los merengones más rancios, con olor a naftalina y llenos de caspa, se cree que sigue siendo el propietario de la selección, como sucedía en las épocas históricas más tristes y desoladoras del combinado nacional, y su sueño húmedo es tener al frente de la misma a un meapilas a quien pastorear para que la roja no sea nada más que una sucursal de la cochiquera del Bernabéu. El ejemplo más cercano es el de Lopetegui, a quien el convocar a los suplentes del Real Madrid le sirvió para que Florentino Pérez entrase a degüello en el vestuario de la selección en vísperas del inicio del Mundial de Rusia’18 para llevárselo con malas artes.

Pero con Luis Enrique, como diría un sabio popular, “van de cachas, cuesta arriba y con el viento en contra”, porque como diría otro castizo al asturiano las críticas “se la trae floja, oscilante y pendulona”, por lo que se siente libre para llamar – o no –  a quien considere oportuno.

Además, los resultados le están dando la razón. Y así, desde 2012 la selección española había dejado de ser un referente  en el panorama internacional, firmando ridículo tras ridículo, hasta que llegó Luis Enrique y la llevó a unas semifinales de Eurocopa y a la final four de la Nations League. Pero la miseria de sus críticos llega hasta el punto de que, en vez de reconocérselo, aseguran que se podría haber ganado la Euro si hubiese alistado a otro lateral derecho, al cuarto central del Real Madrid, a un centrocampista del Betis y al delantero del Celta, como si estuviésemos hablando de Cafú, Baressi, Neeskens y Batistuta.

Ahora el drama es que convoca a Gavi, como antes a Pedri, en vez de a Brahim Díaz. Y es que cómo estará un tal Nacho para que el nazionalmadridismo ya ni reclame su presencia en el puesto de Eric García o Laporte. Porque la pamema que organizaron con Sergio Ramos mejor no recordarla. Por cierto, un dato importante es que en el último partido de Champions, en el que el Madrid firmó un ridículo internacional frente al, ahora no recuerdo bien el nombre, el Bayern de Sheriff o el Sheriff City moldavo, Carleto acabó el partido con un once formado por 1 belga, 1 austríaco, 1 croata, 1 uruguayo, 1 alemán, 1 serbio, 2 franceses y 3 brasileños… vamos, que los que reparten carnets de españoles buenos y malos tienen la cara más dura que todo el cemento utilizado en la reforma del Alibabá Stadium, para acusar al seleccionador de antimadridista por no convocar a ningún jugador merengue.

Y es que en fondo son unos cachondos y lo que no quieren para ellos, lo quieren para los demás. Pero si a Rubiales no le tiembla el pulso y sigue aguantando las muchas presiones que está teniendo, los nazionalmadridistas van a seguir teniendo ese escozor en el ojete que les provoca cada victoria que consigue la selección con Luis Enrique al frente. @Bajarlaalpasto1

Lopetegui y su amor por los suplentes del Real Madrid

Cuatro inquilinos habituales en el banquillo merengue, como Nacho, Lucas Vázquez, Isco y Morata, han sido convocados por el seleccionador. ¿Cuáles son los motivos?

Lopetegui

En un país en el que todos somos seleccionadores en potencia, cualquier convocatoria que haga el seleccionador de turno es motivo de polémica. Que si tiene que ir fulano y mengano, que por qué no van zutano y perengano… siempre es lo mismo y siempre es origen de acalorados debates, principalmente en las barras de los bares – verdaderos centros de la sapiencia futbolística – y ya no digamos en Twitter, donde cualquier tuitero te monta una convocatoria en un plis plas.

Pero en esta ocasión la lista de 23 chirría, ya que Lopetegui le ha dado una vuelta más al columpio, al llamar a cuatro suplentes, pero muy suplentes, del Real Madrid para defender la camiseta de la selección española en los próximos compromisos contra Italia y Albania. Los cuatro fantásticos son Nacho, Lucas Vázquez, Isco y Morata, sorprendiendo sobre todo el caso del malagueño, jugador ignorado en su club donde a día de hoy es para Zidane ¡el séptimo centrocampista!

Es indiscutible que cualquier suplente del Madrid o del Barça tiene calidad para ser titular en cualquier otro equipo de primera división; pero no es menos cierto que si un jugador no juega asiduamente, es imposible que el seleccionador sepa en qué estado de forma se encuentra. Lo que me consuela es que, a la vista de esta convocatoria, pienso que nunca ha estado tan cerca de debutar en la selección. @Bajarlaalpasto

Jugando a ser Del Bosque


selecciónEl seleccionado Vicente del Bosque ha comunicado la prelista de 25 jugadores de los cuales saldrá la convocatoria definitiva de 23 que acudirá a Francia a intentar ganar la Eurocopa por tercera vez consecutiva.

En estos casos es bueno recordar el célebre dicho según el cual ‘todos llevamos un seleccionador dentro’, porque al Sr. Marqués le han atizado por tierra, mar y aire. Que si por qué va fulano, pero cómo se ha olivado de mengano, a quién la ha ganado perengano o menudo piernas es zutano.

Pues como hoy toca jugar a seleccionador, estos serían mis cambios y mi lista de 23:

Portería: poco que retocar, habas contadas; De Gea titular.

Defensa: añadiría a Javi Martínez; es un riesgo inncesario acudir a una Eurocopa con solo tres centrales ‘puros’, aunque otros jugadores como Azpilicueta o San José pueden echar una mano.

Centrocampistas: por favor, Isco y Cesc que vean los partido por la televisión. Muy bien el guiño a Bruno, pero es un jugador prescindible. Entrarían Sergi Roberto como comodín y Mata para desequilibrar.

Delanteros: tal y como juega la selección, tiene que ir Fernando Torres y a día de hoy no pintan nada ni Pedro ni Nolito ni Lucas Vázquez.

El riesgo de jugar a seleccionador es que a uno también pueden atizarle. Así es que espero vuestros mamporrazos 😉 @Bajarlaalpasto

La “lista” de Del Bosque

Una vez analizada la lista de convocados realizada por el marqués de Del Bosque para los partidos amistosos previos al inicio de la Eurocopa, lo primero que se puede afirmar es que, por suerte, es provisional y no tendrá nada que ver con la definitiva, que se conocerá el día 27 de mayo, una vez que el Barça, el Athletic y el Chelsea finalicen sus competiciones.

Dicho esto, parece una broma de mal gusto el que se haga una convocatoria de la que forman parte muchos jugadores que no tienen ninguna opción de viajar con la selección a Ucrania y Polonia. Así, una vez más el fútbol español ha quedado en evidencia y ha demostrado que le falta cintura para tomar decisiones: al día siguiente de la eliminación del Barça en las semifinales de la Champions League se tenía que haber puesto en marcha el plan “B” (que, por supuesto, no existía) para cambiar y adelantar la fecha de la final de la Copa del Rey.

Ahora mismo tanto Barça como Athletic están parados teniendo dos semanas para preparar el llamado, en un alarde de cursilería, el partido más bonito del año, cuando se podría jugar perfectamente este fin de semana, y así el lunes el seleccionador comunicaría la lista definitiva y tendría una semana más para trabajar con los jugadores.

De esta forma nos encontramos con varios futbolistas a los que les habrá hecho mucha ilusión verse en la convocatoria y que incluso ya les han fotografiado con la camiseta de la selección, pero que en el fondo no pasará de ser una mera anécdota para contar a sus nietos dentro de unos años. Así, a bote pronto, un mínimo de diez jugadores se caerán de esa primera lista para dar paso a otros tantos que están en la mente de todos los aficionados. 

Como en Bajarla al pasto nos gusta mojarnos, nos atrevemos a asegurar que, como mucho, solo uno o dos de los que figuran en este probable once viajarán para defender el título logrado por España hace cuatro años: De Gea; Juanfran, Albiol, Domínguez, Monreal; Isco, Bruno, Javi García, Beñat; Navas, Negredo. Y es más, seguro que si nos presentamos con este equipo el mismísimo Platini nos iban a preguntar si les estábamos tomando el pelo.

De un seleccionador campeón de mundo se espera que, si es necesario, dé un puñetazo encima de la mesa, trate de imponer sus criterios y no trague con esta farándula, ya que mi primer pensamiento al ver quienes estaban convocados fue que yo, que no pasé de jugar en la liga de peñas, nunca he estado tan cerca de jugar una Eurocopa como en esa ocasión.