El banquillo del Barça siempre ha sido un potro de tortura

“La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso.” – William Shakespeare, dramaturgo y poeta inglés

Decir del banquillo del Barça que es una silla eléctrica sería un piropo. En la silla eléctrica te sientan, te amarran con unas cinchas, te ponen un casquete, le dan al interruptor, te achicharran y a otra cosa. En cambio el potro de tortura es un instrumento mucho más sofisticado. El objetivo no es que la palmes pronto, no, todo lo contrario. Aquí se trata de que su usuario sufra, se retuerza, pida clemencia, se humille… ¿os suena, culés de pacotilla?

Históricamente, el Barça ha tenido a los mejores entrenadores del mundo. Los más deseados del momento, los triunfadores, todos con sus títulos o con sus brillantes hojas de servicios o con su trabajo en el club o con su pasado azulgrana… No me voy a ir al año de la chupirindaina, pero sí a un momento que marcó un cambio de tendencia en el club, como fue la llegada al club de Rinus Michels al principio de los años 70. Que primero a un técnico como el holandés (perdón, neerlandés) como después a Weisweiler, Müller, Rifé, Helenio Herrera, Kubala, Latek, Menotti, Venables, Luis Aragonés, Cruyff, Robson, Van Gaal, Serra Ferrer, Rexach, Antic, Rijkaard, Guardiola, Tito Vilanova, Tata Martino, Luis Enrique, Valverde, Setién y hasta ahora a Koeman siempre se les hayan buscado las cosquillas, es la demostración de la existencia del famoso “entorno” autodestructivo que tan bien bautizó Cruyff en Praga hace ya casi 30 años.

Y es que uno se llevaba mal con la estrellita de turno, otro que la estrellita de turno prefería a su valedor, otro que si no tenía carácter, otro que si tenía mucho genio, otro que si el estilo, otro que si era antipático, otro que si el ADN, otro que si le echaba un pulso al presi, otro que si no tenía currículum, otro que si era un tristón, otro que si cuidaba vacas en el prado… hasta que llegamos al actual, a Koeman, leyenda del club y fiel a la institución, cuyo pecado fue que lo fichó Bartomeu en una de las épocas más convulsas de la historia del equipo, en medio de una crisis institucional-social-económica-sanitaria sin precedentes, con una moción de censura a la vista, con Messi dándole al botón de ‘enviar’ de su bochornoso burofax y después de una sonrojante derrota por 2-8 en Champions ante el Bayern.

Pues ahora es Ronald el inquilino de tan siniestro y cruel artilugio, y tras cada partido que no se gana, o se gana sin la brillantez que exigen los gurús y los guardianes de las esencias, Laporta y sus acólitos le dan una vuelta de tuerca mientras buscan quién le sustituya, tanto en el banquillo como en el potro. Y es que “el entorno” ni descansa ni respeta a nadie… ¡qué pase el siguiente! @Bajarlaalpasto1

FC Barcelona y Cruyff, juntos hasta la eternidad

fcbarcelona.es

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El 24 de marzo se ha cumplido el primer aniversario del fallecimiento de Johan Cruyff, lo que me hizo recordar cómo me enteré de la noticia y como viví ese día, tal y como escribí en este artículo publicado en MUNDIARIO.

Un día después, el FC Barcelona – con el presidente Bartomeu al frente – y la familia de Johan, representada por su hijo Jordi, han presentado las acciones que realizarán conjuntamente para recordar al genio que cambió la historia del club:

. Llamar Estadi Johan Cruyff al nuevo Miniestadi que se está construyendo en la Ciutat Esportiva Joan Gamper.

. Petición al Ayuntamiento de Barcelona para que la calle de la sede del FC Barcelona pase a llamarse calle Johan Cruyff.

. Estatua del jugador en el nuevo Espai Barça.

. Espacio propio en el Museu del Barça para reconocer de manera monográfica su figura y su trayectoria. Para ello, su hijo Jordi cede una camiseta utilizada por su padre y el Balón de Oro que ganó como culé.

Ahora me estoy imaginando a Johan contemplando la escena desde ahí arriba, sentado en un balón, sonriendo y repitiendo “salid al campo y disfrutad”, que es el pensamiento que mejor resume lo que es ser del Barça.

Y, por supuesto, con mi gallina de piel me sumo al #GraciasJohan porque CONTIGO APRENDIMOS A SOÑAR.