La sombra del central es alargada…

ZubizarretaCon la liga ya comenzada, resulta que Zubizarreta, en su condición de director deportivo del Barça, no ha cumplido con la principal tarea que tenía encomendada, que no era otra que la de fichar a un central de campanillas. Y así, a falta de dos semanas para el cierre del mercado, y tras escuchar las declaraciones del Tata Martino parece que este fichaje no se producirá antes de la apertura del mercado de invierno. 

Si la experiencia tiene que servir para algo, éste sería el ejemplo más claro. Un equipo como el F.C. Barcelona no puede llevar cuatro años pendiente de apuntalar un puesto tan importante, como es el centro de la defensa. A día de hoy, y a la vista de la mala experiencia de la temporada pasada, parece que con Piqué, Puyol, Mascherano y Bartra esta posición estará un poco justa de efectivos. Piqué es indiscutible y, si está en forma y a su nivel, es uno de los mejores del mundo en su puesto; Puyol siempre tendrá un sitio, pero su edad y su propensión últimamente a lesionarse hace que no se pueda contar con él para una temporada completa y exigente; Mascherano ha demostrado que puede cumplir, pero en ocasiones deja entrever sus carencias, al tener que adaptarse a una posición que no es la suya; y Bartra tiene calidad, aunque lo mejor sería que se foguease un año en un equipo de nivel medio en el que pudiese demostrar su verdadero potencial. 

Pero lo malo no es solo el no haber conseguido fichar a un central de categoría internacional, sino los bandazos que se han dado en este tema. Desde la temporada pasada el favorito era Thiago Silva, pero no se apostó decididamente por él y acabó fichando por el PSG; este año se intentó un acercamiento del que el único favorecido fue el central brasileño que consiguió que el club parisino le firmase un contrato de los que quitan el hipo. 

El siguiente en entrar es escena fue David Luiz, compañero de Thiago en la canariha, y que podría encajar perfectamente en la maquinaria culé. Pero con la llegada de Mourinho al Chelsea se cerró cualquier opción de negociar, por lo que se abrió el abanico con otras opciones. 

A partir de ahí surgieron los nombres de Vertonghen, Vermaalen y Agger, cada uno con unas características muy distintas, lo que ya dio la sensación de que no estaba claro del perfil que se estaba buscando. Y la peor señal fue cuando, tras el fichaje de Martino como entrenador, aparecieron como candidatos Vergini y Samuel, en lo que se consideró la antología del disparate. Pero no contentos con este despropósito, la semana pasada la prensa deportiva publicó alegremente que la lista se había ampliado con Otamendi, Mangala, Bisevac y Sakho… 

En resumen, el Barça inicia la temporada con la misma carencia que tuvo en las campañas anteriores, dando la impresión de que en los despachos del Camp Nou todavía no se ha superado el síndrome Chigrinsky. Y lo más grave es que Zubi queda señalado ya que no ha sido capaz de apuntalar a la plantilla en la posición que más necesitaba. Esperemos que a finales de temporada no tengamos que volver a escuchar la lamentación de “… y si hubiésemos tenido otro central…”

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