Luis Enrique vuelve a retratar al nazionalmadridismo

“Convicciones fuertes preceden a las grandes acciones.” – James Freeman Clarke, teólogo estadounidense.

Desde la pasada Eurocopa en la que la selección española firmó una gran actuación llegando a semifinales, donde fue eliminada injustamente por la Italia que se proclamaría campeona, cuando el seleccionador nacional Luis Enrique anuncia una nueva convocatoria, gran parte del fútbol español – desde pesebreros que manchan la profesión de periodista desde sus estercoleros mediáticos hasta aficionados que en su vida le han dado un puntapié a un bote, pasando por una cohorte de tuiteros que utilizan las redes sociales para dar rienda suelta a sus frustraciones – se pone en pie de guerra para criticar la lista, muchas veces antes de leerla completa y ya no digamos de analizarla.

Y es que ese grupo, capitaneado por la facción más radical del madridismo, como es el nazionalmadridismo, formado por los merengones más rancios, con olor a naftalina y llenos de caspa, se cree que sigue siendo el propietario de la selección, como sucedía en las épocas históricas más tristes y desoladoras del combinado nacional, y su sueño húmedo es tener al frente de la misma a un meapilas a quien pastorear para que la roja no sea nada más que una sucursal de la cochiquera del Bernabéu. El ejemplo más cercano es el de Lopetegui, a quien el convocar a los suplentes del Real Madrid le sirvió para que Florentino Pérez entrase a degüello en el vestuario de la selección en vísperas del inicio del Mundial de Rusia’18 para llevárselo con malas artes.

Pero con Luis Enrique, como diría un sabio popular, “van de cachas, cuesta arriba y con el viento en contra”, porque como diría otro castizo al asturiano las críticas “se la trae floja, oscilante y pendulona”, por lo que se siente libre para llamar – o no –  a quien considere oportuno.

Además, los resultados le están dando la razón. Y así, desde 2012 la selección española había dejado de ser un referente  en el panorama internacional, firmando ridículo tras ridículo, hasta que llegó Luis Enrique y la llevó a unas semifinales de Eurocopa y a la final four de la Nations League. Pero la miseria de sus críticos llega hasta el punto de que, en vez de reconocérselo, aseguran que se podría haber ganado la Euro si hubiese alistado a otro lateral derecho, al cuarto central del Real Madrid, a un centrocampista del Betis y al delantero del Celta, como si estuviésemos hablando de Cafú, Baressi, Neeskens y Batistuta.

Ahora el drama es que convoca a Gavi, como antes a Pedri, en vez de a Brahim Díaz. Y es que cómo estará un tal Nacho para que el nazionalmadridismo ya ni reclame su presencia en el puesto de Eric García o Laporte. Porque la pamema que organizaron con Sergio Ramos mejor no recordarla. Por cierto, un dato importante es que en el último partido de Champions, en el que el Madrid firmó un ridículo internacional frente al, ahora no recuerdo bien el nombre, el Bayern de Sheriff o el Sheriff City moldavo, Carleto acabó el partido con un once formado por 1 belga, 1 austríaco, 1 croata, 1 uruguayo, 1 alemán, 1 serbio, 2 franceses y 3 brasileños… vamos, que los que reparten carnets de españoles buenos y malos tienen la cara más dura que todo el cemento utilizado en la reforma del Alibabá Stadium, para acusar al seleccionador de antimadridista por no convocar a ningún jugador merengue.

Y es que en fondo son unos cachondos y lo que no quieren para ellos, lo quieren para los demás. Pero si a Rubiales no le tiembla el pulso y sigue aguantando las muchas presiones que está teniendo, los nazionalmadridistas van a seguir teniendo ese escozor en el ojete que les provoca cada victoria que consigue la selección con Luis Enrique al frente. @Bajarlaalpasto1

El banquillo del Barça siempre ha sido un potro de tortura

“La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso.” – William Shakespeare, dramaturgo y poeta inglés

Decir del banquillo del Barça que es una silla eléctrica sería un piropo. En la silla eléctrica te sientan, te amarran con unas cinchas, te ponen un casquete, le dan al interruptor, te achicharran y a otra cosa. En cambio el potro de tortura es un instrumento mucho más sofisticado. El objetivo no es que la palmes pronto, no, todo lo contrario. Aquí se trata de que su usuario sufra, se retuerza, pida clemencia, se humille… ¿os suena, culés de pacotilla?

Históricamente, el Barça ha tenido a los mejores entrenadores del mundo. Los más deseados del momento, los triunfadores, todos con sus títulos o con sus brillantes hojas de servicios o con su trabajo en el club o con su pasado azulgrana… No me voy a ir al año de la chupirindaina, pero sí a un momento que marcó un cambio de tendencia en el club, como fue la llegada al club de Rinus Michels al principio de los años 70. Que primero a un técnico como el holandés (perdón, neerlandés) como después a Weisweiler, Müller, Rifé, Helenio Herrera, Kubala, Latek, Menotti, Venables, Luis Aragonés, Cruyff, Robson, Van Gaal, Serra Ferrer, Rexach, Antic, Rijkaard, Guardiola, Tito Vilanova, Tata Martino, Luis Enrique, Valverde, Setién y hasta ahora a Koeman siempre se les hayan buscado las cosquillas, es la demostración de la existencia del famoso “entorno” autodestructivo que tan bien bautizó Cruyff en Praga hace ya casi 30 años.

Y es que uno se llevaba mal con la estrellita de turno, otro que la estrellita de turno prefería a su valedor, otro que si no tenía carácter, otro que si tenía mucho genio, otro que si el estilo, otro que si era antipático, otro que si el ADN, otro que si le echaba un pulso al presi, otro que si no tenía currículum, otro que si era un tristón, otro que si cuidaba vacas en el prado… hasta que llegamos al actual, a Koeman, leyenda del club y fiel a la institución, cuyo pecado fue que lo fichó Bartomeu en una de las épocas más convulsas de la historia del equipo, en medio de una crisis institucional-social-económica-sanitaria sin precedentes, con una moción de censura a la vista, con Messi dándole al botón de ‘enviar’ de su bochornoso burofax y después de una sonrojante derrota por 2-8 en Champions ante el Bayern.

Pues ahora es Ronald el inquilino de tan siniestro y cruel artilugio, y tras cada partido que no se gana, o se gana sin la brillantez que exigen los gurús y los guardianes de las esencias, Laporta y sus acólitos le dan una vuelta de tuerca mientras buscan quién le sustituya, tanto en el banquillo como en el potro. Y es que “el entorno” ni descansa ni respeta a nadie… ¡qué pase el siguiente! @Bajarlaalpasto1

Koeman tiene que agitar el avispero

«Para abrir nuevos caminos hay que inventar, experimentar, crecer, correr riesgos, romper reglas, equivocarse… Y divertirse.» – Mary Lou Cook, escritora estadounidense.

Esta noche a las 21:00h el Barça jugará contra el Granada en el Camp Nou el partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga, con la intención de borrar el mal sabor de boca que dejó la derrota -acompañada del mal juego- ante el Bayern en Champions, y de engancharse a la cabeza de la clasificación.

Para ello Koeman debería empezar por presentar una alineación ilusionante, al mismo tiempo que solvente, para enganchar a los aficionados enviando un mensaje de que apuesta por la renovación y el buen juego. No soy partidario de tomar decisiones drásticas con un bidón de gasolina y una cerilla, y lanzar al terreno de juego un equipo formado por tiernos infantes, porque siempre he defendido que los jugadores jóvenes deben ir entrando progresivamente, al lado de veteranos que asuman la responsabilidad. 

Contando con que el entrenador cuenta con las bajas de Jordi Alba, Pedri, Braithwaite, Ansu Fati, Dembélé, Agüero y Nico, sí que puede agitar el avispero y presentar novedades en todas las líneas desde el inicio, presentando una alineación como ésta:

Ter Stegen; Dest, Araújo, Piqué, Baldé; De Jong, Busquets, Gavi; Demir, Memphis, Coutinho.

Y es que, por muchas críticas que se hagan al último mercado de fichajes, con esta convocatoria y este once se deberían de ganar el 80% de partidos de este campeonato. Otra cosa distinta es que se necesite la mejor versión de los Dembélé, Ansu, Pedri o el Kun para disputar el título contra el Madrid, el Atleti o el Sevilla, y ya no digamos para avanzar en la Champions ante Bayern, City, Chelsea o PSG. @Bajarlaalpasto1

Piqué: ‘Es lo que hay’… y una mierda

«El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.” –  Aristóteles, filósofo griego.

Comienzo con una aclaración, innecesaria para mis fieles y pacientes seguidores-lectores, por si hay algún despistado o alguna nueva incorporación: tanto en este blog como en la cuenta de Twitter @Bajarlaalpasto1 siempre he sido un gran defensor y un gran admirador de Gerard Piqué, al que le he dedicado varios posts. Y siempre he dicho que es [era] el mejor central del mundo… pero solo cuando le sale [salía] de las bolas.

Dicho esto, lo cierto es que desde 2017 – ¡ya cinco años!!! – Piqué aparece retratado en los ocho resultados más vergonzosos sufridos por el Barça en Champions durante este tiempo, siempre acompañado por Sergi Roberto, Jordi Alba, Busquets y Ter Stegen (sí, también Ter Stegen, ya sé que para muchos está mal recordarlo, pero la hemeroteca es así de caprichosa).

No seré yo quien dude de la profesionalidad del central, pero lo que sí es cierto, y aquí la hemeroteca vuelve a ser caprichosa, es que en los últimos años el fútbol no ha sido su única prioridad, diversificando sus actividades, principalmente a través de la empresa Kosmos, organizando el nuevo formato de la Copa Davis, representando a tenistas como Thiem o participando en proyectos futbolísticos como el FC Andorra, al mismo tiempo que arrasa en sus incursiones en el mundo de la comunicación, tanto a nivel personal con sus redes sociales como con su alianza con Ibai Llanos, tras haber comprado los derechos de la última Copa América y el debut de Messi con el PSG, o el nuevo proyecto que van a compartir en eSports. Y para todo eso se necesita tiempo, dedicación y concentración.

Recordamos que tras la vergonzosa derrota en Champions por 2-8 en Lisboa ante el Bayern, Piqué había declarado que «nadie es imprescindible, yo soy el primero que me ofrezco, si tiene que venir sangre nueva y cambiar esta dinámica soy el primero en irme, en dejarlo, porque creo que hemos tocado fondo”, añadiendo que “no competimos en Europa, llevamos unos años así, independientemente de quién sea el entrenador o de los jugadores que sean. En LaLiga nos daba, pero tampoco nos da.”

Pues bien, ha pasado más de un año y, centrándonos en la situación deportiva de Piqué en el Barça, el jugador sigue formando parte de la plantilla de la cual es el capitán y se ha vendido como un gran servicio al club una rebaja salarial que, en términos reales, ha sido diferirse el pago de su ficha a cambio de asegurarse una temporada más (hasta el 2024). Y, lo que resulta más triste, parece que a nivel futbolístico no está capacitado para  desempeñar el que tendría que ser su último gran servicio al club, como era el de apadrinar a Araújo y Eric García y que creciesen y se asentasen a su lado.

Así es que, y por mucho que me duela decirlo, Piqué no ha dado un paso a un lado ni, mucho menos, un paso al frente. Lo que sí da, y cada vez más, son pasos atrás sobre el terreno de juego, reculando para que no se le vean las costuras y metiendo al equipo a defender en su área, en vez de sacar la línea y hacer un bloque más junto, más compacto y más dominador.

Y está muy bien que tras una derrota dolorosa no se esconda y dé la cara. Pero lo que no es de recibo es que en septiembre, con solo tres jornadas de Liga y una de Champions disputadas, diga con cara lánguida: “es lo que hay, ahora somos lo que somos”, y transmita ese mensaje derrotista, como queriendo decir que con veteranos acomodados, fichajes de la clase media y jóvenes barbilampiños la temporada se nos va a hacer los culés más larga que el viaje de Marco para encontrar a su buena mamá… y eso que este serial lacrimógeno tuvo un final feliz. @Bajarlaalpasto1

Koeman denuncia un atraco, no llora

«La peor forma de injusticia es la justicia simulada.» – Platón, filósofo griego.

Imaginaros que un día os roban la cartera, vais a la comisaría más cercana a denunciarlo y el policía que os atiende os contesta: «Vingi pirqui mi hin ribidi li cirtiri… pero venga, coño, ¡ahora dígalo sin llorar!» Pues este argumento tan sólido es el único que utilizan – la verdad, es que no tienen más – los trompeteros de la caverna merengue y la masa aborregada que les sigue, cuando alguien del equipo rival denuncia que ha sido atracado por su equipo con la inestimable ayuda del VAR que, como adelantamos cuando se implantó, no iba a ser la purga de Benito.

Y eso es lo que hizo Koeman al acabar el último clásico, que finalizó con victoria del equipo blanco gracias a un penalti pitado por Martínez Munuera, un soplapitos que lleva varias temporadas haciendo méritos para que el ganado lanar merengón lo eleve a los altares, al lado de los Gil Manzano, Hernández Hernández o Mateu Lahoz.

Lo triste y preocupante es que esa denuncia solo la haga el entrenador. Al acabar el partido publiqué este tuit:

Ya sé que en estos momentos eso es imposible, porque el club está instalado en una guerra civil declarada por una parte de la masa social que se ha puesto al servicio de intereses espurios, por lo que cada parte implicada va a lo suyo. Y así, mientras un capitán está desaparecido desde que tuvo la ocurrencia de enviar el famoso burofax y otro prefiere rajar en una entrevista justo en la previa del partido contra el Madrid, el presidente y su junta están más pendientes de esquivar los golpes que les llegan por tierra, mar y aire, y los promotores de la moción de censura siguen con sus prisas, sin importarles si tan siquiera se dan o no las medidas sanitarias necesarias para evitar contagios el día de la votación. De los candidatos, solo Toni Freixa antepone los intereses del club a su propia candidatura, mientras que otros se dedican a publicar tuits tribuneros dependiendo de por dónde sople el viento y buscando únicamente réditos electorales.

Por eso, y ante este panorama, es de agradecer el comportamiento que está teniendo Ronald Koeman quien, desde su puesto de máximo responsable deportivo, tiene que trabajar para que el proyecto de este año – ganador como siempre, por supuesto – vaya cuajando mientras va dando entrada a jóvenes jugadores, pero al mismo tiempo tiene que salir a dar la cara por el equipo cuando es tratado injustamente, mientras desde otras instancias del club se dedican a tocar la pandereta. Y si no, que alguien me explique cómo después de perder en casa contra el Madrid, tras un nuevo escándalo arbitral, el que sale a los medios es Dest, uno de los más jóvenes y el último en llegar, ante el pasotismo de los pesos pesados de la plantilla. Como decimos en mi tierra, cousas veredes.

Y para finalizar: Me niego a comprar el discurso de la caverna de que los árbitros siempre favorecen a los grandes y que unas veces te dan y otras te quitan. Es mentira, falso de toda falsedad. Desde los estercoleros mediáticos tradicionales, a los que se han sumado los digitales financiados por el capo, desde los cuales forofos juntaletras se dedican a jugar a ser periodistas, escribiendo con la bufanda tan apretada al cuello que les impide que les lleguen sangre al cerebro, ya tienen escrito el relato. Entiendo que sus borregos se traguen esa alfalfa, pero no el aficionado culé. Y en esto hay que ser inflexibles y seguir el camino marcado por el míster: los atracos se denuncian. Y en el Camp Nou Martínez Munuera fue el tonto útil del VAR para decantar el clásico a favor del Real Madrid. Punto. @Bajarlaalpasto1

 

Adiós ‘Pachangas League’; hola Liga y Champions

«Cuando lo superficial me cansa, me cansa tanto, que para descansar necesito un abismo.» –  Antonio Porchia, poeta italoargentino.

Por fin, tras el parón forzoso para que las selecciones jugasen dos o tres bolos más o menos oficiales, este fin de semana vuelven las ligas, sin duda las competiciones que más interesan a los aficionados. En estas dos semanas, algunos combinados nacionales se dedicaron a iniciar la búsqueda de la clasificación para el próximo Mundial y otros jugaron pachangas revestidas de oficialidad bajo el pomposo nombre de ‘Nations League’.

El resumen es el de siempre: viajes kilométricos de los jugadores sudamericanos que, sin apenas descanso, volverán a la disciplina de los clubes que les pagan y muchos de ellos no estarán en condiciones de jugar; y decenas de partidos intrascendentes en los campos europeos, con riesgo de lesiones para sus protagonistas.

Por lo que respeta a la selección española de Luis Enrique, destacar que el seleccionador triunfó más en las ruedas de prensa que con su equipo sobre el pasto, que De Gea volvió a cantar, que Sergio Ramos sigue a su rollo a la búsqueda de engordar sus estadísticas personales, que una joven promesa como Busquets acumuló minutos sin necesidad, que la plaza de goleador sigue vacante y que la prensa encumbró hasta el absurdo a Adama Traoré y le atizó los primeros palos a Ansu Fati, un niño de 17 años, del que ya han dicho que no estuvo.

En cuanto al resto de selecciones todo se evaluó en clave caverna: Por un lado, se ensalzaron las actuaciones de los próximos fichajes del Real Madrid, como Mbappé, Camavinga o Haaland, pendientes de unos flecos en las negociaciones para ser presentados en el palco del Bernabéu poniendo a todo volumen el Nessum Dorma; y, por otro, se inventaron una falsa polémica con Griezmann como coprotagonista, y se ningunearon el resto de actuaciones de los internacionales culés.

En resumen, nada nuevo… hasta el próximo parón, que serán dentro de un mes. Mientras tanto, a disfrutar de las competiciones domésticas y del inicio de la Champions League, porque ya hace tiempo que el fútbol de clubes despierta mucha más expectación que el de las selecciones. @Bajarlaalpasto1

 

La prensa deportiva vuelve a quedar en ridículo en otro mercado de fichajes

«Soy de un tiempo en el cual hacer el ridículo era algo que se evitaba, ahora es un objetivo a alcanzar.» – Rosana Hermann, escritora brasileña.

Como recordaba en el post publicado hace unos días titulado el Barça cierra el mercado de fichajes con un notable alto, los aficionados al fútbol hemos vuelto a sufrir como en una nueva ventana de fichajes desde los medios de comunicación especializados en fútbol se sucedieron los confidenciales, las exclusivas, los rumores, los desmentidos y todas esas zarandajas que entretienen al personal, pero que al final lo único que consiguen es desprestigiar a los propios medios y a los pseudoperiodistas que publican lo que toda la vida se llamó bazofias y hoy se les conoce como fake-news.

Por desgracia, de esta mala praxis no se salva ningún medio. Incluso cabeceras de prensa antaño prestigiosas y programas de radio que fueron referentes de la información deportiva  de cuyos nombres no quiero acordarme, ya hace tiempo que optaron por el sensacionalismo dejando a un lado la credibilidad, participando de lleno en este circo en el que se ha convertido la comunicación en general, más pendientes de la inmediatez que de la veracidad, y de buscar los bochornosos clibkbait para conseguir muchos likes y aumentar el número de seguidores en sus redes sociales, en vez de informar, analizar y ayudar a crear opinión.

Y así, en este último mercado de fichajes que todavía está caliente, unido a la bomba del verano como fue el intenso de Messí de salir del Barça por la puerta de atrás y sin despedirse, parecía que había una competición entre los medios para ver quién soltaba la burrada más grande. Lo más triste es que esta fiebre por dar la exclusiva de la señorita Pepis acabó contagiando a algún profesional serio y riguroso que, por el respeto y la admiración que siempre le he profesado, no voy a nombrar, aunque sí que manifiesto mi profunda decepción.

Entre las muchas portadas que puede haber elegido para ilustrar este post, me quedo con esta de Sport porque es, sencillamente, delirante. Sí, ya sé que no es actual – aunque también las hay para aburrir -, pero tras haber repasado muchas, esta me parece la más loca. La portadita en cuestión es del mes de abril, llevábamos un mes confinados y seguramente su autor estaba infectado por el coronavirus, pero era asintomático. Y es que, vender que desde el Barça se iban a dar los pasos para juntar una delantera formada por Neymar, Messi, Lautaro y Luis Suárez, es haber tomado a sus lectores por tiernos infantes sin la más mínima capacidad de raciocinio.

Al final la realidad siempre se impone a la ficción y, en este caso y en mi opinión, este año el Barça no se planteó fichar a Neymar ni en sueños, probablemente hubiese algún contacto informal sobre Lautaro, le dieron salida a Luis Suárez por motivos deportivos y económicos y tuvieron que aguantar y ganar el pulso que les echó Messi en su mal explicada decisión de abandonar el club. Vamos, que si el titular de «PUEDEN JUGAR JUNTOS» lo hubiesen cambiado por «TODOS SEPARADOS Y LEJOS DEL BARÇA» habrían tenido más posibilidades de acertar.

Pero el circo mediático que rodea al mundo del fútbol está así montado. Nadie es responsable de nada. Y cuanto más gorda la suelten, más posibilidades tienen de que los inviten a tertulias de radio en las que el único mérito en alzar la voz, a programas de televisión de dudoso gusto y a embadurnar páginas de periódicos. Y los autores de esas boutades siempre se ampararán en los manidos «según mis fuentes» o «desde el entorno del jugador», cuando lo único cierto es que, si rascas un poco, no hay nada, solo humo y farfolla. @Barjarlaalpasto1

 

 

 

 

 

 

El Barça cierra el mercado de fichajes con un notable alto

«El éxito depende de la preparación previa, y sin ella seguro que llega el fracaso.» – Confucio, pensador chino.

Después del vergonzoso nadaplete firmado la temporada pasada por el F.C. Barcelona, que tuvo su triste epílogo en el repaso sufrido a manos – y pies – del Bayern en los cuartos de final de la Champions League que se celebró en Lisboa con motivo de la pandemia, y del Messigateprovocado por el anuncio de Leo de querer abandonar el club, se empezaron a escuchar tambores de guerra en Can Barça, siendo los lemas más repetidos «fin de ciclo», «revolución ya» y, por supuesto, el «Bartomeu Out» que motivó una recogida de firmas entre los socios para forzar una moción de censura.

Lo que estaba claro es que había que moverse en los despachos y darle una vuelta a una plantilla veterana, que daba la sensación de estar acomodada y poco receptiva a la entrada de aire fresco. La primera medida fue fichar a Ronald Koeman para encabezar esta nueva etapa, enseñándole la puerta de salida a varios jugadores que, habiendo sido muy importantes en los éxitos del equipo, ya habían escrito sus mejores páginas en su historia azulgrana, además de tener una fichas desorbitadas y fuera de mercado. Así los primeros en desfilar fueron Rakitic, Arturo Vidal y Luis Suárez, unos con más likes que otros en las despedidas en redes sociales.

Como en todo mercado de fichajes se sucedieron los confidenciales, las exclusivas, los rumores, los desmentidos y todas esas zarandajas que entretienen al personal, pero que al final lo único que consiguen es desprestigiar a los medios y a los pseudoperiodistas que publican lo que toda la vida se llamó bazofias y hoy se les conoce como fake-news.

La realidad es que, una vez finalizado el mercado, el Barça presenta muchos cambios en la plantilla, en lo que se puede calificar como un éxito en su gestión, ya que consiguió rejuvenecerla, al mismo tiempo que reducía la masa salarial en una buena cantidad de millones de euros, no permitiéndose ninguna frivolidad pagando los excesos de precios a los que nos tenía acostumbrados. Y es que los tiempos han cambiado, los efectos económicos del coronavirus, además de haber expulsado al público de los estadios, han sido y serán demoledores en todos los aspectos, y la célebre frase de D. Antonio González, un expresidente del Deportivo de La Coruña, «en el fútbol el dinero se gasta como se gana, a patadas» de momento pasa al recuerdo.

Bajas: Luis SuárezSemedo, Arthur, Todibo, Rafinha, Rakitic y Arturo Vidal.

Altas: Coutinho, Pjanic, Pedri, Trincao, Dest, Araújo, Aleñá, Ansu Fati, Riqui Puig y Matheus. (Aclaración para ofendiditos: aquí se incluyen fichajes, canteranos y repescados tras cesión, es decir, jugadores que este año tendrán dorsal en el primer equipo).

Sí que sorprende que la mayoría de los jugadores, salvo Semedo y Arthur, saliesen del club sin recibir dinero por un traspaso (más que unas calderillas por incentivos), pero al final y ante la falta de ofertas reales, primó el criterio de facilitar salidas para ahorrar dinero en fichas. Y digo bien «ofertas reales», porque si algún aficionado se creyó que el Celta había hecho una oferta de 10 millones por Rafinha, más pagarle su ficha de 6 millones brutos por temporada, es que es más inocente que un cubo sin asa. Otra cosa es que su destino haya sido el PSG, club con el que considero que el Barça debería cortar relaciones tras los ninguneos de las pasadas temporadas.

En cuanto a las peticiones del entrenador, hasta el último minuto estuvieron sobre la mesa las posibles llegadas de Eric García y de Depay, pero tanto «los grandes amigos culés» del City como el bocachanclas que preside el Lyon y que se dedica a tuitear las negociaciones se enrocaron en sus posturas y no facilitaron los acuerdos. Pero bueno, tampoco hagamos un drama porque no se haya fichado al cuarto central ni a un ‘9’ que no es ‘9’ y cuyo trabajo lo puede desempeñar perfectamente jugadores jóvenes que ya están en la plantilla, como Ansu Fati.

No sé si la tan cacareada revolución ha sido suficiente o no. Eso está por ver y la temporada es muy larga. Pero algo se habrá hecho bien para pasar en unos pocos meses de las burlas de ser el nuevo Milan 2.0 a poder presentar este once: Ter Stegen; Dest, Araújo, Lenglet, Firpo; De Jong, Puig; Trincao, Pedri, Dembélé; Ansu Fati. Ya sé que probablemente nunca veremos esta alineación, pero la posibilidad está ahí.

Ahora, como aficionados, solo nos queda pedirle al entrenador y a los jugadores que se tomen en serio su trabajo, que entrenen con ilusión como si todos fuesen debutantes con ganas de triunfar y que en el campo lo den todo en defensa de la camiseta. A la vista de la plantilla, no tengo ninguna duda sobre que hay un proyecto ganador, pero ya sabemos que los títulos se recogen a final de temporada. Y eso es lo marcará el éxito o el fracaso. @Bajarlaalpasto1

(Puto) coronavirus, que nos has echado de los estadios

«No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.» – Eduardo Galeano, periodista y escritor (y futbolero) uruguayo.

Signal Iduna Park

Parafraseando a El Perich se podría decir que el fútbol sin aficionados es como un beso sin sal o un huevo sin bigote. Algo insulso. Y es que con la cita con la que encabezo este post, el maestro Galeano lo que nos viene a confirmar es que un estadio vacío tiene memoria y está lleno de historias y de recuerdos, que es algo muy distinto a interpretar que es lo mismo jugar ante unas gradas vacías que ante un graderío a reventar de aficionados.

Esta dichosa pandemia que llegó a nuestras vidas oficialmente a mediados del mes de marzo lo ha cambiado todo. Dejando claro que lo principal son las dramáticas consecuencias sanitarias que provocó el bicho, lo cierto es que ya nada es igual a principios de año, y que todos, en mayor o menor medida, somos víctimas de una crisis económica, laboral y social sin fecha de caducidad. Por el tema que aquí nos ocupa, el mundo del fútbol también se ha visto afectado de lleno y ha tenido que ir adaptándose a las nuevas circunstancias.

Pero, desde que se reanudaron las competiciones con la prohibición de presencia de público en los estadios, no acabamos de acostumbrarnos a contemplar el paisaje desolador de las gradas vacías de templos del fútbol europeo como Anfield, el Camp Nou o el Signal Iduna Park que, por motivos distintos, nos recuerdan a Balaídos, Cornellá o el Coliseum del Getafe, donde es habitual que haya eco por la ausencia de aficionados.

Es cierto que resulta curioso cuando no indignante que, mientras en otros espectáculos sí que se ha regulado y consentido la presencia de público (por supuesto, con reducciones drásticas de aforos) o este verano se han buscado soluciones para que se pudiese acceder a las playas, el planeta fútbol siga siendo incapaz de gestionar la apertura de sus gradas, tomando medidas como regular y programar entradas y salidas con horarios estrictos, establecer un sistema de cuotas rotatorio entre los socios que lo demanden, fortalecer las medidas de seguridad (personal, tornos, cámaras, control de temperatura…), así como ser implacables en la obligatoriedad del cumplimiento de otras medidas ya habituales en nuestro día a día, como mantener la distancia de seguridad y la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

Los malpensados insinúan que el fútbol español se planteará la vuelta de los partidos con público cuando Florentino Pérez finalice la obra faraónica de la cubierta retráctil que cubrirá las gradas del Bernabéu, para que sus aficionados puedan ir a comer su bolsa de pipas sin mojarse ni pasar frío. No sabemos cuánto hay de cierto en esta teoría o si no pasa de ser un chascarrillo; pero sí que es verdad que, como dijo alguien en alguna ocasión, «el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes», por lo que la presencia de aficionados en los estadios sería una señal de que, con responsabilidad, podemos ir recuperando nuestras vidas. @Bajarlalpasto1

Messi saca la patita, pero ya nada volverá a ser como antes

«Si entendiéramos completamente las razones del comportamiento de otras personas, todo tendría sentido.» – Sigmund Freud, médico, investigador y psicoanalista austríaco.

Tras la dolorosa despedida de temporada que firmó el Barça en Lisboa donde fue bailado por el Bayern en Champions, firmando una vergonzosa derrota por 2-8 que fue el epílogo a un sonrojante nadaplete, se preveía un veranito movido en Can Barça. La herida se cerró en falso, con tiritas y agua oxigenada, cuando el traumatismo era de tal gravedad que exigía pasar por el quirófano, destripar y amputar. Solo Piqué –siempre Piqué – dio la cara, mientras el resto de jugadores, con el gran capitán a la cabeza, se dedicaron a silbar melodías con el consentimiento de una directiva que se limitó a ofrecer la cabeza de Quique Setién, un entrenador que llegó presumiendo de lo bien que se lo pasaba con las vacas mansurronas en su pueblo, pero al que devoraron las vacas sagradas del vestuario culé.

Para hacerse cargo del banquillo nombraron a Ronald Koeman, reconocido culé pata negra, líder espiritual del Dream Team de Cruyff y parte importante del escudo por ser el autor del golazo que en Wembley le dio al club su primera Copa de Europa. Nada más llegar, al holandés le dieron mando en plaza y, sin tiempo para ponerse el chándal para empezar a entrenar, lo equiparon con una desbrozadora y una radial y le dieron plenos poderes (y alguna recomendación) para limpiar el vestuario. Al nuevo míster no le tembló el pulso y, demostrando tanta sangre fría como cuando Cruyff lo ponía a jugar de último defensa con solo un compañero a su lado, anunció que no contaba con varios jugadores, con Luis Suárez a la cabeza.

Lo que sucedió a continuación provocó un tsunami que tuvo su epicentro en Barcelona, pero cuya onda expansiva alcanzó todos los rincones del planeta fútbol, desde Dubái hasta Manchester (es un ejemplo, no seáis mal pensados). Y es que a finales del mes de agosto, Messi puso en conocimiento del F.C. Barcelona mediante un burofax su intención de abandonar el club, acogiéndose a una cláusula en su contrato que le permitía su salida libre al final de cada temporada. Pero se olvidó de un pequeño detalle, y es que dicha comunicación tenía como fecha tope para realizarla el 10 de junio.

A partir del conocimiento del contenido del burofax más famoso de la historia de las comunicaciones, se sucedieron las noticias, los rumores, los confidenciales, las exclusivas… en resumen, una sucesión de fake news a través de las redes sociales en lo que parecía una disparatada competición de a ver quién la soltaba más gorda.

Lo cierto es que la directiva del Barça desde el primer momento se negó a que Messi saliese gratis, remitiéndose a su cláusula de rescisión de 700 millones de euros y confirmando, no solo que contaban con él, sino que estaban dispuestos a ampliar su contrato. Y que, por supuesto, en el caso de que llegase alguna oferta la estudiarían. Con la aparición en escena del padre de Messi (siempre los dichosos padres, como en su momento el de Thiago o después el de Neymar) se sucedieron las reuniones en las que el club dejó clara su postura y, ante la falta de ofertas, quedó claro que la salida del argentino era inviable.

Entrevista con Rubén Uría / Goal.com

Al cabo de unos días, y con todo el barcelonismo reclamando que el jugador se explicase, Leo Messi concedió una entrevista al periodista Rubén Uría en el portal Goal, en la que desveló sus intenciones y lo que había motivado plantearse su marcha de Can Barça. En dicha entrevista – sin duda de gran valor periodístico, pero enlatada, guionizada, editada y que parecía grabada en la sala de un psiquiátrico – de entrada sorprendió el look, para unos informal, para otros desaliñado, con el que se presentó el futbolista para anunciar una de las decisiones más trascendentales de su carrera deportiva. En cuanto a sus respuestas, muchas de ellas teledirigidas con maestría por el entrevistador a través de la pregunta, no fueron nada convincentes, arreando palos al presidente por no ponerle una alfombra roja para salir, y acusando al club de falta de proyecto deportivo ganador en las últimas temporadas – falso de toda falsedad – y de hacer malabares y tapar agujeros, con lo que dejaba a sus compañeros a la altura del betún.

Una vez confirmado que se quedaba en el club, solo quedaba que volviese a los entrenamientos y se pusiese a trabajar. Y, cuando parecía que las cosas se habían calmado, llegó el anuncio de la salida de su amigo Luis Suárez, lo que provocó que publicase en su cuenta de Instagram una despedida, entre reivindicativa y lacrimógena, en la que aprovechó para enviar algún recado a Bartomeu. Muchos aficionados le recriminaron que, como capitán del equipo, no se despidiese de todos los jugadores que se marchaban y solo lo hiciese de los considerados miembros del llamado club de amigos.

Y, ¡por fin!, el pasado fin de semana el Barça debutó en LaLiga y presentó su proyecto ganador para esta temporada con una buena puesta en escena con lo que el barcelonismo volvía a ilusionarse y a hablar solo de fútbol. En ese ambiente más distendido, Messi concedió una entrevista al diario SPORT en la que pidió, además de paz y unidad, perdón a lo Panenka, dejando luces y sombras sobre cuál será su futuro, centrándose en los objetivos para esta temporada y justificando que todo lo que hizo fue «para hacer un mejor y más fuerte F.C. Barcelona».

Considerando como positivo este cambio de actitud del jugador, siguen quedando muchos puntos oscuros en su comportamiento, lo que conduce a plantearse muchas preguntas que estaría bien que tuviesen respuestas: ¿quién fue el ideólogo del burofax?, ¿desde qué despacho aprovecharon la salida de Luis Suárez para calentarle la cabeza al argentino?, ¿se intentó jugar desde alguna candidatura a la presidencia del Barça la baza Messi para provocar un adelanto electoral?, ¿qué papel jugó el City en todo este embrollo?, es más ¿algún candidato tiene relaciones personales e incluso empresariales con algún destacado dirigente de los citizens?, ¿es cierto que Guardiola llamó a Messi o se limitó a esperar acontecimientos tocando la pandereta?, ¿qué papel jugó Pepe Costa en este vodevil?, y por cierto ¿cuáles son las funciones de Pepe Costa y quién le paga el sueldo? ¿o tiene varios pagadores? Las respuestas a muchas de estas preguntas provocarían que más de uno tuviese que quitarse la careta quedando, como bien dice mi amigo @vonmarius1899 , como un culé de Hacendado.

Y una última pregunta: ¿cuál será el final de este culebrón? Los aficionados culés lo que quieren es ver a su equipo jugar bien al fútbol, ganar partidos y títulos, y tener en su plantilla a los mejores jugadores del mundo y, por supuesto, al mejor de la historia como es Leo Messi. Pero aunque muchos crean que la memoria de los aficionados es frágil y que el Messigate de este verano se resolverá en cuanto el crack argentino regale goles, asistencias y slaloms, eso no es del todo cierto. El anuncio de que se quería ir causó mucho dolor en el barcelonismo, y una cosa es perdonar e incluso olvidar, y otra muy distinta pretender que todo vuelva a ser como antes. Y es que mientras siga vistiendo la samarreta con el ’10’ volverá a contar con el apoyo de la afición, pero nada volverá a ser como antes porque la magia se rompió. Mejor dicho, la rompió él y solo él. Por eso Messi siempre será un ídolo en Can Barça, pero ya nadie pedirá una estatua suya en los accesos al Camp Nou ni que el estadio lleve su nombre. Y esa será su penitencia. @Bajarlaalpasto1