¿Por qué sale gratis lesionar a jugadores del Barça?

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Montaje fotográfico @wirlroly69

En la última jornada de LaLiga se estaba disputando el Alavés-FC Barcelona cuando, con el partido sentenciado en el marcador y a punto de finalizar, se produjo una entrada sobre un jugador culé que acabó con el futbolista en un quirófano despidiéndose de la temporada y con el autor de la infracción disculpándose en las redes sociales. La entrada de Theo Hernández, jugador del Alavés cedido por el Atlético de Madrid, no fue considerada ni falta por el árbitro Clos Gómez, limitándose a pitar saque de portería mientras Aleix Vidal se retorcía de dolor en el suelo.

Pero es que tres jornadas antes, jugando el Barça en Ipurúa frente al Eibar, un recadito de Escalante a Busquets delante de las narices del árbitro al poco tiempo de comenzar el partido acabó con el centrocampista azulgrana en los vestuarios, mientras el árbitro Sánchez Martínez se ponía de perfil ordenando “sigan, sigan”.

Cómo no recordar también lo sucedido en la jornada 8 durante el Valencia-Barça. Entradón de Enzo a Iniesta – y no me vengan con la pamema de que “toca balón” – y, una vez más, la víctima se tuvo que retirar en camilla, mientras el infractor continuó sobre el campo repartiendo cera ante la complaciente mirada de Undiano Mallenco.

Tres jugadas, tres lesiones de jugadores del Barça y ni una tarjeta mostrada por los encargados de velar por el cumplimiento del reglamento. Pero es que en muchas ocasiones, desgraciadamente, los encargados de impartir justicia se convierten en cómplices necesarios para que los infractores puedan campar a sus anchas por los campos de fútbol, ya que se habrán chapado el reglamento y sabrán recitarlo como un papagayo, pero de fútbol, lo que es de fútbol, no tiene ni repajolera idea porque no han jugado ni a las chapas, con lo cual no saben aplicarlo.

Viendo el comportamiento de Clos, Sánchez y Undiano, conocidos ya como el trío corneta, es interesante hacer un poco de historia y recordar lo que sucedió en el Santiago Bernabéu en septiembre de 1969 durante un Real Madrid-FC Barcelona, arbitrado por Ortiz de Mendíbil, el colegiado de cámara del Madrid de la época. En el minuto 55 se produjo un entrada salvaje delante de las narices del árbitro del defensor madridista De Felipe a Bustillo, autor de dos goles en la primera parte, que acabó no solo con el partido del prometedor delantero culé,  sino prácticamente con su carrera profesional al ocasionarle la terrible triada. Y, ¡cómo no!, Ortiz de Mendíbil entonó el “sigan, sigan” dejando al pobre Bustillo tirado en el suelo con la rodilla destrozada, mientras el Real Madrid, obedeciendo al colegiado, continuó jugando como si nada.

En este vídeo subido por Joaquim Molins @qmolins, socio e historiador del FC Barcelona, se puede ver la secuencia entera de la jugada y debajo el comentario del propio Molins:

 

“En el Bernabeu temporada 69-70, Pedro de Felipe entra violentamente al delantero azulgrana Bustillo, causándole la terrible triada, y el árbitro Ortiz de Mendíbil ni pita falta. El Madrid no tira la pelota fuera y continua atacando. El Barcelona echa la pelota fuera para que se atienda a Bustillo, y al reanudar el juego no la devuelven.”

Finalizo con el título del post: Lesionar a jugadores del Barça sale gratis… y me pregunto por qué. Una jugada puede ser mala suerte, dos casualidad, ¿pero tres entre la jornada 8 y la 22? ¿Y las tres jugadas lejos del Camp Nou? Muchos aficionados hablan de impunidad, de cacería, de permisividad… y otros aseguran que el trabajo de la caverna está dando sus frutos. Sirva como muestra este tuit vomitivo de uno de sus máximos representantes:

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Mestalla y la caverna se echan al monte

messi-mestalla1En la última jornada de liga el FC Barcelona consiguió una sufrida y agónica victoria en Mestalla (2-3), gracias a un gol de Messi tras acertar desde el punto de penalti ya en el tiempo añadido. El partido tuvo de todo, desde jugadas polémicas y decisiones arbitrales controvertidas hasta lanzamiento de objetos contra jugadores del Barça.

Pero, como por desgracia no podía ser de otra, la caverna conectó todos sus altavoces mediáticos para desprestigiar al victoria del Barça, deformando la realidad de lo que se vivió en Mestalla.

Sin duda Undiano Mallenco no tuvo su mejor tarde; pero el Valencia no puede ocultarse en su actuación arbitral para justificar una justa derrota. Lo increíble es que un árbitro con la experiencia de Undiano no supiese que un partido caliente como un Valencia-Barça hay que atarlo y controlarlo desde el pitido inicial. Y así, dejar sin amonestar al comienzo a Enzo Pérez tras la salvaje tijera que provocó la salida del campo de Iniesta en camilla fue entendido por los jugadores valencianistas como que se podía repartir cera con total impunidad. Y eso fue justo lo que hizo pocos minutos después Mario Suárez cuando le metió una plancha a André Gomes, que no acabó en la enfermería de milagro. Si el árbitro se hubiese dejado de milongas y en el minuto 20 el Valencia se hubiese quedado con nueve jugadores, se habría acabado esta pamema.

Curiosamente los mismos que desde la grada aplaudían la dureza de los suyos, se pusieron estupendos para pedir la expulsión de Busquets por dos agarrones de la señorita Pepis. Por cierto, agarrones idénticos al que protagonizó al comienzo del partido Parejo sobre Iniesta que quedó sin sanción. Vamos, de locos, se armó la mundial por enganchar una camiseta, al mismo tiempo que se jaleaba a unos guadañeros que convirtieron Mestalla en un campo de minas.

Además de eso, se pidieron dos penaltis: uno en el área del Barça, con una caída de Rodrigo que se asustó al ver a Umtiti a su lado y le dio una lipotimia, y otro en una barrida de Enzo – siempre Enzo – ante Messi que se llevó por delante el balón y al delantero azulgrana, justificándose con el falaz y tontorrón argumento de “tocó balón”, como si eso fuese la panacea.

Y para que no faltase de nada, polémica en dos goles concedidos – el primero del Barça y el segundo del Valencia -, en los que se pidió que se anulasen por fuera de juego posicional. Jugadas idénticas y decisiones idénticas de Undiano. Por cierto, antes de opinar sobre ambas jugadas es recomendable hacerse una revisión oftalmológica por si alguno ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio.

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La traca final estalló con el penalti pitado en el tiempo añadido, penalti como una catedral cometido por Abdennour, que entró como un elefante en una cacharrería en una jugada dentro de su área, derribando a Luis Suárez cuando se disponía a fusilar la portería valencianista. En ese momento Diego Alves ejerció de mamarracho, impidiendo el lanzamiento por parte de Messi, al que incordió todo lo que pudo con gestitos, bailecitos y comiéndole la oreja, ante la permisividad del árbitro. El crack argentino no se arrugó y clavó el disparo, provocando la locura entre sus compañeros, que tuvieron que aplazar la celebración del gol de la victoria para mejor ocasión al producirse desde la grada el lanzamiento de una botella. A continuación Enzo – siempre Enzo – se encaró con Neymar para completar su hat-trick particular: lesionó a Iniesta, cometió penalti sobre Messi y quiso agredir a Neymar, todo ello luciendo el brazalete de capitán. Desde luego ni Enzo – siempre Enzo – podía llegar a más ni el Valencia CF a menos.

Destacar que también Alcácer vio como objeto volador lanzado desde la grada impactaba contra él, supongo que como señal de agradecimiento por haber dejado en las arcas valencianistas 30 millones de euros. También es cierto que Marca ya se había encargado de poner al jugador en el punto de mira con un repugnante titular en la previa del partido.

En estos momento, se desconoce si el Valencia CF, que en boca de su director deportivo acusó al árbitro de haber influido en el resultado, ya ha identificado y puesto a disposición policial a los dos energúmenos que el pasado sábado demostraron que les gusta más el tiro al blanco que el fútbol y, en el caso de que sean socios, ya han sido expulsados.

Seguro que durante esta semana la caverna y sus altavoces mediáticos seguirá dando la matraca MINTIENDO sobre lo que ocurrió en Mestalla, defendiendo a los agresores y culpabilizando a las víctimas de los incidentes. Por ejemplo, en el programa Herrera en Cope, su director Carlos Herrera y un tal Alcalá – conocido en la profesión por haber sido condenado por realizar falsas acusaciones de dopaje contra el FC Barcelona – relataron el bochornoso lanzamiento de la botella entre jijís y jajás… Es que menuda risa que a un futbolista le den un botellazo desde la grada, ¿verdad botarates? Después el día que ocurra una desgracia se harán los dignos y se echarán las manos a la cabeza… panda de hipócritas. @Bajarlaalpasto