Vinicius lucha contra el racismo ‘a lo Panenka’

“Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve” – Martin Lutero, teólogo alemán.

Antonín Panenka fue un futbolista checoslovaco que pasó a la historia de fútbol por haber marcado el penalti decisivo que le dio a su país el título de campeón en la Eurocopa disputada en Yugoslavia en 1976, derrotando en la final a la Alemania que llegó al torneo con la vitola de ser la campeona del mundo dos años antes. La Mannschaft se presentaba como la máxima favorita, al mantener en su selección a varios de los mejores futbolista de aquella época, como Maier, Beckenbauer, Vogts, Bonhof o Hoenes; pero una final trepidante que finalizó tras una prórroga con empate a dos goles, se resolvió en el ultimo penalti con una genialidad de Panenka, quien batió al gran Sepp Maier con un toque suave y en forma de medio vaselina nunca visto hasta esa fecha, quedando bautizado desde ese momento con su apellido ese tipo de lanzamiento.

Reconozco que me molesta mezclar el nombre de un gran tipo como Antonín con el de Vinicius, con quien nada tiene que ver, a no ser que tomemos el término ‘a lo Panenka’ como sinónimo de ‘con engaño’, que es lo que voy a hacer. Y es que al futbolista brasileño del Real Madrid, jaleado por unos medios de comunicación al servicio del nazionalmadridismo, lo han convertido en el abanderado de una supuesta lucha contra el racismo, por el simple hecho de que los cuatro tarados que siempre acuden a los estadios han reaccionado a sus continuas provocaciones con insultos de dudoso gusto.

Vinicius llegó al fútbol español tras un fichaje multimillonario en el que Florentino Pérez, demostrando su poderío al frente de un Club-Estado, se comprometió a pagar más de 60 millones de euros (entre fijo, variables, comisiones variadas y primas para los familiares) por un imberbe que pocos destellos balompédicos había mostrado en el planeta fútbol, aunque después en una de las Asambleas del club le vendió a sus compromisarios-borregos que se trataba de un canterano salido de La Fábrica de Valdebebas, factoría que, por cierto, debería llevar años cerrada por falta de producción.

Desde su aterrizaje en el fútbol español, el brasileño tuvo problemas en todos los campos que visitaba, tanto con los contrarios como con las aficiones rivales, por su actitud chulesca, sus gestos provocadores y sus ademanes antideportivos, todo ello con el consentimiento de unos árbitros que preferían mirar para otro lado y tragarse su dignidad antes que mostrarle la tarjeta roja, y a los que, en agradecimiento, acabó enfrentándose conocedor de su impunidad.

Su carrera iba transcurriendo por la liga entre polémicas y piques, hasta que el 21 de mayo de 2023 prendió la traca (nunca mejor dicho) en el partido disputado en Mestalla frente al Valencia. A falta de 20 minutos el Real Madrid iba perdiendo y, tras una jugada protagonizada por el ‘7’ madridista, que finalizó con un incidente en apariencia nimio, el brasileño montó la enésima tangana en un encuentro que ya estaba caliente, hasta acabar encarándose con la grada, dirigiéndose fuera de sí a un par de aficionados que se encontraban situados detrás de la portería local.

Bronca, jaleo, partido parado, Lucas Vázquez queriendo apagar el fuego con gasolina, Vinicius amenazando con abandonar el campo, Ancelotti diciéndole que se quedase y que pelillos a la mar y el colegiado De Burgos Bengoechea asegurando que suspendería el partido si se reprodujese algún episodio similar. Para completar la antología del disparate, resaltar que fue Rüdiger -¡Rüdiger!- el encargado de calmar los ánimos y de pedir sosiego. Y el Madrid, una vez más, ya había conseguido su propósito de embarrar un partido que estaba a punto de perder, y es que eso es algo consustancial al ADN merengue.

Desde ese momento y hasta el final, un Vinicius desquiciado no dejó de protagonizar una sucesión de secuencias lamentables, con la complicidad de su entrenador que no lo sustituyó viendo como estaba el percal, que finalizaron con una agresión a Hugo Duro, lo que motivó su expulsión. Para completar su actuación estelar, de camino a los vestuarios, y después de desafiar al árbitro, se dirigió a la grada haciéndole el gesto con los dedos de “a Segunda”, con lo que consiguió caldear aún más el ambiente.

A partir de ahí, estaba cantado que sobre el brasileño recaería una sanción ejemplar tras haberse encarado con rivales, aficionados, árbitro y cualquiera que osase cruzarse en su camino. Pero el Comité de Competición de la RFEF, en un giro de guion inesperado, le retiró la tarjeta roja por un quítame allá esas pajas, por lo cual no tuvo ningún castigo, recayendo las sanciones sobre el club che, en forma de cierre de la grada Mario Kempes y multa de 45.000 euros, por insultos racistas del público.

De esa forma, Vinicius salió elevado a los altares, siendo considerado como un icono de la lucha contra el racismo, contando con el apoyo del presidente Lula da Silva, quien ordenó que se apagase la iluminación del Cristo Redentor de Río de Janeiro, llegando su caso a la ONU hasta ser nombrado Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO y de concederle el Premio Sócrates en la Gala del Balón de Oro por su labor de concienciación social contra el racismo. Y así San Vini quedó equiparado a Gandhi, a la Madre Teresa de Calcuta o a Martín Luther King en su lucha por los derechos de las víctimas de violencia racial, habiendo quien insinuó sino podría ser un hijo secreto de Rosa Parks y Nelson Mandela.

Chascarrillos aparte y tratando este tema con la seriedad que requiere, lo único cierto es que el público de todos los estadios del fútbol español no dirigen a Vinicius insultos racistas, sino que responden con abucheos y alguna que otra lindeza al mal comportamiento que tiene el jugador sobre el campo. Protestas, insultos, empujones, desplantes y gestitos provocadores forman parte de su repertorio, por lo que no se recuerda cuándo fue el último partido en el que no protagonizó ninguna trifulca. También sería deseable que a los cuatro tarados que sí profieren barbaridades del tipo ‘negro de mierda’ o ‘mono’ siempre fuesen identificados y detenidos, y se les expulsase de los estadios de fútbol, además de aplicárseles las penas o sanciones que estén tipificadas penalmente por sus acciones.

Pero lo que es injusto es demonizar al fútbol español acusándole en su conjunto de racista, o como hicieron Vinicius y el campechano de su entrenador tras el bochorno vivido en Mestalla al tildar también de racista a todo el público valenciano, aunque después se apresuraron a matizar sus acusaciones. Y es que una prueba de esto es que, como se repite día sí y día también, en el once titular del Madrid figuran seis o siete jugadores de raza negra, como él, sin que ninguno de ellos haya tenido el más mínimo problema de índole racista en ningún campo.

Entre las medidas que puso en marcha la Federación para combatir la inventada “lacra del racismo que está instalado en nuestra sociedad” se juntaron las de actualizar los protocolos para agilizar las actuaciones contra episodios racistas, xenófobos o de odio, con la de pactar un partido amistoso con la Confederación Brasileña de Fútbol que sirviese para dar visibilidad al presunto problema. Como marco para la disputa de dicho partido se acordó que fuese en el Estadio Santiago Bernabéu, lo cual no dejó de tener su miga, ya que como había contado Paco Gento, leyenda del Real Madrid y presidente de honor de la institución merengue, el presidente que dio el nombre al estadio tenía toques racistas, al recordar que “Santiago Bernabéu no quería negros en el club, era un poco maniático”. Y también es verdad que en dicho estadio siempre camparon a sus anchas los Ultra Sur -grupo de ideología nazi, racista y xenófoba- teniendo incluso en sus instalaciones dependencias a sus disposición para guardar banderas, pancartas y otros materiales no considerados precisamente como de animación.

El evento tuvo una presentación sencillamente sonrojante, con una rueda de prensa en la que nuestro Nelson Mandela de Hacendado demostró ser mejor actor dramático que futbolista, lloriqueando y gimoteando mientras decía entre sollozos que cada vez tenía menos ganas de jugar al fútbol, algo que es falso de toda falsedad, a no ser que se haya puesto celoso viendo lo bien que trató Florentino Pérez a Ilia Topuria y esté pensado en pasarse a la UFC. Todo la actuación estaba guionizada y fue grabada por las cámaras de Netflix, en lo que será un capítulo más del documental que la plataforma de streaming está preparando y que, probablemente, se titule «Vinicius, el racismo y el coño de la Bernarda».

Por lo que se refiere al partido, se disputó tal y como estaba previsto, en un ambiente bullanguero, con los aficionado brasileños animando a la canarinha y con los aficionados españoles… pues animando también a la verdeamarela, llegando a silbarle incluso al capitán del combinado español; y también, tal y como estaba previsto, el amistoso acabó como el rosario de la aurora, protagonizado cómo no por nuestro insigne luchador por los derechos sociales de pacotilla, que desplegó ante un público entregado a la causa todo su repertorio de malos modos y bufadas, olvidándose de jugar al fútbol y demostrando, una vez más, que le falta mucho para entrar en el olimpo de los dioses futbolísticos. Durante el partido le hizo una llave de judo a Lamine Yamal, tuvo un rifirrafe con Laporte y se fue a por Morata cuando ya estaba el encuentro finalizado, organizándose una montonera como cierre de la velada contra el racismo. En resumen, sus estadísticas fueron cero goles, cero asistencias, cero regates, dos tanganas… ¡baila Vini, baila!

Para finalizar, solo quiero destacar que mucho más repugnante que el racismo, es su utilización para la promoción personal y para fines espurios, porque desde ese momento la lucha por la igualdad y la dignidad y la denuncia de cualquier tipo de discriminación pierde todo su sentido. Así es que ojalá que dejemos el nombre del bueno de Panenka solo para referirnos a la obra de arte que se inventó hace ya casi 50 años, y no tengamos que invocarlo para desacreditar la pelea por la consecución de un fin noble, por culpa de las ensoñaciones y los delirios de grandeza de un cabeza de chorlito. @Bajarlaalpasto

Guardiola pone en su sitio a los prostíbulos mediáticos

«El silencio de un hombre sabio es siempre significativo.» – Leo Strauss, filósofo político germano-estadounidense.

Hace unas semanas, con ocasión de la eliminatoria de cuartos de final de la Champions contra el Atleti de Simeone, Pep Guardiola se explayó en las intervenciones ante la prensa, contestando a todas las preguntas, hablando solo y mucho sobre fútbol y dando todo tipo de explicaciones. Por desgracia, para lo único que le sirvió fue para que la caverna, con el apoyo complaciente del Cholo, tergiversase sus declaraciones, sacando incluso palabras sueltas de contexto, para atacarle tal y como vienen haciendo desde los lejanos tiempos en los que entrenaba al Barça. Vamos, casi desde la prehistoria 😉

Ahora, tras la victoria del City sobre el Real Madrid (4-3) en el partido de ida de semifinales de la misma competición (sí, resalto lo de victoria del City, porque leyendo y escuchando a los trompeteros de la caverna parece que el Madrid arrasó en el Ethiad) se vivió un nuevo episodio del bochornoso trato que los medios españoles le dan a Pep Guardiola. En esta ocasión, el míster citizen no entró al trapo que le ofrecía el reporterete de turno, trabajador de la plataforma que retransmite el partido y que al mismo tiempo patrocina a uno de los equipos, al que liquidó con un par de frases hechas, unos monosílabos y unas obviedades sin ninguna chicha, mientras le miraba con cara de estar muy atento a la soplapollez que le iba a preguntar.

Por supuesto, al acabar una de las entrevistas más intrascendente de la historia del periodismo, los medios capitalinos saltaron todos a una, como si todos al mismo tiempo hubiesen recibido la misma instrucción (cosa que no se descarta). Y es que les da igual que Guardiola hable o no hable porque el relato ya lo tienen escrito (al dictado, por supuesto) y no tienen ningún interés en hablar con él sobre fútbol, tácticas, cambios, sistemas. Solo buscan un titular morboso para dejarle en evidencia, mientras se pasan por la entrepierna el código deontológico de la -en otros tiempos- prestigiosa profesión de periodista.

En un país de mediocres, en el que hace tiempo que la opinión publicada ha engullido a la opinión pública (diferencia que le escuche hace años a Felipe González), el mundo del pseudoperiodismo deportivo-futbolero se nutre de (des)informaciones interesadas que traslada a sus consumidores aborregados en forma de alfalfa a través de panfletos que no sirven ni para limpiarse las cachas y de programas radiofónicos y televisivos de dudoso gusto, donde prima el espectáculo y el show. Por eso cuando en ese páramo aparece un triunfador se le atiza sin piedad. Y si, a mayores, el susodicho es una persona con criterio e ideas propias al margen del pensamiento único, ya pasa a ser un sospechoso habitual. Por todo eso, la mugre odia a Pep. @Bajarlaalpasto

 

La columpiada del tal González Fuertes en Balaídos

«El que hace trampa es porque no tiene el coraje para ser honesto.» – Mario Benedetti, escritor y periodista uruguayo.

El pasado sábado 2 de abril Balaídos tuvo el dudoso honor de ser el escenario de uno de los arbitrajes más delirantes de esta temporada, y mira que hay dónde elegir. Pero el protagonizado por el inclasificable González Fuertes se ha ganado un puesto de honor y es serio candidato a ganar el premio al «chufletero del año».

Y es que pitar tres penaltis a favor del mismo equipo  y que, casualmente, el beneficiado haya sido el Real Madrid – conocido popularmente como ‘el equipo del régimen’, independientemente del que sea – solo está al alcance de alguien como el tal González Fuertes, un tipo que ha hecho del soplapollismo su forma de vida. Y es que sino resulta difícil entender cómo fue capaz de pitar tres penaltis que, siendo benévolos, fueron más que dudosos, a no ser que hubiese recibido instrucciones claras y concisas de la autoridad competente.

Porque lanzo una pregunta: si el soplapitos en cuestión no hubiese señalado ninguno de los tres, ¿habría recibido tres bocinazos desde el VAR para que fuese a verlos? Pues seguro que no, porque esa herramienta, que ya sabíamos que tampoco iba a ser la purga de Benito, no está diseñada para intervenir ante desmayos, lipotimias, saltos de trampolín o disparos producidos por un francotirador desde la grada.

Lo triste para el tal González Fuertes es que a lo máximo a lo que puede aspirar tras su indigna actuación es a que Su Florentineza se acuerde de él si algún año vuelve a organizar el trofeo Santiago Bernabéu (algo que le apetece entre poco y nada), porque las plazas para ir al Mundial de Qatar se las disputarán los árbitros de cámara del madridismo con unas carreras más consolidadas. Y es que ya sabemos que Florentino podrá fichar a Mbappé, a Haaland, a un tal Touchameni o al lucero del alba, pero al final depende de contentar a esa patulea. @Bajarlaalpasto

Diez apuntes sobre el desastroso 2021 del nazionalmadridismo

«Dime de qué presumes y te diré de qué careces.» – Refranero popular.

1.- Nadaplete en todas las secciones: fútbol masculino, fútbol femenino y baloncesto, tres de tres, que es lo más cerca que han estado de un triplete en toda su historia. A nivel deportivo, un desastre, por mucho que sus voceros intentasen maquillarlo.

2.- Eliminación en la Copa del Rey frente a un Alcoyano con diez. Por supuesto en cuanto acabó el partido la Copa pasó a ser un chupito, olvidándose de cuando organizaban una rúa para celebrarla.

3.- Espantada de Zidane, la segunda, tras firmar un nadaplete, (no) explicando sus razones en una carta publicada en un panfleto de la caverna. Se marchó dejando claro su intrascendencia como entrenador, un aseado alineador sin más.

4.- Salida del «gran capitán» Sergio Ramos por no contestar dentro de plazo a la oferta de renovación, como si fuese un becario en vez de la leyenda que crearon para la borregada merengue.

5.- Política de altas/bajas/renovaciones sonrojante. Varane no quiso renovar, no recibieron ni una oferta por maulas como Isco, Marcelo o Mariano, siguen tragando con Hazard y Bale y renovaron a dos medianías como Carvajal y ‘Cafucas’ Vázquez.

6.- Fracaso de la Superliga propuesta por Florentino Pérez, que duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio, después de una presentación demencial en un programa nocturno de dudoso gusto de cuyo nombre no quiero acordarme.

7.- Calabazas de Mbappé. Tras tres años dando la turra, los borregos estuvieron hasta el último segundo del cierre del mercado esperando la llegada del jugador francés, algunos con mesa reservada en el Asador Donostiarra. Al final la tortuga seguirá un año más ‘cedido’ en el PSG.

8.- Sobrecostes del Bernabéu. El crédito inicial de 575 millones de euros resultó insuficiente, por lo que Su Florentineza acabó convocando a sus palmeros para que le aprobasen la petición de otros 225 millones más. Por supuesto, ovación a la deuda eterna.

9.- Condena a Benzema. El capitán blanco fue condenado por un intento de chantaje a un compañero de selección con un vídeo de contenido sexual. Un delito vomitivo que le ha servido para que una afición enferma le jalee cada vez que pisa el campo luciendo el brazalete (de capitán, no de presidiario).

10.- Ningún jugador español del Madrid fue seleccionado por Luis Enrique para acudir a la Eurocopa ni a la Nations League. Y mira que desde los estercoleros mediáticos lo intentaron. En el fondo, el único con cierta opciones era un tal Nacho, un inquilino habitual del banquillo merengue.

Al madridismo se le incrusta el Balón de Oro en el ojete

«Lo que comienza con el odio, termina en la vergüenza.» – Benjamin Franklin, político y científico estadounidense.

Con los trofeos más que merecidos ganados por Messi, Alexia Putellas y Pedri, la gala del Balón de Oro 2021 se tiñó de blaugrana, lo que ha provocado un aluvión de críticas y llantos en la caverna madridista, acostumbrada a mirarse el ombliguito y siendo incapaz de admitir que, mas allá de hasta donde llegan los altavoces mediáticos de Su Florentineza, no engañan a nadie.

Desde que Florentino Pérez se hizo con el control de la casa blancabajo un régimen de semipropiedad encubierto, machihembrado entre una falsa ilusión de que el club es propiedad de los socios y un sistema electoral pergeñado para eliminar cualquier atisbo de disidencia – ha sido capaz de prostituir todo lo que rodea al mundo del fútbol, desde las competiciones nacionales hasta la Champions, pasando por los medios de comunicación, el VAR y, por supuesto, el Balón de Oro. En este caso, siempre optó por comprarlos antes que producirlos, de ahí que sea un gran misterio el motivo por el cual a la cantera merengue se le bautizase con el nombre de La Fábrica. Y así se hizo con los Zidane, Figo, Owen, Ronaldo ‘el bueno’, Cannavaro, Kaká y con un Cristiano Ronaldo que llegó a Madrid con su primer BdO ganado en el United, y al que el conseguidor le sumó otros cuatro a su palmarés, a base de reabrir votaciones y de trufar con la ayuda de sus palmeros como grandes hazañas el marcar penaltis regalados o el empujar balones a puerta vacía o en fuera de juego.

Una vez consumada la espantada de la vedette de Madeira a la Juventus, Florentino se propuso darle una vuelta más al columpio, convenciendo a Modric de que le conseguiría el dorado trofeo a cambio de que renunciase a su intención de abandonar el Real Madrid tras el Mundial de Rusia 2018 para irse al Inter. Y así fue. Presentó como credenciales para hacerle merecedor de tal honor que ese año el croata había ganado la Champions, con una participación intrascendente, y había sido subcampeón del mundo con su selección, aunque no fue ni de lejos gracias a su rendimiento. A los supuestos méritos deportivos le sumó dos historietas lacrimógenas con pinta de fake news, como que había sido un niño de la guerra y pastor de cabras, y Lukita – llamado así por el madridismo más bobo y cursi – se hizo con un inmerecido Balón de Oro.

En esta edición, el mandamás merengue pensó que podría volver a engañar a los trompeteros de ‘France Football’ y que Benzema, su capitán-delincuente, ganase el prestigioso trofeo, tras un año en el que firmó un nadaplete con su club, un desastrosa Eurocopa y un título de Nations League atracado a la selección de Luis Enrique. Pero fue tal el circo mediático que organizaron los pesebreros desde los medios financiados por el capo, que hasta el delantero francés se creyó que lo iba a ganar, hasta el punto de que se llegó a comentar que ya había ido a Bricoking a comprar una estantería para colocarlo.

Pero al final se impuso la lógica y el Balón de Oro de este año lo ganó Messi, por ser simplemente el que mejor jugó al fútbol (que es lo que debería ser este premio), quedando Benzema fuera del podium y cerrando Modric la lista de 30 candidatos. A partir de ese momento, salida en tromba de los chiringuiteros y demás fauna inclasificable equipados con un móvil y/o con un micrófono, para dar rienda suelta a sus frustraciones. Y es que ya sabemos que los bobomerengues son bipolares: se pasan meses y meses dando el puto coñazo con el Balón de Oro y el día de la gala de entrega desaparecen si no les gustan los resultados, o se ponen a hablar de tongo, estafa y pucherazo… y empiezan a dar el puto coñazo con el del año que viene. Y así en bucle.

Por el bien del fútbol y de la supervivencia del Balón de Oro, esperemos que sus organizadores no vuelvan a caer en viejas tentaciones y no se dejen manipular por quien se vale de un club como el Real Madrid para medrar y para ponerlo al servicio de intereses espurios que nada tiene que ver con el deporte. Y su aborregada afición tiene dos opciones: o espabilar y alejarse de ese modelo caudillista basado en una supuesta supremacía merengue, o seguir comulgando con ruedas de molino y entonces tener que untarse las cavidades corpóreas en las que nunca da el sol con ungüentos para aliviar el escozor cada vez que no se cumplen sus fabulaciones. Y mientras se deciden, seguirán balando: BEEEEEEEEEnzema. @Bajarlaalpasto1

En Merenguilandia siguen celebrando el atraco de Francia en la Nations League

«Una derrota peleada vale más que una victoria casual.» – José de San Martín, militar y político argentino.

Si os preguntasen en qué partido jugado en San Siro, con árbitro británico, en el que estaba en juego un título europeo, ganó el equipo que iba vestido de blanco con un gol marcado en fuera de juego, la mayoría seguro que habríais contestado la final de la Champions de 2016 en la que el Real Madrid se impuso al Atleti con un clamoroso gol ilegal de Sergio Ramos. Y doy tantos datos para identificar el partido porque si solo hubiese que adivinar qué final europea ganó un equipo de blanco con gol en fuera de juego también podríais haber dicho la que le atracó – perdón, ganó – el Madrid a la Juventus en Amsterdam en 1998, con arbitraje de Krug, uno de los benefactores de la Casa Blanca.

Pues desde hace unos días también sería una respuesta correcta el robo perpetrado en ese mismo estadio por Francia, ataviada de blanco impoluto, a España en la final de la Nations League, cambiando en el papel de cooperador necesario a Clattenburg por Taylor, que abandonaron la famosa flema británica para dedicarse a pastelear y a medrar.

Lo que tienen en común esos tres episodios lamentables, que seguro que ocuparían un lugar destacado si un día se publicase una recopilación de competiciones manipuladas por la UEFA, es que los tres se celebraron en Merenguilandia con fanfarria y repique de bombo, si bien es cierto que la victoria de Francia, o la derrota de la selección española de Luis Enrique, se festejó más en las redes sociales, sin necesidad de vallar Cibeles ni de embutir a la presidenta Ayuso en una camiseta blanca, como sí se hizo en otras ocasiones con sus antecesoras en el cargo, Aguirre o Cifuentes.

Y es que el título del equipo francés le proporcionó al nazionalmadridismo un doble placer: por un lado le sirvió para atizarle a Luis Enrique por no haber llevado a ningún jugador del Madrid, como si la presencia del tal Nacho o de una medianía como Lucas Vázquez hubiese alterado el resultado de la final; y por otro, lo están utilizando para seguir dando la matraca y seguir promocionando a Benzema en la carrera por el Balón de Oro.

Sin duda lo más chusco es que esta celebración está protagonizada por los que siempre han presumido de buenos españoles, y así se permitían criticar a Piqué, al que le negaban el derecho de jugar con la selección porque entendían que era un indepe que no sentía la camiseta, o se ponían estupendos por unos silbidos al himno en los prolegómenos de alguna final de Copa del Rey.

Pero la bipolaridad de estos infraseres les llevó a que, dos días después de jalear al vecino francés, desempolvaron la bandera rojigualda para ponerla en el balcón para celebrar la festividad del 12 de octubre, conocida como la Fiesta Nacional, y ahí sí que sacaron a relucir su extraño orgullo y su patriotismo de la señorita Pepis. @Bajarlaalpasto1

Koeman denuncia un atraco, no llora

«La peor forma de injusticia es la justicia simulada.» – Platón, filósofo griego.

Imaginaros que un día os roban la cartera, vais a la comisaría más cercana a denunciarlo y el policía que os atiende os contesta: «Vingi pirqui mi hin ribidi li cirtiri… pero venga, coño, ¡ahora dígalo sin llorar!» Pues este argumento tan sólido es el único que utilizan – la verdad, es que no tienen más – los trompeteros de la caverna merengue y la masa aborregada que les sigue, cuando alguien del equipo rival denuncia que ha sido atracado por su equipo con la inestimable ayuda del VAR que, como adelantamos cuando se implantó, no iba a ser la purga de Benito.

Y eso es lo que hizo Koeman al acabar el último clásico, que finalizó con victoria del equipo blanco gracias a un penalti pitado por Martínez Munuera, un soplapitos que lleva varias temporadas haciendo méritos para que el ganado lanar merengón lo eleve a los altares, al lado de los Gil Manzano, Hernández Hernández o Mateu Lahoz.

Lo triste y preocupante es que esa denuncia solo la haga el entrenador. Al acabar el partido publiqué este tuit:

Ya sé que en estos momentos eso es imposible, porque el club está instalado en una guerra civil declarada por una parte de la masa social que se ha puesto al servicio de intereses espurios, por lo que cada parte implicada va a lo suyo. Y así, mientras un capitán está desaparecido desde que tuvo la ocurrencia de enviar el famoso burofax y otro prefiere rajar en una entrevista justo en la previa del partido contra el Madrid, el presidente y su junta están más pendientes de esquivar los golpes que les llegan por tierra, mar y aire, y los promotores de la moción de censura siguen con sus prisas, sin importarles si tan siquiera se dan o no las medidas sanitarias necesarias para evitar contagios el día de la votación. De los candidatos, solo Toni Freixa antepone los intereses del club a su propia candidatura, mientras que otros se dedican a publicar tuits tribuneros dependiendo de por dónde sople el viento y buscando únicamente réditos electorales.

Por eso, y ante este panorama, es de agradecer el comportamiento que está teniendo Ronald Koeman quien, desde su puesto de máximo responsable deportivo, tiene que trabajar para que el proyecto de este año – ganador como siempre, por supuesto – vaya cuajando mientras va dando entrada a jóvenes jugadores, pero al mismo tiempo tiene que salir a dar la cara por el equipo cuando es tratado injustamente, mientras desde otras instancias del club se dedican a tocar la pandereta. Y si no, que alguien me explique cómo después de perder en casa contra el Madrid, tras un nuevo escándalo arbitral, el que sale a los medios es Dest, uno de los más jóvenes y el último en llegar, ante el pasotismo de los pesos pesados de la plantilla. Como decimos en mi tierra, cousas veredes.

Y para finalizar: Me niego a comprar el discurso de la caverna de que los árbitros siempre favorecen a los grandes y que unas veces te dan y otras te quitan. Es mentira, falso de toda falsedad. Desde los estercoleros mediáticos tradicionales, a los que se han sumado los digitales financiados por el capo, desde los cuales forofos juntaletras se dedican a jugar a ser periodistas, escribiendo con la bufanda tan apretada al cuello que les impide que les lleguen sangre al cerebro, ya tienen escrito el relato. Entiendo que sus borregos se traguen esa alfalfa, pero no el aficionado culé. Y en esto hay que ser inflexibles y seguir el camino marcado por el míster: los atracos se denuncian. Y en el Camp Nou Martínez Munuera fue el tonto útil del VAR para decantar el clásico a favor del Real Madrid. Punto. @Bajarlaalpasto1

 

Adiós ‘Pachangas League’; hola Liga y Champions

«Cuando lo superficial me cansa, me cansa tanto, que para descansar necesito un abismo.» –  Antonio Porchia, poeta italoargentino.

Por fin, tras el parón forzoso para que las selecciones jugasen dos o tres bolos más o menos oficiales, este fin de semana vuelven las ligas, sin duda las competiciones que más interesan a los aficionados. En estas dos semanas, algunos combinados nacionales se dedicaron a iniciar la búsqueda de la clasificación para el próximo Mundial y otros jugaron pachangas revestidas de oficialidad bajo el pomposo nombre de ‘Nations League’.

El resumen es el de siempre: viajes kilométricos de los jugadores sudamericanos que, sin apenas descanso, volverán a la disciplina de los clubes que les pagan y muchos de ellos no estarán en condiciones de jugar; y decenas de partidos intrascendentes en los campos europeos, con riesgo de lesiones para sus protagonistas.

Por lo que respeta a la selección española de Luis Enrique, destacar que el seleccionador triunfó más en las ruedas de prensa que con su equipo sobre el pasto, que De Gea volvió a cantar, que Sergio Ramos sigue a su rollo a la búsqueda de engordar sus estadísticas personales, que una joven promesa como Busquets acumuló minutos sin necesidad, que la plaza de goleador sigue vacante y que la prensa encumbró hasta el absurdo a Adama Traoré y le atizó los primeros palos a Ansu Fati, un niño de 17 años, del que ya han dicho que no estuvo.

En cuanto al resto de selecciones todo se evaluó en clave caverna: Por un lado, se ensalzaron las actuaciones de los próximos fichajes del Real Madrid, como Mbappé, Camavinga o Haaland, pendientes de unos flecos en las negociaciones para ser presentados en el palco del Bernabéu poniendo a todo volumen el Nessum Dorma; y, por otro, se inventaron una falsa polémica con Griezmann como coprotagonista, y se ningunearon el resto de actuaciones de los internacionales culés.

En resumen, nada nuevo… hasta el próximo parón, que serán dentro de un mes. Mientras tanto, a disfrutar de las competiciones domésticas y del inicio de la Champions League, porque ya hace tiempo que el fútbol de clubes despierta mucha más expectación que el de las selecciones. @Bajarlaalpasto1

 

La ‘manita’ del Barça al Madrid sí que sucedió

«Dicen que lo mejor para ocultar una gran mentira es rodearla de numerosas mentiras pequeñas.» – Koko Abe, escritor japonés.

manita

Hace poco más de una semana que el Barça le metió una panadera en forma de manita – una más – al Real Madrid, y hace ya una semana que ese asuntito desapareció de la práctica totalidad de los medios de comunicación, y ya no digamos de los conocidos como prostíbulos mediáticos.

La goleada culé, pergeñada por Luis Suárez para mayor oprobio de la merengada, tuvo como principal consecuencia el despido de malas formas de Lopetegui, el exseleccionador felón, solo cinco meses después de haberse dejado embaucar por Florentino Pérez para dejar tirada a la selección española con la Copa del Mundo a punto de comenzar.

A mayores, las figuritas merengues quedaron retratadas ante un Barça sin Messi, y los Sergio Ramos, Modric, Bale, Isco o Asensio demostraron que por nivel futbolístico la temporada pasada hubiesen firmado un nadaplete de no haber acudido a su rescate los Rocchi, Brych, Çakir, Oliver o Mazic. Y así, un Barça liderado por el pistolero uruguayo y con una sabia dirección desde el banquillo pasó por encima de su gran rival y se dio un homenaje de los que quedan para la historia.

Pero, curiosamente, el madridismo y su coro de palanganeros optó por hacer como si nada hubiese sucedido, aparcó la autocrítica para otro momento, le cortó la cabeza al entrenador sin tener sustituto y dejó su incierto futuro en los pies de un tierno infante que responde al nombre de Vinicius, al que han elevado a los altares por hacer dos regates sin caerse en Melilla y marcarle un churrigol al Valladolid.

Al margen del mundo fantástico que se inventan en Merenguilandia, el planeta fútbol sí que se rindió al equipo de Valverde. Y ya no digamos los socios y aficionados culés, quienes tras el 2-6, el 5-0, el 0-4 o el 0-3 también han disfrutando a lo grande del 5-1 que, sin duda, quedará como uno de los grandes momentos de la temporada.

Porque, aunque los estercoleros mediáticos al servicio del Capo se hayan empeñado en minimizarla, la manita sí que sucedió y todo el mundo la recuerda, tal y como tuiteé ayer en @Bajarlaalpasto:

«¿Recordáis lo que pasó hace solo una semana? Yo también. Y vosotros. Y ellos también, aunque se han empeñado en ocultarlo.

✋

#ElClásico: Resucitado contra moribundo

«En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol». – Eduardo Galeano, periodista y escritor uruguayo.

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Esta tarde a las 16:15h el planeta fútbol concentrará sus miradas en el Camp Nou donde se jugará «un nuevo partido del siglo», conocido popular y mediáticamente como #ElClásico

Barça y Madrid, los dos grandes trasatlánticos del fútbol mundial (por mucho que les pese a Juve, City, Bayern, United o PSG), disputarán algo más que un simple partido del fútbol, motivada por la rivalidad histórica entre estos dos clubes, que va más allá del simple hecho de darle puntapiés a un balón. Además en esta ocasión ambos equipos llegan con urgencias, tras haber firmado un inicio de liga un tanto irregular. Así tras nueve partidos, mientras los culés solo han ganado cinco, los merengues ya han perdido tres, y los nombres de Valverde y Lopetegui han estado a punto de aparecer publicados en las páginas de «necrológicas» en vez de en las de «deportes».

También es cierto que a este partido llega en mejor situación el Txinguirri que el exseleccionador felón, ya que en las últimas citas el Barça ha demostrado más solvencia que el Madrid. Por eso, y antes de que empiece a rodar el balón, el futuro de Valverde solo aparece cuestionado por los entrenadores tuiteros de taberna, mientras que en estos momentos Lopetegui ya está dentro del ataúd, pendiente de que alguien (Luis Suárez o Coutinho o Piqué o…) le ponga la tabla encima y la cierre con unos martillazos en forma de goles.

Pero sabemos que el fútbol es caprichoso y #ElClásico todavía lo es más. Por eso es difícil pronosticar qué puede suceder tras los 90 minutos que nos depararán un Barça sin Messi contra un Madrid enfermo terminal. En principio no se esperan revoluciones, y todo hace suponer que Valverde alineará el mismo once que tan buena impresión causó frente al Inter en Champions, y que Lopetegui dejará su futuro en las manos -perdón, en los pies- de las vacas sagradas.

 

 

 

Por lo que respecta al arbitraje, desde la capital ya empezaron a gimotear cuando se supo que no lo arbitraría ninguno de sus soplapitos de cámara, como Undiano, Mateu Lahoz o Gil Manzano, y eso que del VAR se hará cargo Hernández Hernández, el mismo que no quiso ver (es imposible que no lo viese) el gol que marcó el Barça hace dos temporadas en el Villamarín y que le puso el título de liga en bandeja al Floren Team. Si por el Madrid fuese, los Barça-Madrid siempre los arbitraría Guruceta sobre el campo con Ortiz de Mendíbil a cargo del VAR.

Así es que, queridos lectores, preparémonos para disfrutar con un partido que seguro que nos dejará goles, polémicas, rifirrafes… y hasta puede que algún cadáver. @Bajarlaalpasto