Se despide Arbeloa… uno menos

 

arbeloa

Al defensa madridista no le renuevan el contrato en la casa blanca y se despide en el Bernabéu como si fuese una estrella del fútbol mundial.

Que Álvaro Arbeloa ha sido un jugador irrelevante tras pasarse siete temporadas repartiendo cera con la camiseta blanca lo demuestra el que si por algo se caracteriza el Real Madrid es por despedir por la puerta de servicio a sus verdaderas estrellas. Del Bosque, Fernando Hierro, Raúl o Casillas pueden dar testimonio de lo que fue tener que abandonar su club de toda la vida sin el más mínimo gesto de cortesía, ya no digamos de agradecimiento.

En cambio al lateral madridista – lateral, pero muy lateral, porque los últimos años se los paso entre la grada y el banquillo – se le consintió que realizase su particular bufonada convirtiendo el césped del Santiago Bernabéu en su TL de Twitter. Le cantaron, le mantearon, corearon su nombre y exhibieron una camiseta gigante con su nombre, hasta que el bueno de Álvaro presa de la emoción agarró un megáfono y acabó convirtiendo el coliseo blanco, una vez más, en el Corral de la Pacheca.

El currículum de Arbeloa es sencillamente espectacular, ya que ha ganado todo lo que un futbolista sueña con conseguir, aunque alguno de esos trofeos, como la Copa del Mundo, figura en su palmarés porque jugó diez minutos más que yo frente a la todopoderosa Honduras. Sin duda el icono – sin chistes – madridista se disputa con otro exmerengue como Karembeu el honor de ser el peor futbolista con mejor palmarés en la historia del fútbol. Desde luego cualquiera de los dos – y se les podría sumar el niño Torres – tendrían que ir besando por donde pisan sus compañeros que han hecho que ellos puedan presumir de tantos trofeos.

El madridismo, sumido en una interminable depresión, ha elevado a los altares a un tuercebotas en una demostración más de que el Visir de Chamartín tiene aborregada a la afición. Pero es tal el nivel de excitación que provoca la figura del llamado espartano que tampoco sería de extrañar que en la próxima asamblea del club se aprobase solicitar al Gobierno que el aeropuerto de la capital española pasase a denominarse Madrid Barajas – Adolfo Suárez – Álvaro Arbeloa como reconocimiento  – sin chistes –  a los servicios prestados a la causa. @Bajarlaalpasto

 

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El “7” mentiroso

Tras varias temporadas debatiendo sobre si el juego del Barça se basaba en el delantero centro mentiroso o en el falso 9, la discusión llegó a su punto álgido este verano durante la Eurocopa cuando Del Bosque prescindió de sus tres arietes (Torres, Negredo, Llorente), para apostar por Cesc en la posición de punta.

Pues bien, ahora resulta que el que está de moda es el 7 mentiroso… o, lo que es lo mismo, Cristiano Ronaldo. La vedette portuguesa se destapó hace diez días con unas declaraciones en las que afirmó, sin ningún tipo de rubor, que estaba triste. Después de llenar página y páginas de periódicos, de horas de radio y televisión, y de colapsar internet a través de las redes sociales, el jugador afirmó que su tristeza no era por temas económicos, pero tampoco aclaró cual fue el motivo de sus gimoteos ante los micrófonos.

Vamos, que si Florentino accede a traspasarlo a alguno de los todopoderosos equipos que podrían hacerse cargo de sus pretensiones (City, PSG, Anzhi), o bien se baja los pantalones y pone en su cuenta corriente 15 millones anuales limpios de polvo y paja, CR0 dejará de ir lloriqueando por las esquinas y volverá a tocarse el muslo cada vez que marque un gol con la camiseta merengue.

Lo que produce sonrojo es que esa camiseta con el número 7, que durante años fue portada por jugadores como Amancio, Juanito, Butragueño o Raúl, ahora mismo está siendo pisoteada por un caprichoso malcriado y consentido, con el consentimiento de las más altas instancias del club. A nadie se le escapa que Mou estaba al tanto de los movimientos de su jugador, porque no es creíble que CR se saltase al mánager general para ir a hablar directamente con el ser superior.

Y sorprende que Casillas, capitán del equipo, no haya dado un paso al frente y le haya pedido explicaciones, y sí, al contrario, le ha defendido en rueda de prensa llegando a pedir para su compañero el Balón de Oro, al igual que han hecho en esta jornada Arbeloa y Xabi Alonso. Por cierto, en estos días en los que todo el fútbol español está tan preocupado por si el Barça está a favor de la independencia de Cataluña, ¿cómo puede calificarse que tres jugadores españoles reclamen el título de mejor jugador del mundo para un extranjero? ¿O eso no es ser antipatriota?

Lo triste del asunto es que a CR0 nadie le pedirá explicaciones por su comportamiento y le reirán su última gracia de marcar goles ante sus aficionados y no celebrarlos, prueba irrefutable de que, a día de hoy, el Real Madrid está en una situación de desgobierno por culpa de un presidente que, haciendo dejadez de funciones, ha entregado todo el poder a una pandilla de mercenarios liderada por Mourinho y su alter ego Jorge Mendes.