¡Que se acabe el ‘Pedrogate’!

pedroUn verano más con la misma cantinela: un jugador que filtra que se quiere ir aunque declara que se quiere quedar, su club que no le quiere dejar marchar si no es a cambio del pago de la cláusula, y varios carroñeros que acuden ráudos a intentar sacar tajada de la situación.

Y esto es lo que ha pasado con Pedro. El delantero quiere jugar más minutos y, ante la dificultad que eso supone en el Barça al estar detrás de Messi-Suárez-Neymar, se deja querer por otros clubes. Al mismo tiempo, su entrenador manifiesta que cuenta con él y que no quiere que se marche, por lo que la directiva toma la única decisión posible: Pedro se queda a no ser que quien lo quiera pague su cláusula de rescisión de contrato. Así de simple.

Lo ideal hubiese sido que esta situación se hubiese arreglado a principios de la pretemporada, porque así Luis Enrique ya sabría si contaba con Pedro o no. Hasta el momento al jugador se le ha visto nervioso y precipitado sobre el campo, seguramente por la inquietud que le provoca esta situación. Quiere jugar, cree que merece más minutos… pero quien supuestamente se los va a dar tampoco está dispuesto a solar la pasta.

Resumiendo, que si cualquiera de los Manchester – United y City – realmente quiere fichar a Pedro, que pongan 30 millones de euros encima de la mesa y el canario hará las maletas. Ahora parece que también el Chelsea de Mourinho se interesa por el jugador, con lo que parece que el ‘Pedrogate’ continuará…

Y el Athletic fue superior

adurizTras la sonrojante derrota por 4-0 en el partido de ida de la final de la Supercopa de España disputado en San Mamés, el Barça necesitaba una remontada histórica para sumar el quinto título del año y así poder optar a conseguir su segundo sextete. Pero después de un inicio prometedor con dos ocasiones seguidas – remate fallido de Pedro y disparo de Piqué al larguero – el Athletic se fue acomodando en el campo viendo como el reloj corría a su favor.

El Barça salió con su equipo de gala, pero se notó en exceso que todavía estamos en agosto y ni las piernas ni la cabeza están su mejor momento. Para remontar hacía falta que el balón corriese rápido de un lado a otro, que los laterales y los interiores se incorporasen y llegasen por sorpresa a las posiciones de ataque, y que los puntas estuviesen especialmente inspirados. Y nada de esto sucedió, al menos hasta el filo del descanso, cuando una llegada de Mascherano rompió a la defensa bilbaína y permitió a Messi marcar y llevar la ilusión a la grada.

Pero la segunda parte comenzó sin grandes novedades y los hombres de Luis Enrique no eran capaces de generar ocasiones de peligro. Hasta que llegó la jugada que ya terminó de matar la final, como fue la expulsión de Piqué por dirigirse a un juez de línea protestando una acción anterior al grito de, según recogió el árbitro en el acta, ‘me cago en tu puta madre’.

A partir de ese momento, con un jugador menos unido al cansancio acumulado, el Barça bajó los brazos y el Athletic se estiró, lo que le permitió igualar el marcador con un tanto de Aduriz que se convirtió en el auténtico protagonista de la final. Impresionante el veterano ‘9’ rojiblanco.

En el cómputo global de los dos partidos el equipo Valverde fue superior, tanto en intensidad como en colocación sobre el campo, y en el primer encuentro supo aprovechar sus ventajas y sentenciar a un Barça blandito que dio la impresión de presentarse en San Mamés con la toalla y las chanclas de la playa.

Y así merecidamente el Athletic volvió a levantar un trofeo 31 años después, dejando además la sensación de que puede convertirse en la sorpresa de la liga.