‘Cómo leer el fútbol’ – Ruud Gullit

gullitComo se puede leer en la contraportada del libro, “Bienvenidos a la masterclass de Ruud Gullit” porque estamos hablando sobre “el libro que está destinado a convertirse en la Biblia de todos los amantes del fútbol”.

A lo largo de sus 316 paginas, en el libro ‘Cómo leer el fútbol’ publicado por Roca Editorial de Libros, S.L. encontraremos las respuestas a preguntas como ¿Por qué los mejores defensas no tienen necesidad de cometer faltas? ¿Cómo es posible que jugar con un solo delantero sea mejor que tres juntos? o ¿Cuál es el verdadero secreto que esconde el tiki-taka?

Y todo gracias a que su autor, el holandés Ruud Gullit, nos enseña cómo observar correctamente un partido de fútbol, desde su inmejorable perspectiva como jugador, entrenador y comentarista.

Así es que no lo dudéis. Conseguid el libro, poneros cómodos… ¡y que empiece el partido! @Bajarlaalpasto

 

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¿Por qué el Atlético de Madrid sigue sin denunciar ‘el atraco de Milán’?

sergio ramosEl pasado 28 de mayo el fútbol vivió otra de las jornadas que emborronarán un poco más su historia y su ya maltrecho prestigio. En esta ocasión la acción se desarrolló en Milán, sede de la final de la Champions League, y los protagonistas fueron los habituales cuando se trata de perpetrar un atraco futbolístico a gran escala: el Real Madrid, un dirigente deportivo al servicio del poderoso y un árbitro más aficionado a tocar la pandereta que el silbato. Es decir, en esta ocasión el tridente formado por Florentino Pérez, Infantino y Clattenburg cumplió su papel a la perfección, contando para ello con la participación del Atlético de Madrid, que bordó su personaje de “tonto útil” de la competición y se limitó a aplaudir y a gimotear cuando se consumó el robo delante de sus narices.

La final se decidió con un espectacular hat-trick de Sergio Ramos – gol en fuera de juego, penalti no pitado y expulsión perdonada –  lo que le valió ser elegido el jugador más valioso del partido. Además, el árbitro consintió que Pepe campase a sus anchas con una desbrozadora por la pradera de San Siro, lo que permitió que el Real Madrid acabase el partido con todos sus efectivos.

Pero lo realmente curioso no fue que el club merengue ganase una Champions de forma vergonzante, ya que eso es algo consustancial a su historia. Dejando al margen botijos y otros recuerdos de alfarería traídos en los años 50 de sus excursiones por diversas ciudades europeas, conviene recordar que la famosa ‘sétima’ fue conseguida con un gol en fuera de juego de Mijatovic y la ansiada ‘décima’ la ganó en Lisboa con otro gol ilegal de Sergio Ramos, quien se aprovechó de un placaje de rugby que, como buen galés, realizó su compañero Gareth Bale.

Lo que resultó sorprendente fue que ni al acabar el partido ni en los días posteriores ni ahora que ya han pasado dos meses desde el Atlético de Madrid –  ni directivos ni jugadores ni aficionados – hayan protestado mínimamente por lo que a los ojos del planeta fútbol fue una tropelía. Es más, en el momento en el que Ramos marca en clamoroso fuera de juego ni Godín ni Kike ni Filipe Luis, tres auténticos bufones, ni ningún jugador colchonero protestó la jugada. ¡Qué raro, ¿no?!

Las razones de este extraño comportamiento de ponerse de perfil por parte de un equipo que presume de intenso y de sangre caliente podrían ser estas:

1.- Su presidente Enrique Cerezo está siendo investigado por el presunto caso de corrupción que afecta a Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, y ya se sabe que el Ministerio de Justicia tiene una de sus sedes en el palco del Santiago Bernabéu, por lo que no conviene importunar al Visir de Chamartín.

2.- El pacto no escrito pergeñado por Florentino Pérez y Enrique Cerezo con el visto bueno de Infantino recogía que el Atleti llegaría a la final de la Champions allanándole el camino al Real Madrid, eliminando a FC Barcelona y Bayern con la ayuda de Rizzoli y Çakir, y una vez en Milán sería abandonado a su suerte.

3.- Históricamente, el Atlético de Madrid ha sido un equipo perdedor que ha convertido la derrota cuanto más dolorosa en su seña de identidad. Es lo más parecido a aquel que decía “me gusta jugar al póker y perder… ¡ya ganar debe ser la leche!”.

Por todo ello, ¿no resulta sospechosa la inacción de un equipo del montón que permite que le roben dos orejonas en tres años? Me despido repitiendo la misma pregunta que da título a este artículo: ¿Por qué el Atlético de Madrid sigue sin denunciar ‘el atraco de Milán’? Se admiten pistas. @Bajarlaalpasto

 

El Cholo y Clattenburg salvan al Madrid de Florentino

clattenburgEl plan de Florentino Pérez para librarse de revalidar el humillante nadaplete conseguido la temporada pasada ha finalizado con éxito. Tras una delirante eliminación en Copa del Rey y después de que Zidane regalase la Liga – hay que recordar que antes del maquillaje final había cogido al Madrid a dos puntos del Barça y llegó a distanciarse a doce -, el Visir de Chamartín maquinó para que la Champions fuese su tabla de salvación (sí, la suya).

Para ello se vio favorecido por unos sorteos a la carta, en los que para llegar a la final se enfrentó a rivales de medio pelo como la Roma, el Getafelfsburgo (o algo parecido) y el City, mientras que utilizó al Atlético de Madrid como ‘tonto útil’ para que le hiciese el trabajo sucio; y así, con ayuda de la caverna, de Rizzoli y de Çakir, el Real Madrid se deshizo sin despeinarse de Barça y Bayern, rivales a los que no quería ver ni en sus peores pesadillas, consciente de que sus opciones pasaba por jugar la final contra los colchoneros.

De esta forma, los dos equipos madrileños se presentaron en Milán con todos sus efectivos disponibles. Pero si Zidane saltó a San Siro desde el minuto uno con su mejor once (doce con Clattenburg), el Cholo daba un paso atrás jugando de inicio con Augusto y dejando en el banquillo a Carrasco, en lo supuso toda una declaración de intenciones.

Desde el comienzo el partido respondió a lo esperado. Un partido malo, con dos equipos vulgares que no eran capaces de trenzar dos jugadas seguidas con cierto sentido, indigno de una final de Champions por la calidad paupérrima de los contendientes. Emocionante por el resultado, intenso a ratos (la intensidad… ¡qué risa!), y con dos técnicos disputándose el trofeo a peor entrenador del año. Si uno agotó los cambios a falta de 15 minutos para el final, cuando todo hacía pensar que se podía ir a una prórroga, el otro hizo unos cambios tardíos y delirantes, regalándole a su rival la posibilidad de jugarse la final en los penaltis.

Porque es inexplicable como Simeone, después de empatar, fue incapaz de aprovechar los dos cambios que le quedaban para ir a por el partido, cuando su rival estaba fundido y llegaba a la prórroga con tres jugadores cojos. Y más inexplicable todavía cuando al llegar a los penaltis se comprobó que el Atleti no había preparado esta opción, porque sino no se entiende como Oblak se comportó como un portero de futbolín… ¡ante cinco penaltis que entraron por el mismo sitio!

Por eso esta Champions se decidió, por un parte por el tridente formado por Florentino, Infantino y Clattenburg – ya que se manipuló el resultado final con un gol ilegal de Sergio Ramos, un penalti no pitado cometido por Sergio Ramos y una expulsión perdonada a Sergio Ramos, ¡coño, pero si hasta eligieron a Sergio Ramos como jugador del partido! -, y por la otra el planteamiento de la señorita Pepis del Cholo Simeone.

Al final se confirmó el Visir de Chamartín como un gran estratega, ya que sabía que su única opción para salvar otra vergonzante temporada pasaba por jugárselo todo a una carta, la de atracar otra orejona, contra un equipo que ha hecho de la derrota heróica el motivo de su existencia. @Bajarlaalpasto

Una final de Champions ‘low cost’

final-champions-615x400Esta noche el estadio de San Siro en Milán acogerá la final de la Champions más devaluada de las últimas ediciones, entre dos equipos – Real Madrid y Atlético de Madrid – que se agarran a la orejona como a un clavo ardiendo para librarse del tan temido nadaplete y no firmar una desastrosa temporada.

La final enfrentará a uno que ha llegado a Milán tras haber eliminado a equipos de cuyos nombres no quiero acordarme, y a otro al que le salvó la lotería de los penaltis y las ayudas de Rizzoli y Çakir, dos nombres ligados a su historia para siempre.

En el palco está prevista una alineación de gala, con presencia de representantes de todos los poderes fácticos – tanto españoles como internacionales – que tanto han puesto de su parte para que los dos equipos madrileños hayan llegado hasta esta final.

Y sobre el césped los auténticos protagonistas del espectáculo, a los que solo queda pedirles que honren a la competición y que no maltraten al balón más de lo que suelen hacerlo habitualmente. Con el silbato, míster Clattemburg del que se espera que no haga caso a las recomendaciones recibidas y que no convierta a su señora madre en la auténtica protagonista del partido.

Pues nada, a esperar a que lleguen las 20:45h (tranquilos, seguro que algún botarate preguntará ¿y a qué hora es el partido?) para que suene el himno de la Champions, que será sin duda lo más emocionante de esta final ‘low cost’. @Bajarlaalpasto